Autoridades hondureñas esperan provocar lluvia y paliar la sequía mediante controvertida táctica

NUEVA CONCEPCIÓN, Honduras (AP) — Víctor Torres busca nubes mientras sobrevuela marchitos campos de maíz, devastados por meses de sequía en las escarpadas montañas de Honduras.

“Estamos viendo buena nubosidad por ahí”, dice el piloto, y señala un mapa en el tablero de instrumentos mientras inclina bruscamente su avioneta hacia una zona de nubes de color gris oscuro.

Detrás de él, un técnico acciona la válvula de un enorme depósito metálico que silba al liberar partículas amarillentas de yoduro de plata en el cielo. Esta técnica, conocida como “siembra de nubes”, es una apuesta del gobierno hondureño con la que busca generar suficiente lluvia sobre los cultivos para ayudar a los agricultores y a sus cosechas a sobrevivir.

El Niño, el fenómeno climático que altera los patrones meteorológicos a escala mundial, y que ahora se ve agravado por el calentamiento de los océanos, ha devastado comunidades en todo el Corredor Seco centroamericano, una región árida que se extiende desde el sur de México hasta Panamá.

Los efectos son especialmente graves en los bosques secos de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, donde los cultivos de maíz y de frijol se han marchitado, dejando a los agricultores de subsistencia sin alimentos. El ganado ha muerto o ha sido vendido. Las plantaciones de café se han secado y las granjas camaroneras han sufrido pérdidas en su producción.

“Muchas veces, (las) familias se acuestan con dos tiempos (comidas) al día, donde ya han tenido que también usar estrategias de sobrevivencia”, refirió Aníbal Zúñiga, quien coordina la distribución de ayuda del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Nueva Concepción, una aldea de 250 habitantes situada en las montañas, a 90 minutos al norte de Tegucigalpa, la capital de Honduras.

El PMA estima que, a nivel mundial, cerca de 50 millones de personas podrían caer en una situación de inseguridad alimentaria aguda, ya que se prevé que El Niño persistirá hasta 2027. Y Centroamérica es una de las regiones que se verán más afectadas.

En Honduras, donde una de cada cinco personas ya enfrenta algún grado de inseguridad alimentaria en un año normal, el gobierno pagó 750.000 dólares a una empresa mexicana para que realice 20 vuelos destinados a provocar precipitaciones. Los meteorólogos han cuestionado sistemáticamente la siembra de nubes, pues exponen que la modificación de las condiciones atmosféricas no es una solución a largo plazo para la sequía. Algunos agricultores rurales religiosos consideran que eso equivale a jugar a ser Dios con el clima.

“Este es un experimento”, dijo Nabil Kawas, meteorólogo y exdecano de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. “Si yo hubiera agarrado estos 750,000 (dólares) y lo hubiera invertido en un proyecto de riego, por ejemplo, o un reservorio de agua… probablemente habría mayor seguridad, que haya mejor beneficio para esta gente pobre” que utiliza el agua en sus cultivos.

José Francisco Ordóñez, portavoz de la Secretaría de Agricultura de Honduras, defiende los vuelos como una de las diversas iniciativas de mitigación climática que el gobierno y organismos internacionales de ayuda llevan a cabo. Otras medidas son el fortalecimiento de los sistemas de riego existentes, la construcción de depósitos de agua y la distribución de ayuda alimentaria, fertilizantes y semillas a los agricultores más afectados.

Ordóñez añadió que el programa de siembra de nubes ha aprovechado la presencia reciente de nubosidad y precipitaciones, e interrumpió brevemente una temporada de sequía extrema para captar la mayor cantidad de agua posible antes de que la sequía se prolongue.

Dijo que los vuelos han incrementado las precipitaciones entre un 20% y un 60% en zonas clave, en comparación con los niveles de lluvia previstos, y que esperan extender el programa. Por su parte, Kawas expuso que un programa similar de siembra de nubes en Honduras durante sequías similares anteriores aumentó las precipitaciones en menos de un 10%.

Durante la mayor parte de sus días, Carlos Alberto Hernández se pregunta si él y su esposa pasarán hambre.

Han vivido de su pequeña parcela de frijol en Nueva Concepción desde hace mucho tiempo, y al igual que la mayoría de los habitantes del Corredor Seco, este agricultor de 81 años nunca ha podido costear un sistema de riego, por lo que dependen de las lluvias para obtener sus dos cosechas anuales.

Cuando las autoridades hondureñas emitieron una serie de alertas por sequía este verano, él vio perderse su primera cosecha del año.

“No tenemos fondos para conseguir comida porque uno produce lo que siembra, y de esto vivimos nosotros”, manifestó Hernández. “Sin agua, no tenemos nada”.

Ordóñez calcula que agricultores como Hernández han perdido entre el 80% y el 90% de sus cultivos durante la sequía de este año.

Hernández, que acudió, junto con cientos de personas, al punto de distribución del PMA, dijo que ha pasado muchas noches con el estómago vacío pues ha elegido reservar los pocos alimentos que tiene para el día siguiente. El envío de víveres del jueves, financiado por el PMA y coordinado con el gobierno de Honduras, fue la primera ayuda de este tipo que recibió la comunidad.

No obstante, Hernández restó importancia a la siembra de nubes y expuso que lo que él y sus vecinos necesitan es ayuda para excavar pozos, de tal manera que puedan sobrevivir con o sin lluvia.

En un intento por evitar una crisis más grave, las autoridades salvadoreñas declararon un estado de emergencia de seis meses. Guatemala, por su parte, aprobó medidas de emergencia para mitigar el hambre en las en comunidades indígenas más pobres, lo que incluye la importación de granos básicos sin aranceles.

En cuanto a Nicaragua, donde el gobierno controla la información de manera estricta, la oposición en el exilio critica la ausencia de una declaración de emergencia o de un plan de contingencia. El gobierno nicaragüense no respondió a una solicitud de comentarios.

Las lluvias recientes, que se esperaban antes de que comenzara la siembra de nubes, han brindado algo de esperanza a los agricultores. Hernández ya plantó semillas de frijol, y si continúan las precipitaciones, podrían proporcionarle una fuente constante de alimento para diciembre.

No obstante, la Organización Meteorológica Mundial prevé ahora que El Niño persistirá hasta febrero, y el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos (NWS, por sus siglas en inglés), pronosticó que se intensificará y que es posible que bata récords. Para el Corredor Seco, esto probablemente significa que la escasa lluvia que suele caer en la zona se desplazará hacia otros lugares y alimentará fenómenos que van desde inundaciones hasta huracanes en otras regiones.

En Nueva Concepción, perder otra cosecha supondría un segundo golpe en un año en el que las familias ya han vendido todo lo que han podido para comprar alimentos, y cuentan con muy pocos recursos para recuperarse, expuso Zúñiga.

Hernández vigila de cerca su pequeña parcela de brotes de frijol, que asoman en un suelo que antes estaba agrietado y seco.

“Uno se acuesta (y) se levanta pidiéndole a Dios que nos mande agua”, señaló.

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Moises Castillo, en Nueva Concepción, Marlon González, en Tegucigalpa, Honduras, Sonia Pérez D., en Ciudad de Guatemala, y Marcos Alemán, en San Salvador, contribuyeron a este despacho.

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FUENTE: AP

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