Etiopía, Sudáfrica, Marruecos y Nigeria han intensificado los esfuerzos para localizar la fabricación de equipos para energía solar, desde el ensamblaje de los módulos hasta los procesos de manufactura más avanzados, según expertos del sector.
África quiere más energía solar propia para ser autosuficiente, pero la sombra de China persiste
NAIROBI, Kenia (AP) — Las principales economías de África están acelerando sus planes para construir una mayor capacidad nacional de producción solar, un cambio que, según analistas del sector, refleja tanto una ambición industrial como una creciente inquietud por la dependencia de las importaciones procedentes de China, que domina el mercado mundial.
Pero apuntan que China conservará probablemente su papel dominante a nivel global en la fabricación de células solares y otros componentes. Sus exportaciones de ese tipo de equipos se han disparado, en parte debido al exceso de oferta en su mercado interno.
La inversión china en energías renovables y los proyectos de construcción relacionados en África alcanzaron los 66.000 millones de dólares entre 2010 y 2024, de acuerdo con el centro de estudios ODI Global.
“Las economías en crecimiento, sumadas a las recientes carencias energéticas en países como Zambia y la necesidad constante de proporcionar acceso a poblaciones desatendidas, hacen que (África) sea un mercado perfecto para que China canalice su exceso de capacidad en el sector”, apuntó Olena Borodyna, asesora principal de riesgos geopolíticos del centro de estudios con sede en Londres.
Las economías más grandes del continente están interesadas en desarrollar su propia capacidad de fabricación solar.
La empresa eléctrica sudafricana Eskom planea desarrollar una planta de producción solar de un gigavatio para capturar más valor de su mercado solar en rápida expansión y responder a los cambios en la demanda de electricidad.
La producción de paneles solares en Nigeria, por su parte, está creciendo con rapidez, y la capacidad local de ensamblaje pasó de unos 120 megavatios a aproximadamente 300 en los últimos dos años. Sus importaciones anuales de energía solar, en su mayoría procedentes de China, también la sitúan cerca del nivel de Sudáfrica.
El impulso a la fabricación nacional está vinculado a cambios estructurales en los mercados eléctricos del continente. La creciente implantación de sistemas solares en azoteas y distribuidos en Sudáfrica está reduciendo la demanda de la red nacional, lo que afecta a los ingresos de las eléctricas y despierta el interés por la diversificación.
Sudáfrica ya es el mayor importador de equipos solares del continente, con más de tres gigavatios al año, también en gran medida desde China. Analistas del sector sostienen que esta escala de demanda la convierte en una de las candidatas más firmes de la región a la producción localizada.
El creciente interés por la energía solar representa un cambio significativo, manifestó Benjamin Clarke, director de políticas de la Africa Solar Industry Association, aunque la capacidad real de fabricación siga siendo limitada. Las naciones que buscan fabricar equipos solares suelen contar ya con capacidad industrial y una fuerte demanda interna, agregó.
“Marruecos ha duplicado la producción hasta alrededor de un gigavatio al año. Sudáfrica mantiene una capacidad similar. Egipto tiene proyectos a escala de gigavatios que están entrando en funcionamiento”, señaló.
“Hace unos años, la fabricación solar local apenas figuraba en la agenda en cualquier lugar de África. Ahora está convirtiéndose en un pilar reconocido de la política industrial y del desarrollo económico verde”, comentó Clarke.
La necesidad de más energía solar o de otras fuentes renovables se ha disparado. El grupo industrial GOGLA estima que en 2025 se vendieron más de 10 millones de kits solares en todo el continente, que dieron servicio a alrededor de 148 millones de personas. Esto representó un aumento del 10% en comparación con el año anterior, con gran parte de ese crecimiento concentrado en África oriental y occidental.
La expansión solar se produce dentro de una cadena de suministro mundial altamente concentrada dominada por China. África prácticamente no tiene fabricación de células solares a escala comercial, lo que significa que las plantas de ensamblaje que surgen aún dependen de los componentes chinos importados.
“La mayoría de las nuevas fábricas ensamblan componentes chinos importados en lugar de producir las células solares de alto valor y otros materiales de etapas previas, lo que deja a África dependiente de tecnología extranjera para las partes más sofisticadas de la cadena de suministro” explicó Clarke.
La inversión de China está ayudando a África a desarrollar su capacidad de fabricación y sus habilidades técnicas.
Borodyna, de ODI Global, dijo que es una oportunidad vital para la transferencia de tecnología y la creación de empleo, “dada la experiencia de China en desplegar estas tecnologías a escala”.
Beijing "desempeñará un papel enorme en la expansión de la capacidad de fabricación en todo el continente, además de continuar con las exportaciones solares al continente”, añadió.
Los expertos señalan que el continente aún no ha recibido el intercambio de conocimientos técnicos necesario para desarrollar su propia industria solar totalmente integrada.
La dependencia de China para el suministro solar probablemente seguirá siendo alta en regiones como África, indicó Hannah Pitt, del área de energía y clima del centro de estudios Rhodium Group.
Según Rhodium Group, las restricciones comerciales en Estados Unidos y Europa han llevado a las empresas chinas a invertir más en zonas como África y el sudeste asiático. Etiopía es uno de los destinos preferidos: más de la mitad de las inversiones anunciadas desde 2018 provienen de fuentes chinas, junto con proyectos japoneses.
Las inversiones en Sudáfrica, Nigeria y Marruecos estuvieron lideradas en su mayoría por empresas nacionales o emprendimientos conjuntos con participación local, de acuerdo con el centro de estudios.
El amplio apoyo estatal y años de inversiones constantes en la fabricación de tecnología renovable han dado como resultado un exceso de oferta de equipos de energía solar y una caída de precios en China, un factor clave de su enorme cuota del mercado mundial, afirmó Lauri Myllyvirta, del Centre for Research on Energy and Clean Air.
Con su mercado sobreabastecido, varios grandes fabricantes solares, como Longi y Jinko, registraron pérdidas en los primeros tres meses de 2026. Para esas empresas, trasladarse al extranjero podría ser la única manera de seguir operando.
Las firmas chinas prometieron hasta 250.000 millones de dólares en proyectos de fabricación verde en el extranjero entre 2011 y la primera mitad del año pasado, según una estimación del informe “China’s Green Leap Outward” del Net Zero Industrial Policy Lab.
Las exportaciones solares chinas se duplicaron en marzo y alcanzaron un nuevo récord mensual, mientras 50 países establecieron marcas históricos de importaciones solares chinas en un solo mes, según Ember, un centro de estudios.
“En términos de producir y fabricar cosas —como paneles solares, baterías, vehículos eléctricos—, en realidad China va muy por delante en esta carrera”, aseveró Li Shuo, director del China Climate Hub del Asia Society Policy Institute. “Personalmente, espero que el dominio de China se consolide aún más y no se debilite en los próximos años”.
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Chan informó desde Hong Kong. El periodista de The Associated Press Anton L. Delgado en Bangkok contribuyó a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
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