Cuba 15 septiembre 2014

Los hijos de la revolución siguen huyendo de Cuba

¿Por qué para los jóvenes cubanos salir de Cuba se ha convertido en su principal meta de vida? La respuesta es muy sencilla, porque pueden trabajar sin el control de un gobierno, pueden ayudar a sus familias e, incluso, sacarlas de la isla. Pueden aspirar a un mejor trabajo y mejor pagado o puede pertenecer a un equipo de cualquier deporte profesional y ganar mucho dinero sin ser acusados de "enriquecimiento ilícito".

Salir de la isla, no es sólo huir de un comunismo arcaico y de terror implantado por los hermanos Castro: Es aspirar, es igual a cuando rezamos una Novena por un futuro próspero en un mundo de oportunidades y de libertad.

Recientemente funcionarios estadounidenses han informado del aumento de las salidas ilegales por vía marítima desde Cuba hacia Estados Unidos. Según la Guardia Costera estadounidense, en los últimos 12 meses se han rescatado más de 2,000 balseros en el mar, la cifra es la más alta de los últimos años. Pero hay otra cifra mayor, los que logran llegar a tierra sin que nadie los hayan visto. Además del éxodo de balseros, más de 14.000 cubanos han cruzado la frontera suroeste de Estados Unidos ilegalmente desde el 1 de octubre de 2013, casi el triple comparado con el número registrado hace cuatro años.

La mayoría de los que parten desde Cuba, lo hacen por el occidente de la isla a bordo de rústicas embarcaciones de fabricación casera y navegan en una arriesgada travesía para cruzar el Caribe hacia Honduras con la esperanza de cruzar posteriormente la frontera entre México y Estados Unidos.

Según información de la prensa, la Armada de México rescató diecisiete cubanos a finales de agosto después de casi un mes en el mar y 20 días sin comer. Los detalles aún no están muy claros, pero según se ha podido saber a través de la prensa, más de 10 cubanos fallecieron por deshidratación y los supervivientes se vieron obligados a lanzar los cuerpos al mar. La mayoría de los muertos eran de la ciudad de Manzanillo, al este de Cuba.

Al parecer, y de acuerdo con algunas opiniones, la causa principal de este nuevo éxodo de cubanos, se debe a las pocas esperanzas de un futuro mejor con las nuevas reformas económicas diseñadas por Raúl Castro para abrir la economía controlada por el Estado y la creación un supuesto sector privado limitado de pequeños negocios y trabajos personales artesanales. Cambios que no han logrado mejorar las condiciones de vida para la mayoría de los cubanos y principalmente de los jóvenes.

En 1980 fue el mayor éxodo a través del puerto del Mariel, cuando unos 120,000 cubanos llegaron a las costas de Florida a bordo de barcos y yates de los cubanos residentes en Estados Unidos que fueron a buscar a sus familiares a Cuba. Posteriormente, en 1994, se produce otro éxodo masivo, conocido como "La crisis de los balseros", hecho que obligó a un cambio en la política migratoria estadounidense con relación a Cuba. De ahí nació un acuerdo bilateral entre el Gobierno de Estados Unidos y Cuba.

El Gobierno estadounidense se comprometió con el régimen de Fidel Castro a conceder 20,000 visas al año con el propósito de lograr una supuesta emigración segura. Desde 1995 han emigrado a Estados Unidos más de 600,000 cubanos como resultado de ese acuerdo. La crisis de los balseros de 1994 también llevó a la creación de Estados Unidos de la denominada popularmente como ley de "pies secos, pies mojados", para suerte de unos y desgracia de otros.

La nota de Europa Press comenta los éxodos de los balseros cubanos y nos habla de la cubana Alicia García y una exposición en el Centro Cultural Español en Miami con fotos de Willy Castellanos, un joven fotógrafo que captó cómo las viviendas de madera en La Habana fueron destrozadas para construir balsas.

Para Castellanos, "vivir en La Habana (en los 80) viendo el éxodo se sentía como la caída del Muro de Berlín. Era el fin de la utopía, el modelo socialista en el que crecimos". Y para Alicia García (nacida en 1974) recordando su rescate en el mar hace 20 años durante el éxodo masivo de balseros, afirmaba: "Los cubanos que vinieron antes, en 1980, nunca estuvieron de acuerdo con la revolución. Se suponía que íbamos a ser diferentes. Éramos los hijos de la revolución".

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