Pero la República Islámica también sufrió golpes importantes y tiene desafíos por delante. Su economía está en ruinas tras la guerra, el país se vio sacudido por protestas masivas en enero y su líder supremo aún no ha aparecido en público. Y se dispone a entablar conversaciones nucleares con Estados Unidos después de haber sido atacada en las dos rondas anteriores.
Análisis: Un Irán confiado aprovecha su ventaja, pero se avecinan desafíos
DUBÁI, Emiratos Árabes Unidos (AP) — Mientras la prensa iraní se jacta de la “magnífica derrota” de Estados Unidos, Teherán está aprovechando su ventaja, apresurándose a vender petróleo en virtud del acuerdo de paz provisional firmado esta semana e intentando frenar los ataques israelíes en Líbano.
El acuerdo ofrece un alivio de las sanciones que el país necesita desesperadamente, pero gran parte de él solo se materializará si Irán revierte su programa nuclear, lo que incluye, como mínimo, diluir su reserva de uranio altamente enriquecido. Esa concesión ha enfurecido a los sectores más conservadores de la nación. Mientras tanto, Estados Unidos exige el cese total del enriquecimiento, algo que la República Islámica se ha negado rotundamente a aceptar durante décadas.
Los líderes de Irán proyectan confianza, tras haberse aferrado al poder pese a semanas de intensos ataques de Washington e Israel. También creen que es poco probable que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumpla las amenazas de reanudar la guerra debido a su demostrada capacidad para cerrar el estrecho de Ormuz y perjudicar a la economía mundial.
“Es demasiado decir que Irán ha salido victorioso, pero podría haber sido mucho peor", dijo Farzan Sabet, experto en Irán del centro de estudios Geneva Graduate Institute. "Creo que la verdadera victoria para Irán fue… la supervivencia”.
Bajo el acuerdo provisional, Estados Unidos emitirá exenciones para permitir la exportación de crudo iraní. Al menos tres petroleros de propiedad estatal ya han zarpado después de que Washington levantara su bloqueo, según Lloyd’s List Intelligence.
Irán ha exportado casi 18 millones de barriles en los últimos cinco días, informó el viernes la firma TankerTrackers.com, que cifró su valor en 1.440 millones de dólares.
Decenas de petroleros más cargados de crudo podrían partir pronto desde la isla de Kharg, la principal terminal de exportación de Irán en el golfo Pérsico, lo que rebajaría aún más el precio del petróleo a nivel mundial.
El crudo Brent de referencia, que el mes pasado se cotizaba por encima de los 110 dólares por barril, ha caído a alrededor de 80 desde que se alcanzó el acuerdo. El precio medio de un galón de gasolina en Estados Unidos también ha bajado a menos de 4 dólares, un indicador seguido muy de cerca de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre.
Las sanciones habían obligado durante mucho tiempo a Irán a exportar crudo mediante una “flota fantasma”, vendiendo principalmente a China a precios inferiores a los del mercado. Ahora puede buscar más clientes y sacar un mejor precio.
Irán necesitará ese efectivo más que nunca mientras lidia con las consecuencias de la guerra.
Desde que las autoridades retiraron un bloqueo de internet que duró meses, muchos iraníes han publicado fotografías de sus refrigeradores vacíos.
La carne y otros productos básicos se han vuelto demasiado caros para algunos hogares. El rial iraní, que cotizaba a 32.000 por dólar cuando se alcanzó el acuerdo nuclear de 2015 con las potencias mundiales, ahora supera los 1,5 millones por dólar.
“Se estima que el conflicto ha costado al menos un millón de empleos en Irán, y el 20% de las pérdidas en la fuerza laboral está vinculado al bloqueo de internet impuesto por el Estado”, sostuvo Holly Dagres, investigadora principal del Washington Institute for Near East Policy.
“Los iraníes de a pie, que ya tenían problemas debido a la mala gestión sistémica y a la corrupción, además de a las sanciones de Estados Unidos, han sentido esas cargas agravadas por una hiperinflación, que ha dejado al rial iraní prácticamente sin valor”, apuntó.
