En el informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos se documentan cientos de casos de castigos extrajudiciales en el territorio devastado por la guerra, que, según se indica, a menudo se difundían durante los hechos y después para infundir miedo en la población.
“Estos casos incluyeron ejecuciones, disparos en las rodillas, fracturas de huesos con tubos metálicos o ladrillos de cemento y golpizas, y fueron presentados por los perpetradores como castigos por presunta colaboración con Israel, saqueo de ayuda humanitaria, robo, delitos relacionados con drogas o vínculos con rivales internos”, señaló.
La comisión determinó que militantes afiliados a Hamás y fuerzas policiales estuvieron implicados en casi una cuarta parte de los 249 casos documentados —incluidas 108 muertes— entre agosto de 2024 y enero de 2026. La comisión investigó específicamente casos relacionados con fuerzas afiliadas a Hamás, pero también contabilizó otros atribuidos a distintos grupos armados.
Representantes de Hamás no respondieron a preguntas sobre las acusaciones del informe.
Hamás ha gobernado Gaza durante casi dos décadas desde que tomó el control del territorio tras arrebatárselo a la Autoridad Palestina, reconocida internacionalmente. Desde que un alto el fuego en octubre detuvo más de dos años de guerra a gran escala con Israel, el grupo ha reconsolidado de manera constante su control sobre las zonas de Gaza que aún gobierna.
Según el informe publicado el martes, en lugar de imponerse mediante tribunales o jueces, los castigos fueron ejecutados por el ala militar de Hamás y unidades policiales.
Srinivasan Muralidhar, presidente de la comisión de la ONU, manifestó que los abusos documentados en Gaza ocurrían en un “entorno diseñado por Israel”, donde “las fuerzas afiliadas a Hamás han aprovechado el vacío creado por los incesantes ataques israelíes y la destrucción generalizada”.
Entre los objetivos había activistas anti-Hamás y miembros de clanes y grupos armados respaldados por Israel que surgieron en zonas donde el control de Hamás se debilitó durante la guerra, en la que han muerto casi 73.000 palestinos, según el Ministerio de Salud del territorio.
En el informe de la ONU se mencionan ejecuciones grabadas en video, entre ellas, una en la que tres hombres con los ojos vendados fueron baleados por hombres enmascarados fuera del Hospital Shifa en septiembre de 2025 ante una multitud. También se describe otra ejecución pública un mes después, cuando ocho hombres fueron arrastrados a una plaza pública en Ciudad de Gaza y abatidos a tiros. Según el informe, a ambos grupos se les acusó de ser espías, traidores y colaboracionistas.
Los hechos, indicó la comisión, “equivalen al crimen de guerra de asesinato y a una violación del derecho internacional humanitario y del derecho internacional de los derechos humanos, incluido el derecho a la vida, el derecho a la libertad y la seguridad y el derecho a un juicio justo”.
Otros que fueron blanco de golpizas y formas de humillación pública —incluidos niños— fueron acusados de robo, tráfico de drogas o venta ilegal de tabaco.
Testigos también dijeron a la comisión que los castigos se llevaron a cabo en recintos hospitalarios, entre ellos, el Complejo Médico Nasser en Jan Yunis. Sin embargo, la comisión concluyó que las actividades documentadas —que no tienen como objetivo a Israel— no hacen que los hospitales pierdan su protección conforme al derecho internacional. Israel ha acusado repetidamente a Hamás de usar escuelas, hospitales y mezquitas para llevar a cabo operaciones.
Se trata del informe más reciente del organismo mundial, que el año pasado acusó a Israel de cometer genocidio, de usar el hambre como arma de guerra en Gaza y de limpieza étnica en Cisjordania —acusaciones que Israel niega enérgicamente—. Tel Aviv ha acusado repetidamente a la oficina de derechos humanos de la ONU de parcialidad antiisraelí.
En el informe de la ONU también se critica una creciente ola de violencia por parte de colonos israelíes en la Cisjordania ocupada, al afirmar que “funciona como un medio para implementar la política del Estado israelí, en el que el Estado y los grupos violentos de colonos trabajan hacia los mismos objetivos estratégicos: afianzamiento de los asentamientos israelíes, anexión de territorio palestino y desplazamiento de palestinos de sus tierras”.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel no respondió a preguntas sobre las acusaciones.
Desde el inicio de la guerra entre Israel y Hamás, 1.098 palestinos —incluidos al menos 240 niños— han sido asesinados por tropas israelíes o colonos en la Cisjordania ocupada, según cifras de la ONU. En medio de la violencia, comunidades beduinas en zonas rurales han sido expulsadas de sus tierras a medida que han surgido nuevos puestos de avanzada israelíes y el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu, que está a favor de los colonos, ha avanzado para legalizar otros.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP