Mundo 06 octubre 2021

Palestinos denuncian ataque de colonos judíos

AL-MUFAGARA, Margen Occidental (AP) — Un gran grupo de colonos judíos bajaron corriendo por las colinas, lanzando piedras contra una pequeña aldea palestina a plena luz del día, rompiendo ventanas, carros y tanques de agua, mientras familias palestinas se encerraban en sus casas y soldados israelíes observaban desde lejos.

Palestinos residentes de esa zona rural de la Margen Occidental aseveran que el ataque ocurrido la semana pasada fue particularmente violento pero no inusual, y temen que es parte de una estrategia más amplia de Israel de despojarlos de sus tierras, inclusive mediante el corte de su suministro de agua.

Días después del ataque — en el que un pequeño de 4 años fue hospitalizado tras ser apedreado en la cabeza — los habitantes de la aldea Al-Mufagara contemplaban los daños. Entre ellos estaba la destrucción del tanque de agua del que dependen tanto las personas como los animales de cría de la comunidad beduina.

“Arremetieron contra todo lo que teníamos, nuestros tanques de agua, nuestros animales, nuestros árboles, nuestras casas”, lamentó Mohammed Rahbi, subdirector del consejo regional Yatta. “Fue un ataque contra la humanidad misma”.

La zona rural está ubicada en el llamado Sector C, es decir el 60% de la Margen Occidental que permanece bajo total control militar israelí desde los acuerdos de paz firmados en la década de los noventa. Los palestinos se quejan que allí es casi imposible obtener tener licencias de construcción, ni siquiera para cuestiones básicas como tanques de agua o fuentes de electricidad. El ejército, además, considera la zona donde está Al-Mufagara como un campo de tiro, con lo cual se hace aun más difícil construir allí.

Entretanto, las autoridades israelíes han tolerado la construcción de dos asentamientos judíos cercanos que son ilegales incluso bajo las leyes israelíes, y de donde se sospecha provinieron los perpetradores del ataque de la semana pasada.

Tras emboscar a un pastor local y matar a algunas de sus ovejas, los colonos — sin camisa y encapuchados — arremetieron contra las moradas y las adyacentes jaulas de animales de cría.

Videos publicados por el grupo activista israelí B’Tselem muestran a soldados israelíes en el medio de la violencia, sin hacer nada. En cierto momento un soldado trata de expulsar al palestino que estaba tomando el video, lanzando una granada de gas lacrimógeno en su dirección.

“¡Esta es mi casa!”, grita el palestino.

La policía israelí dice que arrestó a cinco israelíes por el hecho, entre ellos un adolescente. Todos fueron dejados en libertad poco después.

El Ejército israelí rechazó un pedido de entrevista, pero su máximo comandante en la Margen Occidental, el teniente general Yehuda Fuchs, se reunió con los habitantes de la aldea y les prometió que Israel velará por la seguridad de todos en la zona.

El ministro de exteriores de Israel Yair Lapid condenó el ataque “terrorista” atribuyéndolo a “un pequeño grupo violento y peligroso” que debía ser llevado a justicia. El Departamento de Estado de Estados Unidos también condenó el hecho.

Pero activistas denuncian que ese tipo de ataques han sido frecuentes y que las autoridades israelíes poco hacen para evitarlos.

“Esto ocurre todo el tiempo”, comenta Hagai El-Ad, director de B’Tselem. “A veces incluso los soldados participan. Y es parte de una estrategia más amplia del Estado de expulsar a los palestinos de sus comunidades en algunas partes de la Margen Occidental”.

Israel capturó la Margen Occidental en la Guerra de los Seis Días de 1967. Bajo los acuerdos de paz de la década de los noventa, la Autoridad Autónoma Palestina controla un 40% del territorio, principalmente las zonas urbanas. Los palestinos desean toda la Margen Occidental para un eventual estado independiente.

Unos 500.000 colonos judíos viven en la Margen Occidental, en medio de unos 2,5 millones de palestinos. La mayoría de los colonos viven en unos 120 asentamientos considerados legales por el gobierno israelí, pero pequeños grupos radicales han erigido puestos improvisados en zonas rurales que no cuentan con autorización oficial.

Los partidos nacionalistas que dominan la política israelí consideran la Margen Occidental tierras bíblicas pertenecientes al pueblo judío. El actual primer ministro israelí, Naftali Bennett, ha sido activista a favor de los colonos y se opone a la creación de un estado palestino independiente.

Las autoridades israelíes son renuentes a evacuar los puestos improvisados porque al hacerlo estallan choques entre colonos y soldados, y varios gobiernos israelíes han autorizado 15 de dichas construcciones de manera retroactiva. Israel da subsidios a los asentamientos y les suministra agua y electricidad.

Los palestinos, al igual que gran parte de la comunidad internacional, consideran los asentamientos ilegales y un obstáculo para la paz.

Al mismo tiempo, los 1.300 palestinos habitantes de Al-Mufagara y de la zona circundante, conocida como Masafer Yatta, no pueden construir ni mantener estructuras. Según el grupo pacifista israelí Shalom Ajshav (‘Paz Ahora’) las autoridades israelíes aprobaron 1% de las solicitudes palestinas para construir estructuras en la Zona C entre el 2009 y el 2016.

“Israel simplemente está tratando de vaciar a Masafer de las comunidades que han estado allí por generaciones”, denunció Quamar Mishirqi-Assad, director de Haqel, un grupo de derechos humanos local.

Rahbi dice que ha enviado decenas de solicitudes para licencias de construcción y que todas han sido rechazadas. Aclara que Israel sí ha aprobado licencias para la comunidad palestina cercana de Al-Tuwani, porque está fuera del campo de tiro.

Un vocero de la junta israelí que evalúa dichas solicitudes sostuvo que no se han aprobado dichas solicitudes porque se trata de un área militar activa, y que ello es para protección de los mismos residentes. Hablando a condición de anonimato debido a las normas militares, no pudo explicar por qué no están bajo las mismas condiciones los asentamientos judíos.

No es la primera vez que los recursos de agua locales son atacados.

En los últimos dos años, el ejército israelí ha desconectado casi todos los suministros de agua para Masafer además de más de 20 pozos locales, según Al-Haq, un grupo palestino de derechos humanos. Las autoridades israelíes no han comentado al respecto.

Las comunidades rurales palestinos sufren de escasez crónica. Un reporte emitido el viernes por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU denunció que 660.000 palestinos tienen “limitado” acceso a fuentes de agua, y condenó la desconexión de las fuentes de agua para Masafer. Israel se negó a comentar sobre el reporte, pues considera que esa entidad de la ONU está parcializada en su contra.

Según Rahbi, algunas comunidades locales han vinculado sus sistemas de agua a los de al-Tuwani, la única aldea local conectada con el sistema hídrico israelí, Mekorot.

Sin embargo, Rahbi aseveró que eso no es suficiente. Los habitantes locales suelen recaudar agua en baldes cuando llueve, o compran tanques de agua en ciudades cercanas. Los comerciantes suelen cobrar precios altos debido a la mala condición de las vías locales.

Durante el reciente ataque de los colonos, muchos de los tanques y de las tuberías de agua fueron dañadas, y costará mucho repararlos o reemplazarlos.

Aun así, los palestinos insisten en que no van a ninguna parte.

“Nuestro pueblo tienes sus raíces en esta tierra”, comentó Rahbi.

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