EEUU16 mayo 2019

Trump: La difusa línea entre acto oficial y acto de campaña

WASHINGTON (AP) — Fue un momento digno de Oprah Winfrey: Donald Trump parado ante una muchedumbre en un acto oficial en Luisiana, pagado por los contribuyentes, lanzando una promesa cautivante: “Si gano esta elección, dentro de solo 16 meses, tendrán un flamante puente en la I-10”.

Aludía a una importante autopista y la promesa hecha el martes generó fuertes aplausos de los presentes. Pero también críticas de expertos en cuestiones éticas que ya han hecho sonar la alarma en torno a la aparente disposición de Trump a usar el aparato oficial para promover su causa política personal.

Todos los presidentes se benefician en cierta medida del aparato presidencial. Pero a medida que Trump se adentra en lo que se espera sea una campaña turbulenta en busca de su reelección, historiadores y observadores se preguntan hasta qué punto Trump estará dispuesto a usar su poder como presidente, desde el Pentágono hasta el Departamento de Justicia, para movilizar a sus partidarios y mejorar sus posibilidades, especialmente si las encuestas no son alentadoras.

“No hay límites a lo que Donald Trump está dispuesto a hacer para ser reelegido”, expresó el historiador Douglas Brinkley. “Cuando lo arrinconan”, agregó, Trump puede tomar “medidas extraordinarias para hacer que la gente, por temor, vote por él” o hacer grandes promesas sobre la infraestructura que probablemente nunca se harán realidad.

Estas acusaciones, no obstante, no son nada nuevo.

El gobierno de George W. Bush “usó todos los favores posibles”, incluidos subsidios oportunos, para ayudar a candidatos que “necesitaban un empujoncito”, según Paul Light, profesor de servicios públicos de la Universidad de Nueva York. Y Barack Obama fue acusado de aprovechar el sistema a pocos meses de las elecciones del 2012 cuando firmó un decreto creando nuevas protecciones para los inmigrantes sin permiso de residencia que fueron traídos al país de niños.

El propio Trump admitió antes de las elecciones de mitad de término del 2018 que aprovecharía su cargo en los comicios del 2020.

En su afán por ayudar a los republicanos a retener la mayoría en el Congreso, Trump explotó el tema que más resultados le da, la inmigración, e hizo pronunciamientos apocalípticos acerca de una “invasión” de migrantes centroamericanos, a pesar de que la caravana a la que aludía estaba a cientos de kilómetros de la frontera con México y se iba diluyendo.

Acto seguido Trump movilizó a los militares, despachando a miles de soldados a la frontera sur. La Casa Blanca dijo que respondía a una crisis humanitaria y de seguridad nacional legítima, pero muchos vieron esas medidas como una maniobra política. En las semanas previas a la votación, Trump amenazó con dejar sin efecto el derecho a la ciudadanía por nacimiento en territorio estadounidense y prometió un nuevo recorte de impuestos del 10% a la clase media que seis meses después no se ha producido.

David Levinthal, editor del Centro para la Integridad Pública, una organización sin fines de lucro especializada en las investigaciones periodísticas, dijo que Trump empezó a mezclar sus funciones como presidente con la campaña electoral el mismo día que lanzó su candidatura: Cuando asumió para su primer mandato.

“Donald Trump creó más o menos una verdadera campaña presidencial permanente”, expresó Levinthal.

Desde entonces Trump ha estado recaudando dinero y realizando actos políticos, además de montar actos oficiales que a menudo tienen sabor a campaña.

De hecho, el martes aprovechó el acto en Luisiana para hablar de sus rivales demócratas en el 2020, diciendo que no tenían esperanza alguna de ganarle, y luego fue ovacionado de pie al prometer que reconstruirá el puente sobre el río Calcasieu.

“Estará todo listo el primer día, apenas después de las elecciones, ¿ok?”, dijo Trump a la multitud.

El día previo Trump ofreció fondos para estados reñidos que serán decisivos, como Florida y Michigan.

“Ya puso en marcha proyectos en la Florida para asegurarse de que conserva el estado”, dijo Brinkley, agregando que “ningún presidente generó temor ni apeló a exageraciones como lo hace él para promover un punto de vista”.

Hay quienes piensan que Trump se puede pasar de la raya.

David Lapan, ex secretario de prensa del Departamento de Seguridad Nacional y por mucho tiempo vocero y asesor del Departamento de Defensa, dice que el haber enviado soldados a la frontera sin una amenaza legítima a la seguridad nacional antes de las elecciones de mitad de término implicó el uso de los militares con fines políticos y lo dejó expuesto a acusaciones de que posibles desplazamientos de fuerzas en el futuro pueden tener también motivaciones políticas.

“Si empiezas a usar tus poderes con fines políticos, haces que surjan cuestionamientos de cuáles son tus motivos”, manifestó. “Si hay alguna confrontación con Irán, ¿va a creer el público que se toman medidas por una amenaza militar real o para beneficio de una causa política?”.

___

Colvin está en https://twitter.com/colvinj

Fuente: Associated Press

¿Qué te ha parecido esta noticia?

Notas Relacionadas

Deja tu comentario