Ambientalistas celebran la reelección de Lula en Brasil: "La Amazonía respira aliviada"

MANAOS, Brasil (AP) — Ambientalistas, grupos indígenas y científicos del clima celebraban la reelección en Brasil del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que abre la perspectiva de mantener el enfoque en frenar la tala ilegal en la Amazonia, la selva tropical más grande del mundo.

Pero los partidarios también advirtieron que un Congreso cada vez más dominado por la extrema derecha y la bancada del agronegocio podría socavar esos esfuerzos por proteger el bosque y combatir el cambio climático.

Lula derrotó al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro, en la segunda vuelta del domingo con el 51,78% de los votos frente al 48,21%. Tras ir por detrás en la primera vuelta, Lula remontó para ganar por 4,4 millones de votos.

“¡La Amazonia puede respirar aliviada!”, afirmó David Lapola, científico brasileño y autor principal de un capítulo sobre los llamados puntos de inflexión en un próximo informe climático de las Naciones Unidas. Los científicos debaten el umbral a partir del cual la densa y húmeda selva amazónica podría pasar a un ecosistema más seco, con consecuencias irreversibles para la biodiversidad y el clima. El bosque absorbe enormes cantidades de dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero que impulsa el calentamiento global. Cerca del 60% de la Amazonia se encuentra en Brasil.

La victoria de Lula reflejó cambios en el apoyo de los votantes y una mayor participación en todo el país. En la Amazonía, comunidades indígenas y grupos de defensa movilizaron a los votantes y, con ayuda de fallos judiciales la semana pasada, contribuyeron a garantizar transporte gubernamental para quienes viven en zonas remotas.

La Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil, conocida como APIB, estuvo entre las organizaciones que acudieron a los tribunales para asegurar el acceso de los votantes indígenas a las urnas. En un comunicado, señaló que la victoria de Lula reflejó la “fuerza de la movilización de base en defensa de la democracia, la vida y los derechos de los pueblos indígenas”.

Flávio Bolsonaro se negó a reconocer la derrota el lunes y afirmó que pediría al tribunal electoral que anule los resultados. Enfrenta un obstáculo elevado: presentar pruebas de fraude suficientes para revertir el margen de victoria de Lula y convencer al tribunal antes de que los resultados se certifiquen el 18 de diciembre. Las primeras señales de las instituciones brasileñas y de líderes regionales, incluidos presidentes conservadores que se oponen a Lula, sugieren que el resultado será aceptado dentro y fuera del país.

Flávio Bolsonaro se había comprometido a impulsar políticas alineadas con las de su padre, quien gobernó de 2019 a 2022. La deforestación se disparó bajo Jair Bolsonaro, ya que su gobierno debilitó a los organismos de supervisión ambiental y flexibilizó las regulaciones. El gobierno de Lula anunció la semana pasada la tasa de deforestación en la Amazonia más baja registrada.

Se espera que Lula continúe los esfuerzos para frenar la deforestación y financiar una economía sostenible mediante donaciones internacionales, así como con fondos públicos y privados. Aunque fue el claro favorito de ambientalistas, científicos del clima y otros que quieren proteger la Amazonía, Lula ha propuesto políticas que han suscitado críticas. Más recientemente, ha respaldado iniciativas para perforar en busca de petróleo en aguas mar adentro cerca de la Amazonia.

Aun así, Flávio Bolsonaro planteó una disyuntiva tajante que, para muchos ambientalistas, parecía poner en riesgo la Amazonia y las protecciones ambientales de Brasil en general. Había negado el cambio climático mientras se presentaba como defensor del medio ambiente. Sin embargo, ofreció pocos detalles sobre la protección de los bosques o su financiamiento, y pidió “modernizar” las leyes ambientales y otorgar a los propietarios de tierras en la Amazonia mayor poder de decisión, propuestas que, según advirtieron los ambientalistas, podrían debilitar las salvaguardas y acelerar la deforestación.

El Observatorio del Clima de Brasil, una coalición sin fines de lucro de 172 organizaciones, acogió con satisfacción la reelección de Lula, pero indicó que siete de cada 10 legisladores entrantes se oponen a la agenda climática y ambiental. Citó medidas recientes que debilitan las normas sobre pesticidas, los derechos territoriales indígenas y las licencias ambientales, y exhortó a Lula a ampliar sus alianzas y fortalecer los vínculos con el Congreso.

“El objetivo de poner fin a la deforestación en todos los biomas de Brasil debe perseguirse sin descanso”, sostuvo el grupo.

Amazon Watch, una organización sin fines de lucro centrada en la protección ambiental y los derechos indígenas, también celebró la victoria de Lula, al tiempo que advirtió sobre obstáculos legislativos.

“Un Congreso fortalecido por fuerzas que buscan abrir las tierras indígenas a la minería y debilitar las protecciones ambientales sigue siendo una amenaza grave”, señaló Ana Alfinito, asesora jurídica de Amazon Watch.

WWF Brasil afirmó que la vasta biodiversidad del país y su porción de la Amazonia le otorgan un papel estratégico para abordar el cambio climático. Atribuyó a Lula el fortalecimiento del liderazgo de Brasil mediante la cooperación internacional.

“Mantener este liderazgo es esencial para movilizar a otros países, elevar la ambición de los compromisos globales y convertir los acuerdos en acciones concretas”, expresó la organización.

Claudio Angelo, responsable de política internacional del Observatorio del Clima, dijo que la reelección de Lula ya había producido un resultado: un compromiso de 500 millones de dólares anunciado el lunes por los Países Bajos para el Tropical Forest Forever Facility, un fondo respaldado por Brasil y lanzado en la cumbre climática de las Naciones Unidas del año pasado en Brasil.

La iniciativa paga a países en desarrollo para que mantengan los bosques en pie, pero ha tenido dificultades para conseguir 10.000 millones de dólares iniciales antes de fin de año. El compromiso neerlandés eleva los aportes comprometidos a 7.800 millones de dólares.

Angelo explicó que posibles donantes habían puesto los planes en pausa a la espera de los resultados electorales, y calificó el compromiso de los Países Bajos como un voto de confianza en la victoria de Lula.

“Había una preocupación justificada de que una victoria de Flávio Bolsonaro pudiera descarrilar el TFFF, de que Brasil se retirara y de que el fondo no alcanzara su meta de 10.000 millones de dólares”, comentó Angelo.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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