Mundo 06 mayo 2021

La Cuba del Recuerdo / Hotel Habana Hilton

Como dice una vieja canción:“cuando yo era chiquitito y del mamey”, mis padres me llevaban al parque de Leopoldo, el era un señor muy correcto que vivía en Espada entre Jovellar y Vapor, a media cuadra de mi casa, paciente de mi papá; el era el dueño de un terreno que está en L y 23, en el tope de la Rampa, a más de 150 pies de altura sobre el nivel del mar y en el tenía unos “caballitos”, así le llamábamos en Cuba a un parque de diversiones infantil; con lanchitas, estrella, carros locos y hasta avioncitos. También estaban unos caballitos pony, los cuales lo usaban para darle vueltas a los niños, tengo que confesar que yo le tenia un miedo muy grande a que mientras yo los montaba se volvieran locos y se despeñaran por la loma para abajo. Me acuerdo que mi mamá me montó en uno, me amarraron mis piernitas con unas correitas y le dieron por las ancas para que corriera el caballo y se me quitara el miedo, como lloré, con un miedo terrible de caerme, y también me ponía bravo, pues mi hermanita, más chiquita que yo, que parecía una mosca arriba del caballo, no le tenía miedo y yo anegado en lágrimas.

Muchos años después, Leopoldo vendió su propiedad a la caja del retiro gastronómico para que construyera allí un hotel, a un costo de $30,000,000, el cual iba a ser uno de los más grande del mundo hasta ese entonces, el “Hotel Habana Hilton”.

La compañía Hilton iba a administrarlo para los gastronómicos cubanos.

Con 572 habitaciones distribuidas en 25 pisos; 532 dobles, 37 Junior suites, 2 senior suites y una suite presidencial.

El estreno fue el 24 de Marzo de 1958, duró varios días, vino el señor Conrad Hilton con un enorme grupo de personalidades de fama mundial que hicieron brillar esa semana a la ciudad de la Habana.

El hotel era una pequeña ciudad dentro de la gran de la gran ciudad.

Con varios restaurantes elegantes, tiendas de todas las categorías, hasta una peluquería y barbería, famosas en la capital caribeña. Todos los espacios estaban exquisitamente decorados con piezas de museo, trabajo de orfebrería, cristales y porcelanas de Murano, enorme piscina con sus cabañas listas para amenizar a todos sus huéspedes.

En la fachada y a sus lados habían enormes trabajos de cerámica de la artista cubana de fama mundial Amelia Peláez.

El hotel era una distinguida pieza de arte que engalanaba el tope de la Rampa, en frente de Radiocentro, con edificios importantes como el del seguro médico y el del seguro odontológico alrededor de el.

La madrina de mi hija Michelle, Leyla Ortega trabajó en el Hilton como jefa del modernísimo servicio telefónico.

El hotel Hilton tuvo poco tiempo de disfrutar su gloria, pues vino el primero de Enero del 1959 con la bajada de la Sierra Maestra de los sanguinarios ladrones de Fidel Castro y camarilla con rosarios engañosamente colgados en sus cuellos.

Fidel, al llegar a La Habana, se apropió del hotel entero y estableció su centro de operaciones, dirigiendo desde allí la toma de la Republica de Cuba y entrega a la Unión Soviética con sus repugnantes hoz y martillo.

Inmediatamente el edificio cayó en abandono, a tal extremo que una parte de la cerámica de Amelia Peláez se desprendió matando a las personas que estaban debajo de ella.

Los turistas se ahuyentaron del hotel, y no fué hasta varios años después que empezó a usarse como tal.

En el 1960 Fidel Castro lo “nacionalizó”, quitándoselo a su respectivo dueño que era la caja del retiro gastronómico cubano, cambiándole el nombre a Hotel Habana Libre.

Entonces Gaesa, la estructura político-militar gobernada por el yerno de Raul Castro, que controla todo lo que es turismo en Cuba, es la regente y dueña.

Por lo tanto, la nacionalización era una mentira, pues el Hilton era cubano y no había que nacionalizarlo, eso fue un robo total y general de todo lo que había en nuestra Cuba por el tirano ladrón y sanguinario Fidel Castro.

Hoy en día dicen que el Hotel fue un logro de la revolución, como todas las mentiras de estos ladrones.

El hotel Habana Hilton ahí está, esperando por más de 60 años a que vengan a rescatarlo de las garras fidelistas, ojalá sea pronto.

Fuente: Ramon Sanchez 05/02/2021

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