La violencia y los saqueos se exttenden por las principales ciudades durante protestas en todo el país.
AP Explica: Las causas del estallido social en Francia y la respuesta del gobierno
PARÍS (AP) — Es el peor estallido de disturbios civiles en Francia en años: alborotadores se enfrentaron con la policía, incendiaron autos, asaltaron edificios públicos y envolvieron en llamas un histórico ayuntamiento.
Las autoridades informaron que unas 2.400 personas fueron detenidas durante el fin de semana y que miles de negocios resultaron dañados o saqueados. Los disturbios eclipsaron las manifestaciones contra el aumento del costo de vida y las malas condiciones en las escuelas, en las que cientos de miles de personas marcharon pacíficamente.
El presidente Emmanuel Macron denunció una “violencia descontrolada” por parte de “elementos insurreccionales de grupos radicales de extrema izquierda, a los que se sumaron numerosos delincuentes”.
Podrían producirse más protestas. Organizaciones de estudiantes de secundaria y universitarios convocaron a nuevas manifestaciones el jueves y el sábado. El grupo Coordinación Nacional de Estudiantes de Secundaria instó a los jóvenes a “salir a las calles” y respaldó la continuidad de los bloqueos y las protestas.
Un grupo de activistas que busca reactivar el movimiento de los “chalecos amarillos” de 2018 contra lo que consideran injusticias sociales también anunció manifestaciones en todo el país previstas para el sábado bajo el lema “Macron debe irse”.
Los daños fueron comparables a los de las protestas de los chalecos amarillos, afirmó Sebastian Roché, profesor investigador del instituto político Sciences Po Grenoble que estudia la labor policial.
El movimiento, impulsado inicialmente por la oposición a los aumentos de impuestos a los combustibles, dio lugar a manifestaciones repetidas contra el gobierno de Macron. Algunas protestas se tornaron violentas, con autos incendiados, tiendas saqueadas y el Arco del Triunfo vandalizado.
“En términos de destrucción y daños, probablemente se acerca a los dos primeros fines de semana de diciembre de 2018”, expresó Roché.
La muerte a manos de la policía de un joven de 17 años a las afueras de París en junio de 2023 también desencadenó días de disturbios en todo el país. Los alborotadores saquearon comercios e incendiaron edificios públicos. Miles de personas fueron detenidas y cientos resultaron heridas.
Francia también vivió tres semanas de disturbios en 2005, lo que llevó al gobierno a declarar el estado de emergencia.
Lo que distingue a este último estallido de violencia, sostuvo Roché —quien ha estudiado la labor policial y la violencia durante más de 30 años—, son las lesiones causadas por armas policiales.
“Tenemos un saldo que no se ha visto en los últimos 40 años”, señaló. Roché indicó que seis personas, incluidos menores, habían quedado mutiladas en tres semanas de protestas, al perder manos u ojos.
La policía ha sido objeto de un intenso escrutinio por el uso de granadas y otras armas de control de disturbios durante manifestaciones recientes.
“No hay otro país en Europa donde la policía mutile tanto a los manifestantes”, afirmó Roché, citando bases de datos universitarias que sitúan a España en un distante segundo lugar.
Las autoridades atribuyeron repetidamente parte de la violencia a grupos de “radicales de extrema izquierda”, seguidos por grupos de delincuentes que ven una oportunidad para saquear. El primer ministro Sébastien Lecornu describió un “desorden organizado de una manera sin precedentes”.
Sin embargo, Roché consideró que el sector marginal de la extrema izquierda era demasiado pequeño y estaba demasiado poco organizado como para explicar por sí solo una violencia de esta magnitud. Los servicios de inteligencia franceses estiman el movimiento en alrededor de 3.000 personas repartidas entre sus distintas facciones, que carecen de estructuras formales, explicó.
Los activistas violentos de extrema izquierda y los saqueadores también persiguen objetivos distintos, apuntó Roché.
Los activistas suelen atacar símbolos del capitalismo y de la economía global, como bancos y restaurantes McDonald’s. Los saqueadores apuntan a tiendas de ropa deportiva y de electrónica para robar mercancías más que para hacer una declaración política, indicó. “Su objetivo no es simbólico. Es adquisitivo”.
Macron prometió que el gobierno adoptaría una postura “intransigente” contra los alborotadores y añadió que los representantes regionales del gobierno, conocidos como prefectos, utilizarían las medidas que fueran necesarias para proteger los negocios y los edificios públicos, incluida la prohibición de ciertas concentraciones si hiciera falta.
Macron también ordenó una investigación sobre fallas en la recopilación de inteligencia y en la planificación que pudieron haber llevado a las autoridades a subestimar el potencial de violencia.
Las autoridades decidieron imponer toques de queda localizados cuando fuera necesario. Eso incluyó un toque de queda nocturno que entraría en vigor la noche del lunes en dos zonas de París que se han visto afectadas por la violencia.
Las autoridades informaron que unas 2.400 personas fueron detenidas el sábado en toda Francia, incluidas 855 en el área de París, 101 en Marsella y 199 en Lyon.
En la región de la capital, las detenciones derivaron en que 557 personas quedaran bajo custodia policial, el 78% de ellas adultas, según los fiscales de París.
En Limoges, un incendio casi destruyó el ayuntamiento del siglo XIX.
La mayoría de los casos penales involucran daños a la propiedad, participación en grupos formados con la intención de cometer violencia y agresiones contra agentes de policía, de acuerdo con los fiscales.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
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