Ucrania 16 agosto 2022

Los desafíos para distribuir la ayuda humanitaria en Ucrania

Suiza figura entre los donantes internacionales que lograron hacer llegar la ayuda con relativa rapidez a los civiles afectados por la guerra en Ucrania. Sin embargo, la pregunta clave es cómo reaccionar con eficacia cuando un conflicto armado explota repentinamente.

Inmediatamente después de la invasión rusa a Ucrania, numerosos hospitales y centros médicos comenzaron a carecer de productos de primera necesidad, como camas, medicamentos y desinfectantes. La farmacia central del ejército suizo disponía de una gran cantidad de estos artículos -- más de 100 toneladas listas para su distribución. Pero, ¿cómo hacer llegar ese material a un país cuyo acceso se dificulta por los combates, bombardeos y el espacio aéreo clausurado?

Con su embajada en Kiev cerrada, los diplomáticos evacuados y el personal expatriado con prohibición de entrar en el país por razones de seguridad, Suiza decidió contactarse con Cáritas Ucrania, organización no gubernamental (ONG) con la que había trabajado en el pasado. Dicha ONG podía solucionar lo que la embajada no lograba resolver --transporte y logística-- para asegurar que los suministros a los hospitales de las distintas regiones (oblasts) ucranianas llegaran a buen destino.

“La estrecha colaboración con nuestras contrapartes en el terreno fue decisiva para poder reaccionar rápidamente y responder a las necesidades”, explica Amanda Ammann, consejera política de la Embajada suiza en Kiev, reabierta en mayo. Entre los artículos que Suiza ofreció distribuir figuraban carpas completamente equipadas, productos de higiene y alimentos de base, como azúcar y harina.

En su carácter de país donante, Suiza contribuye al financiamiento de diversas organizaciones humanitarias. Pero también impulsa sus propios programas de ayuda. En Ucrania, durante las primeras semanas e incluso los primeros meses del conflicto, cuando una gran cantidad de organizaciones internacionales tenían problemas para implementar o intensificar su ayuda en el terreno, Suiza logró rápidamente entregar ayuda de emergencia a la población civil.

Éxito que se explica, en gran medida, porque la Confederación es un actor de desarrollo presente en Ucrania desde hace décadas.

El enfoque «nexus»

El compromiso de Suiza en Ucrania se remonta a los años 1990, luego de la desaparición de la Unión Soviética y se intensificó después de la Revolución de Maidán de 2014, que derrocó a la dirigencia prorrusa de Ucrania y abrió una nueva era de reformas. Hasta el inicio de la guerra, Suiza sostenía muy diversos proyectos de desarrollo, desde el apoyo a pequeñas empresas agrícolas a la promoción de ciudades durables. Enlace externo Decidió entonces no abandonar esas iniciativas y desde el inicio mismo de la guerra estructuró su respuesta humanitaria sobre la base de sus programas de desarrollo ya existentes.

La Agencia Suiza para la Cooperación y el Desarrollo (COSUDE), órgano del Ministerio de Asuntos Exteriores dedicado a la cooperación internacional, comenzó a reforzar o adaptar una serie de proyectos existentes para dar respuesta a las necesidades derivadas de la nueva situación de guerra. Por ejemplo, las personas desplazadas que iban llegando a Lviv, en el oeste del país, podían recibir en la estación de trenes un apoyo permanente de voluntarios y psicólogos. Estos trabajaban ya en un proyecto suizo que en un principio había sido concebido para sostener las reformas del sistema de atención psiquiátrica.

El Ministerio suizo de Asuntos Exteriores institucionaliza en la actualidad ese método de trabajo, denominado enfoque “doble nexo”. Este otoño prevé fusionar sus servicios de ayuda humanitaria y de desarrollo con el fin de mejorar las sinergias entre los recursos humanos de uno y otro sector.

«La realidad indica que estas esferas se superponen cada vez más, sobre todo en situaciones inestables", afirma Fritz Brugger, codirector del Centro de Desarrollo y Cooperación (NADEL) de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ, según sus siglas en francés).

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