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Agricultores de Kenia cuestionan supuesta intoxicación por cianuro de 16 elefantes

KIMANA, Kenia (AP) — Los restos de un elefante yacen en un camino polvoriento, mientras que los de otro han sido devorados casi por completo por animales carroñeros y sólo queda el cráneo. Están entre los 16 elefantes que murieron el mes pasado en el Parque Nacional Amboseli, en Kenia, por una supuesta intoxicación con cianuro tras ingerir tomates de cultivos cercanos.

Están en marcha investigaciones sobre cómo llegó el cianuro a un ecosistema donde coexisten animales salvajes y domésticos. Los agricultores han cuestionado las afirmaciones de que cianuro presente en sus tomates fue lo que mató a los elefantes.

El fallecimiento de los paquidermos y las disputas sobre la causa han intensificado la preocupación por el creciente conflicto entre humanos y la fauna silvestre en la región, el cual se debe a la expansión de las actividades agrícolas cerca del parque Amboseli. Hasta hace poco, Kenia era ampliamente reconocida por haber logrado recuperar su población de elefantes —que había caído a mínimos históricos— hasta superar los 36.000 ejemplares gracias a la reducción de la caza furtiva.

El Servicio de Vida Silvestre de Kenia informó el mes pasado que 15 elefantes habían muerto en el ecosistema de Amboseli en el transcurso de un mes. El viernes de la semana pasada, el organismo actualizó la cifra a 16. Los análisis de laboratorio preliminares detectaron cianuro, mientras que las necropsias revelaron la presencia de tomates en el estómago de los animales.

El servicio de vida silvestre comunicó que le solicitó a la Junta de Productos para el Control de Plagas que formara un equipo para investigar si el producto químico “pudo haber sido utilizado, almacenado o desechado de manera inapropiada, y si el agua, el suelo o la hierba pudieron haber resultado contaminados”.

El doctor Isaac Lekolool, jefe de servicios veterinarios de la agencia de vida silvestre de Kenia, informó que los elefantes habían presentado indicios de “parálisis y dificultad para respirar” antes de morir. Las pruebas iniciales apuntaron a una intoxicación por cianuro, aunque se realizan análisis de laboratorio adicionales para determinar la concentración de dicha sustancia.

“Aún no hemos determinado de dónde provino este cianuro”, señaló Lekolool, quien agregó que los elefantes también habían consumido sandías. Instó a extremar las precauciones en el manejo y uso de pesticidas en las operaciones agrícolas.

Elvis Muchai ha cultivado tierras a orillas del Amboseli durante dos décadas. En todo ese tiempo, manifestó, nunca ha oído hablar de agricultores que envenenen a la fauna silvestre, y se muestra escéptico ante la idea de que los tomates cultivados —que se cree estaban contaminados con el producto químico— fueran los responsables de la muerte de los elefantes.

Muchai, quien es agricultor de tomates en la zona de Kimana, contó que las comunidades locales han convivido con los elefantes desde hace mucho tiempo, pese a sufrir pérdidas recurrentes en sus plantíos cuando los animales cruzan la cerca eléctrica del parque e invaden granjas, especialmente durante la estación seca.

“Estamos acostumbrados a que los animales se alimenten de nuestros cultivos”, agregó.

Kimana, limítrofe con Amboseli, es una de las zonas agrícolas más productivas de Kenia. Allí se cultivan tomates, cebollas y judías verdes, que son transportados a los mercados de Nairobi, la capital del país.

Las muestras analizadas en busca de sustancias químicas tóxicas se obtuvieron del contenido del estómago de los elefantes, y el análisis de las muestras de sangre sigue en curso, refirió Lekolool, quien previamente refutó las afirmaciones de que el cianuro, cuya utilización en la minería está regulada por el gobierno, quizás estaba presente en el parque debido a actividades de minería ilegal.

Las granjas se han expandido en las proximidades del parque, y el conflicto entre humanos y elefantes es la segunda causa principal de mortalidad de estos animales, después de la caza furtiva, según el Plan Nacional para los Elefantes de Kenia. Entre 2000 y 2020, al menos 1.160 elefantes murieron en incidentes relacionados con la defensa propia o matanzas en represalia porque las comunidades intentaban proteger sus cultivos, propiedades o vidas, refiere el plan.

No obstante, Duncan Juma, director de comunicaciones del Servicio de Vida Silvestre de Kenia, descartó que la muerte de los elefantes se debiera a conflictos entre humanos y fauna silvestre, y expresó que “la comunidad ama a estos animales”.

El International Fund for Animal Welfare (IFAW, por sus siglas en inglés), un organismo internacional en pro del bienestar de los animales, expuso que el reciente caso del presunto envenenamiento por cianuro pone de relieve la necesidad urgente de abordar las causas subyacentes de los conflictos entre los humanos y la fauna silvestre.

“A medida que las personas y los elefantes comparten cada vez más el mismo espacio, la protección de la fauna salvaje y la salvaguardia de los medios de vida de las comunidades deben ir de la mano”, destacó el IFAW en un comunicado.

Ben Wandago, director del IFAW para África Oriental, manifestó que el presunto envenenamiento por cianuro debe investigarse “de manera urgente y exhaustiva”, y recomendó implementar soluciones de convivencia para proteger a las comunidades que viven cerca del parque.

“Esta tragedia también subraya la necesidad urgente de un control estricto y una manipulación responsable de sustancias altamente tóxicas para evitar que lleguen al medio natural”, agregó.

Los agricultores dudan que el cianuro pudiera provenir de insumos agrícolas de uso común.

Muchai dijo que nunca ha encontrado cianuro entre los pesticidas o productos químicos vendidos a los agricultores de la zona, e insistió en que el gobierno de Kenia regula los productos disponibles en el mercado.

“La sustancia química de la que hablan, nunca la hemos visto ni oído hablar de ella aquí”, añadió.

Tan sólo en la última temporada, refirió Muchai, los elefantes destruyeron cerca de medio acre (unos 2.000 metros cuadrados) de su cultivo de tomates, lo que le supuso pérdidas estimadas en 500.000 chelines kenianos (3.800 dólares).

“Hemos vivido con estos animales durante años. Se comen nuestros cultivos, y muchos de nosotros nunca hemos recibido una compensación”, expresó.

Rymondy Mrosso, otro agricultor, también puso en duda que los pesticidas utilizados por los agricultores locales pudiesen ser la causa de las muertes, y se preguntó por qué sólo los elefantes parecían haberse visto afectados.

“Tenemos cabras, vacas y otros animales silvestres, como gacelas, que también se alimentan en estas zonas”, apuntó. “Si los cultivos estuvieran envenenados, ¿por qué sólo los elefantes se vieron afectados?”

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FUENTE: AP

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