Pequeña Habana20 agosto 2019

Censo: la inmigración en Miami evoluciona, los cubanos dominan

En este momento, aproximadamente uno de cada dos habitantes de Miami-Dade nacidos en el vino de Cuba. Pero si han llegado en su mayoría por las mismas razones que olas anteriores, su asentamiento es muy diferente.

Serafín Blanco, dueño de Ñooo Que Barato, una tienda de descuentos y punto de referencia no oficial de Hialeah, lo dice claro.

“Olvídese de La Pequeña Habana. Ahora tenemos La Gran Habana, y se llama Hialeah”.

El asentamiento de cubanos en Hialeah no es nada nuevo. Lo que es diferente ahora: la cifra no muestra señales de bajar. Entre 2010 y 2017, la población de nacidos en Cuba en esa ciudad aumentó aproximadamente 14 porciento, aproximadamente 17,500, a unos 145,000. Hoy, la población de Hialeah de personas nacidas fuera de Estados Unidos está entre las mayores de cualquier ciudad estadounidense: 74 por ciento. Y de esos, aproximadamente 82 por ciento son cubanos.

Y aunque Hialeah es ahora la comunidad con más cubanos en el sur de la Florida, en otra el crecimiento es mayor. La información del Censo muestra que la cantidad de personas nacidas en Cuba y que viven en West Kendall casi se duplicó entre 2010 y 2017, de 8,569 a 15,297.

Además de la geografía, dice Jorge Duany, director del Cuban Research Institute de la Universidad Internacional de la Florida, no hay ninguna característica específica que defina a la actual generación de inmigrantes.

“Es una muestra amplia, son personas de toda condición social”, dijo. La primera ola de inmigrantes cubanos pudo establecer rápidamente negocios profesionales, como bancos. Muchos de la actual generación tienen más probabilidades de estar al volante de un Uber o limpiando una oficina.

“Es una ola de inmigrantes más representativa”, dijo. “Durante los primeros años de la revolución la ola de inmigrantes cubanos resultó ser más selectiva”

A pesar de su título universitario, Martínez tuvo que tomar el primer trabajo que encontró cuando llegó: guardia de seguridad en un patio de camiones en Hialeah. A eso le siguieron otros empleos: portero, supervisor en un concesionario y después cajero. Finalmente, encontró un trabajo de contador, que llevó a su empleo actual como supervisor de cuentas en un hotel local. Martínez dice que gana unos $40,000 al año.

Pero dice que no se hubiera ido a otro lugar que no fuera Miami.

“Los cubanos creen que hicieron [de Miami] una gran ciudad”, dijo. “Para muchos cubanos, aquí se sienten como pez en el agua. El tiempo, el cielo, todo es muy parecido”.

De hecho, dijo, la mayoría de sus alumnos de Economía han terminado en Miami.

“Algunas veces parece que uno conoce a más personas aquí que en Cuba”, dijo.

La nota completa en https://www.elnuevoherald.com

Fuente: elnuevoherald.com / POR ROB WILE

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