El colapso del rial desencadenó las protestas que se extendieron por todo el país en enero, desafiando al gobierno del entonces líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei. Las fuerzas de seguridad llevaron a cabo su represión más sangrienta hasta la fecha, matando a miles de personas.
Jamenei, de 86 años, y otros altos cargos de la teocracia chií fallecieron en el ataque inicial de Israel en la guerra el 28 de febrero. Las ceremonias fúnebres están previstas para entre el 4 y el 9 de julio, coincidiendo con el sexto mes desde la represión de las protestas. El gobierno ha promovido manifestaciones ininterrumpidas desde el inicio del conflicto como una demostración de fuerza.
Las voces moderadas en el país presionan para que el país aproveche los posibles beneficios económicos de las negociaciones. Además del levantamiento completo de todas las sanciones, el pacto promete un fondo de inversión de 300.000 millones de dólares para Irán si alcanza un acuerdo definitivo con Washington, aunque la procedencia de ese dinero no está clara.
La cuestión es hasta dónde están dispuestos a llegar el nuevo líder supremo, el ayatolá Moytabá Jamenei —hijo del fallecido líder—, y los sectores conservadores de la clase política. En una declaración en la prensa estatal, respaldó el acuerdo provisional y dijo que las conversaciones “no significarán aceptar la opinión del enemigo”, pero también afirmó que tenía un “punto de vista diferente”, sin dar más detalles.
El conflicto en Líbano ya ha puesto el acuerdo en riesgo. Las conversaciones previstas para el viernes en Suiza se pospusieron mientras se intensificaban los combates entre Israel y el grupo político-paramilitar Hezbollah, respaldado por Teherán.
Israel dice que seguirá ocupando grandes zonas del sur del país vecino y combatiendo a Hezbollah hasta que deje de representar una amenaza. Hezbollah se ha negado a detener sus ataques si no hay una retirada israelí, aunque ambas partes acordaron parar las hostilidades el viernes.
El acuerdo provisional entre Irán y Estados Unidos —que ni Israel ni Hezbollah han firmado— pide que ambas partes cesen las operaciones militares y que se respete la integridad territorial y la soberanía de Líbano.
“El fin de la guerra en Líbano es una parte inseparable del fin completo de la guerra", aseveró el ministro iraní Exteriores iraní, Abbas Araghchi, el martes. "Y el fin de la guerra también incluye el fin de la ocupación”.
Eso deja muy poco margen de maniobra para los estadounidenses, que pospusieron el viaje de su vicepresidente, JD Vance, a Suiza.
Y luego están las negociaciones propiamente dichas. Teherán parece haber logrado sacar de la mesa dos asuntos principales impulsados durante mucho tiempo por Washington e Israel: su programa de misiles y su apoyo a Hezbollah y a otros grupos insurgentes.
En cuanto a la crucial cuestión nuclear, aceptó “rebajar” su uranio altamente enriquecido, lo que resuelve una de las principales preocupaciones de la Casa Blanca.
Pero Raja News, un medio alineado con facciones ultraconservadoras, criticó ese acuerdo y dijo que Irán había “renunciado a sus ventajas más importantes”. Esto ejemplifica la presión para no ceder en otros asuntos, como el programa de enriquecimiento en general.
“No soy muy optimista sobre el tipo de segunda ronda de discusiones que se va a centrar en la cuestión nuclear", dijo Sabet. "Todavía no me queda claro que eso vaya a llegar a alguna parte, al menos este año”.
___
El periodista de The Associated Press Jamey Keaten en Ginebra contribuyó a este despacho.
___
NOTA DEL EDITOR — Jon Gambrell, director de noticias para el Golfo e Irán de The Associated Press, ha informado desde cada uno de los países del Consejo de Cooperación del Golfo, Irán y otros lugares de Oriente Medio y del resto del mundo desde que se incorporó a AP en 2006.
___
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial
FUENTE: AP
¿Querés estar informada/o las 24hs?
Suscribite a nuestro Newsletter