No te preocupes, no lo ha hecho. De hecho, está en racha, haciendo una película que se siente como las que solía sacar con regularidad en la primera mitad de su carrera.
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Reseña: "Disclosure Day" es un Spielberg clásico
“Disclosure Day” ("El Día de la Revelación") te invita a su mundo con una patada en la cara. O quizá sea un pisotón. Sea lo que sea, esta secuencia inicial, en un estridente ring de lucha libre profesional, sin duda te despertará y te hará preguntarte, primero, si estás en la película correcta y, segundo, si Steven Spielberg ha perdido el rumbo.
Y no te hace adivinar por mucho tiempo hacia dónde va: La cámara pronto encuentra a la única persona en esta multitud frenética que está tan preocupada y desconcertada como nosotros: se llama Daniel Kellner, lo interpreta Josh O’Connor (el “niño Spielberg” adulto perfecto) y ya está en medio de su aventura. Los tipos de traje lo han encontrado, le han puesto un arma en el costado y le han confiscado la mochila. Una chica, Jane, ha sido tomada como rehén. Y nosotros, como público, nos subimos a un viaje ininterrumpido de descubrimiento, asombro y emociones fuertes y, por suerte, nada más de lucha libre.
“Disclosure Day” es una aventura clásica de Spielberg, de gran corazón, de principio a fin, con gente común rebelándose contra sombríos guardianes de secretos en nombre de la verdad. Indiana Jones quería las antigüedades en museos para que todos las vieran. Daniel, y el equipo de personas que lo convencieron de robar archivos de una empresa privada de ciberseguridad, quieren que el mundo sepa que hay vida en otros lugares y que han hecho contacto.
Casi 50 años después del encuentro cercano de Roy Neary, Spielberg no está planteando tantas preguntas esta vez: está dando la voz de alarma, al estilo clásico de thriller conspirativo paranoico (aunque este es decididamente más romántico que el cínico de los años 70), con un Colin Firth de cuello alto como el malévolo líder de WARDEX, la empresa que busca mantener esta información en secreto.
La historia, concebida por Spielberg y escrita por David Koepp, nos sitúa en un tiempo y un lugar que se parecen a los nuestros. La atención está puesta en un conflicto global que se está gestando, hay referencias al pasar a la Tercera Guerra Mundial y un acaparamiento histérico en la gasolinera local, pero en cierto nivel todos siguen con su vida como si nada, incluida la presentadora local de Kansas City, Missouri, Margaret Fairchild (Emily Blunt), que está atrapada en el papel de chica del clima pero sueña con informar noticias serias.
Nos dicen que es un poco volátil e inquieta, pero entonces las cosas empiezan a ponerse profundamente extrañas: de pronto entra y sale de distintos idiomas, conoce detalles extremadamente personales de desconocidos y adivina todo tipo de información sobre Daniel y los demás participantes de esta operación. Margaret y Daniel claramente van por un camino que los conduce el uno hacia el otro, con los hombres en camionetas negras pisándoles los talones.
Como en muchas películas de Spielberg, hay un elemento espiritual en el desarrollo de “Disclosure Day”, con creyentes, escépticos y asustados chocando entre sí y avanzando, encorvados, hacia la revelación. La novia de Daniel, Jane (una excelente Eve Hewson), es una exmonja que tiene preguntas y preocupaciones sobre la utilidad de la información. Y el maestro de esta operación es Hugo, un ex empleado de WARDEX sereno y algo inescrutable, interpretado por Colman Domingo. Va guiando con suavidad a sus improbables héroes a través de la situación mientras supervisa lo que parece ser la construcción de un set. Siempre se vuelve al cine, ¿no?
Muchos de los mayores placeres de “Disclosure Day” están envueltos en nuestra propia alfabetización spielbergiana. El lenguaje cinematográfico es inconfundiblemente suyo, con sombras, destellos de lente y humo, luces sobreexpuestas y calles mojadas y todo lo demás. Sus escenas de acción son a la antigua, táctiles y deliciosamente sensatas, desde persecuciones de autos hasta una secuencia emocionante que involucra un tren, al parecer un sueño suyo desde que hizo “Duel”. Y la música de John Williams, una música innegablemente de John Williams, es del tipo que puede provocar piel de gallina.
Tampoco dejas de ser consciente de que estás viendo una película, a veces en los aspectos más tontos: el peinado y el maquillaje de Blunt están sospechosamente impecables todo el tiempo, incluso después de una tormenta y de días a la fuga. Nunca terminamos de estar anclados en un lugar pese a todo lo que se dice al respecto: con todo lo que conduce la gente, uno podría pensar que las distancias entre Kansas City, Indiana y el área de Washington D.C. no son tan grandes. Los animales generados por computadora se ven como animales generados por computadora. Y pese a toda la especificidad de una fecha concreta para la infancia de un personaje concreto, en 1996, el dormitorio de ese niño y su pijama parecen quizá más propios de 1966. Pero tal vez estos sean solo detalles que resaltan en el primer visionado, los que se irán diluyendo en el paisaje con el paso de las décadas.
Aunque la trayectoria emocional de estos personajes no fue algo que me tuviera especialmente atrapado, pese a las buenas actuaciones y el guion afilado, la película en sí es una experiencia profundamente emocional en otros sentidos. Las últimas tres películas de Spielberg se han sentido como despedidas de algún modo, pero quizá eso sea solo una proyección. Sería un error pensar en “West Side Story” ("Amor sin barreras"), “The Fabelmans” ("Los Fabelman") y “Disclosure Day” como parte de un bis. Pero sí comparten una sentimentalidad sin disculpas. Spielberg a menudo ha sido melancólico, cálido y con los ojos vidriosos en sus películas, pero quizá esta sea la clase de conmoción que llega con la edad. Simplemente golpea un poco más fuerte.
¿Hizo “Disclosure Day” que creyera en extraterrestres o que quisiera buscar documentales de “buscadores de la verdad” sobre “fenómenos anómalos no identificados”? Eh… ¿? En su mayor parte, solo me recordó que creo en Spielberg. Siempre lo he hecho.
“Disclosure Day”, un estreno de Universal Pictures, tiene una clasificación PG-13 (que advierte a los padres que podría ser inapropiada para menores de 13 años) de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos (MPAA, según sus siglas en inglés) por “acción/violencia, algunas imágenes sangrientas y lenguaje fuerte”. Duración: 145 minutos. Tres estrellas de cuatro.
FUENTE: AP
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