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AP Explica: Apoyo de Trump a una Irlanda unida reaviva un divisivo tema político

DOONBEG, Irlanda (AP) — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró el domingo su apoyo a una Irlanda unificada, asegurando que tiene sentido fusionar a la República de Irlanda con Irlanda del Norte, la cual forma parte del Reino Unido.

“Simplemente me parece que tienes a Irlanda del Norte y tienes a Irlanda, y me parecería que una de las cosas más naturales de todos los tiempos sería juntarlas”, señaló Trump mientras asistía al Abierto de Irlanda en su campo de golf en Doonbeg.

No es tan sencillo.

La afirmación de Trump del sábado de que la unificación sería algo “fantástico” tocó una fibra sensible en la historias del Reino Unido y de Irlanda, que yace detrás de un siglo de división y de décadas de violencia. La reacción, a favor y en contra, no tardó en llegar.

El primer ministro irlandés, Micheál Martin, hizo un llamado a los políticos a “mantener una perspectiva serena” sobre los comentarios de Trump, y calificó algunas de las respuestas como una exageración.

Cuando Irlanda logró su independencia del Reino Unido hace un siglo y se convirtió en un país autónomo de mayoría católica romana, una región de seis condados en el norte —que entonces tenía una mayoría protestante— permaneció como parte del Reino Unido.

Irlanda del Norte quedó dividida entre dos comunidades principales: los nacionalistas —la mayoría de ellos católicos— que deseaban la unión con el resto de Irlanda, y los unionistas, en gran medida protestantes, que querían seguir siendo británicos. A finales de la década de 1960, las tensiones estallaron en el Conflicto Norirlandés (“The Troubles”): tres décadas de violencia en las que participaron grupos paramilitares de ambos bandos y tropas británicas, los cuales dejaron un saldo de alrededor de 3.600 muertos en atentados con bombas, tiroteos y otros ataques.

Un acuerdo de paz en 1998 puso fin en buena medida a la violencia, pero dejó sin resolver el estatus definitivo de Irlanda del Norte al permitir que las personas se identificaran como irlandesas, británicas o ambas. El Acuerdo del Viernes Santo permite una votación sobre la unificación si las encuestas indican una posible aprobación, un umbral que, de acuerdo con el gobierno británico, no se ha alcanzado. Irlanda también tendría que aprobar el cambio en un referendo.

La paz en Irlanda del Norte se ha mantenido en gran medida, pero persisten profundas divisiones por el legado del conflicto y las identidades contrapuestas de la región. A pesar de la opinión de Trump, la cuestión de si el futuro de Irlanda del Norte está con el Reino Unido o con Irlanda sigue sin resolverse.

Trump destacó el domingo que era “sólo mi opinión”, pero también indicó que había tenido “mucho apoyo”. El gobierno británico intentó restarle importancia a sus declaraciones.

La oficina del primer ministro, Andy Burnham, remitió a su declaración de la semana pasada, en la que dijo estar “100%” a favor del Acuerdo del Viernes Santo y que el Reino Unido únicamente consideraría un referendo “cuando la opinión pública haya cambiado hasta el punto de que el llamado tenga que ser puesto a consideración”.

La líder del opositor Partido Conservador del Reino Unido, Kemi Badenoch, sostuvo que Trump estaba “hablando a la ligera como siempre, igual que cuando dijo que Groenlandia y Canadá se convertirían en el estado 51. Este tipo de comentarios sobre el futuro de países democráticos son sumamente inútiles y crean tensiones innecesarias”.

Políticos unionistas pro-británicos en Irlanda del Norte también arremetieron contra las declaraciones de Trump.

Gavin Robinson, líder del Partido Unionista Democrático, publicó en la red social X que “el futuro constitucional de Irlanda del Norte lo decidirá el pueblo de Irlanda del Norte, no los comentarios en Londres, Dublín o Washington. Irlanda del Norte es parte del Reino Unido porque esa es la voluntad democrática asentada de su gente”.

Los comentarios de Trump llamaron la atención porque presidentes anteriores de Estados Unidos —incluso aquellos con raíces irlandesas, como Joe Biden— han evitado pronunciarse al respecto.

Sinn Fein, un partido político que busca la unificación y que mantuvo una alianza con el Ejército Republicano Irlandés durante el conflicto, se expresó a favor de los comentarios de Trump, aunque tiene poco en común con el mandatario al ser un partido de izquierda.

Gerry Adams, quien fue líder de Sinn Fein cuando se firmó el Acuerdo del Viernes Santo, subrayó que “los comentarios del presidente Trump sobre la cuestión de la unidad irlandesa son bienvenidos, aunque discrepamos profundamente con él en muchos otros asuntos”.

Los principales partidos políticos irlandeses apoyan la unificación en el papel, pero Sinn Fein afirma que el gobierno centrista irlandés de Martin no ha logrado prepararse para que ocurra.

Martin calificó parte de la respuesta a los comentarios de Trump como “una exageración”, asegurando que el presidente estadounidense ya había preguntado anteriormente si habría una “fusión” entre Irlanda e Irlanda del Norte.

“No debería ser una sorpresa. Sabemos que él tiene una perspectiva hasta cierto punto distinta en muchas cosas", declaró.

“Creo en la unidad irlandesa”, añadió. “Muchos partidos políticos en la República creen en nuestra unidad. Pero también, por supuesto, creemos en el Acuerdo del Viernes Santo”.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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