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Aumentan las tensiones en región kurda de Siria mientras intentan implementar acuerdo de integración

KOBANI, Siria (AP) — Cientos de camiones de petróleo quedaron varados en la región kurda del noreste de Siria el miércoles, después de que manifestantes bloquearan una importante autopista cerca de la localidad de Tal Tamr en protesta por el aumento de los precios del combustible.

Fue la evidencia más reciente del creciente descontento en la región kurda, en medio de un impulso para integrar en el ejército sirio a una fuerza antes poderosa liderada por kurdos y poner instituciones anteriormente autónomas bajo el control del gobierno central.

El acuerdo de integración con las Fuerzas Democráticas Sirias ha sido considerado ampliamente como una victoria para el gobierno del presidente interino Ahmad al-Sharaa.

Pero en las últimas semanas, una serie de asuntos ha avivado el malestar entre comunidades kurdas en zonas que antes estaban bajo control de las FDS, poniendo a prueba la capacidad de al-Sharaa para consolidar su poder y llevar unidad a un país que sale de 14 años de conflicto.

Los kurdos, que representaban alrededor del 10% de la población de Siria de 23 millones de habitantes antes de la guerra civil, estuvieron durante mucho tiempo marginados bajo la dinastía Assad. Durante la guerra, se labraron una zona de facto autónoma en el noreste.

Con el nuevo gobierno reafirmando ahora el control sobre el noreste, las comunidades kurdas temen perder los derechos que tenían bajo el autogobierno.

Estudiantes en las ciudades de Qamishli y Hassakeh han realizado protestas masivas en las últimas semanas por un decreto gubernamental que convierte al kurdo en idioma oficial de enseñanza por primera vez en la historia de Siria, pero que solo contempla tres clases a la semana en esa lengua.

Bajo el mandato del expresidente Bashar Assad, el idioma kurdo estaba prohibido en las escuelas. Pero durante la guerra, autoridades del noreste afiliadas a las FDS establecieron un sistema escolar que enseñaba mayormente en kurdo.

La indignación aumentó aún más después de que un excombatiente kurdo de las FDS, que se había incorporado al ejército sirio como parte del acuerdo de integración, fuera secuestrado y asesinado por un grupo de hombres árabes en Hassakeh a inicios de este mes.

Luego, presos se amotinaron en una cárcel de la ciudad de Kobani, de mayoría kurda, lo que provocó un incendio que mató a nueve detenidos. El excomandante de las FDS Mazloum Abdi, ahora asesor de al-Sharaa, viajó a la ciudad para asistir al funeral e intentó calmar la ira.

“Hay un estallido de tensión entre la gente aquí”, declaró Masoud Bouzi, residente de Kobani, mientras comercios de la ciudad cerraban como parte de un día de luto el domingo.

“Este descontento tendrá un impacto negativo en el proceso en curso aquí, el proceso de integración —y ya lo ha tenido”.

El gobierno aumentó los precios de la gasolina alrededor de un 30% y los del diésel un 40% el domingo, y atribuyó la medida al alza de los precios mundiales del combustible debido a la guerra de Irán y a trabajos de reparación en la refinería de Baniyas, en la costa del país.

Estallaron protestas en varias zonas, incluido el noreste, donde los residentes ya sentían el golpe del encarecimiento del combustible. Cuando el noreste de Siria —incluidos sus campos petroleros— estaba bajo control de las FDS, el combustible estaba fuertemente subsidiado. Después de que el gobierno central tomó el control, la eliminación de esos subsidios impactó a la población, incluso antes del aumento más reciente.

Manifestantes cerraron la autopista M4 cerca de Tal Tamr, bloqueando camiones que transportaban petróleo desde los campos de Qamishli y Rmeilan, y anunciaron que solo reabrirían la ruta si se revierten los incrementos de precios.

Noah Bonsey, asesor principal sobre Siria del International Crisis Group, señaló que la ira por las alzas del combustible tiene el potencial de ser “un verdadero obstáculo para el proceso de integración”.

“Entre los kurdos que están abiertos a algunos de los beneficios de la integración, el aumento del costo de vida socava el posible apoyo”, explicó Bonsey. “Entre los opositores a la integración, es solo una razón más para objetar”.

Otro punto de disputa ha sido el destino de las unidades de combate integradas solo por mujeres de las FDS, ahora disueltas.

Las Unidades de Protección de las Mujeres, o YPJ, desempeñaron un papel importante en la lucha contra el grupo extremista Estado Islámico en el noreste de Siria. Pero las actuales autoridades militares en Damasco, la mayoría de las cuales provienen de los antiguos grupos insurgentes islamistas, se oponen a que las mujeres participen en combate.

La comandante de las YPJ Nowruz Ahmad dijo a The Associated Press que los líderes del grupo habían solicitado integrarse a las fuerzas de seguridad del Ministerio del Interior como un regimiento dentro del departamento de misiones especiales.

“Dijeron que hay mujeres dentro del ministerio y dentro de la Seguridad General, y nos gustaría aumentar su número y no tenemos ningún problema con eso”, relató. “Pero no puede ser dentro de las fuerzas de misiones especiales”.

Ahmad indicó que las YPJ también solicitaron permanecer en su actual región de operaciones, en las provincias de Hassakeh y Alepo, y que el gobierno se había mostrado abierto a esa petición, pero que los detalles seguían “en discusión”. La fuerza cuenta actualmente con unas 1.500 mujeres alistadas, frente a 5.000 en su punto máximo, precisó.

“Lo importante es preservar la esencia y el contenido de esta fuerza para la protección de las mujeres, la protección del movimiento y, especialmente, para la protección de nuestra región”, sostuvo.

Funcionarios del Ministerio del Interior declinaron comentar sobre las negociaciones.

Bonsey indicó que las tensiones no deberían eclipsar cuánto han avanzado ambas partes desde enero, cuando el acuerdo de integración detuvo semanas de combates.

“Que ambos hayan retrocedido de ese precipicio, hayan negociado un acuerdo de integración que no solo detuvo los combates, sino que además han pasado a desarrollar gradualmente e implementar, es en sí un logro considerable”, manifestó.

La implementación del acuerdo ha “implicado concesiones de ambas partes aunque inclinadas a favor de Damasco, que es la parte más fuerte”, añadió. “Hay una dinámica desafiante, pero en general positiva, y luego, obviamente, están todos estos grandes obstáculos sobre el terreno”.

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Sewell reportó desde Beirut.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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