negocios 05 agosto 2020

Letal la restricción de bebidas alcohólicas

Las ventas en los restaurantes han caído entre 20% a 40%

Luego de cuatro meses de enfrentar grandes desafíos para lograr ventas que sostengan sus operaciones, los restaurantes siguen con un panorama de incertidumbre, al no poder vender bebidas alcohólicas después de las 7:00 de la noche. La orden ejecutiva que así lo estipula ha vaciado los establecimientos y generado situaciones incómodas con clientes que no entienden que deben seguir las restricciones impuestas.

La situación se repite a diario en los locales donde se sirven alimentos preparados para la cena, en un horario nocturno que siempre fue muy auspiciado por el puertorriqueño y que ahora se ha convertido en la lucha diaria por lograr ventas que generen ganancias.

“Los pasados dos fines de semanas las ventas han estado regular en los restaurantes. Después de las 7:00 p.m. el consumo no se da. Ya el cliente no puede tomarse una botella de vino o un cóctel con tranquilidad. Se está perdiendo entre 20% y 40% de las ventas, dependiendo del local”, explicó Gadiel Lebrón, director ejecutivo de la Asociación de Restaurantes de Puerto Rico (Asore).

Esta limitación también ha afectado el servicio de ‘carry out’, ya que tampoco se permite la venta de bebidas alcohólicas para llevar, lo que era una opción que balanceaba el ingreso del comerciante que no quería o podía abrir su salón comedor.

“Antes se hacían ofertas de comida para llevar con botellas de vino, sangría o margarita, y ya esto tampoco se puede hacer. Las ventas ‘carry out’ también están más lentas, porque se pierde la rutina y el patrón de conducta cambia con cada orden ejecutiva. Estos dos domingos con ventas para recoger o llevar solamente, han estado bien flojos”, afirmó Lebrón.

El servicio de entrega, según explicó el director ejecutivo, es costoso para los dueños de restaurantes, porque la compañía de envío se queda con el 30% de la venta, más hay que pagar los materiales de empaque.

“Hay que invertir en las bolsas, platos, cubiertos, etc. Hay negocios diseñados para eso como los ‘fast foods’, pero los demás no están preparados para el servicio de ‘delivery’. Además, siguen pagando agua, luz y empleados. Se afecta la operación y no es costo efectivo. Hay muchos negocios que deciden no abrir los domingos. También se afectan los meseros”, añadió Lebrón.

Otra situación es que los clientes que solían disfrutar en el restaurante de su bebida favorita, al ver que ya no pueden hacerlo se marchan desilusionados.

“Hay clientes que no entienden que luego de las 7:00 p.m. no puede haber alcohol en las mesas y se molestan con el dueño del restaurante. También hay un efecto en el servicio al cliente. El impacto económico de esta situación es bien fuerte. Redunda en menos horas para los empleados y no favorece para nada a la industria”, concluyó.

Fuente: elvocero.com

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