La Habana 26 octubre 2020

Documentos: Diplomáticos canadienses en Cuba fueron advertidos de que callaran sobre el 'síndrome de La Habana'

Material publicado ofrece pocos detalles sobre una investigación aún en curso, pero sí corrobora el secretismo en torno al asunto.

Más de tres años después de que decenas de empleados de la embajada canadiense en Cuba sufrieran los efectos del conocido como "Síndrome de La Habana", nuevos documentos obtenidos por Global News revelan que los empleados de la legación diplomática en la capital de la Isla fueron advertidos de guardar silencio sobre el fenómeno inexplicable que provocó síntomas similares a una conmoción cerebral.

Casi cuatro años después del inicio del misterio, no hay respuestas oficiales y el Gobierno de Canadá está luchando contra 15 de los afectados en tribunales, argumentando que los demandantes han hecho afirmaciones "exageradas".

El mes pasado, el Gobierno federal publicó casi 700 páginas de correos electrónicos, memorandos y material informativo preparados en los inicios de una investigación para averiguar qué estaba sucediendo, incluidos los registros de reuniones con autoridades estadounidenses.

Si bien los textos ofrecen poca información sobre el estado de una investigación que los funcionarios afirman que sigue en curso, pintan una imagen de funcionarios luchando por mantener la situación en secreto y parecen corroborar las afirmaciones actualmente en la corte de que estos estaban trabajando para mantener enterrados los primeros informes de síntomas, señala la edición digital de Global News.

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Quince de los diplomáticos canadienses y sus familiares que dicen haber sufrido los extraños síntomas en La Habana han alegado en una demanda de 28 millones de dólares en la Corte Federal que el Gobierno "manejó mal" la situación y les dijo que no hablaran con nadie al respecto.

Uno de los diplomáticos habló con Global News bajo condición de anonimato y solo con el seudónimo autorizado por el tribunal para los demandantes en el caso.

Según Allen, como se describe al individuo en el caso judicial, él le dijo por primera vez al embajador canadiense en Cuba el 11 de abril de 2017 que un diplomático estadounidense le había advertido el día anterior de misteriosos síntomas que afectaban al personal de la embajada de EEUU en La Habana.

"No se lo digas a ningún otro canadiense. No podemos decirle a ningún otro canadiense, no queremos iniciar la histeria masiva", respondió el embajador a Allen.

Incluso meses después, cuando los medios estadounidenses informaron sobre los síntomas que afectaban a los diplomáticos estadounidenses y Washington exigía responsabilidades a La Habana, dijo que "todavía se le decía al personal diplomático canadiense que no hablara del asunto".

Documentos reportados previamente por Global News y obtenidos bajo una solicitud de acceso a información muestran que los funcionarios de Asuntos Exteriores de Canadá sugirieron que los síntomas reportados por los diplomáticos canadienses en mayo de 2017 no eran más que "estrés extremo".

Uno de los puntos del material informativo aconseja al personal decir a los diplomáticos salientes que algunos en la embajada en La Habana han informado de mareos, dolores de cabeza, zumbidos en los oídos y "no sentirse del todo bien"; otro acápite dice que los funcionarios canadienses no tienen idea de cuál podría ser la causa.

También descarta consecuencias médicas relacionadas con la exposición en las sedes e incluye puntos que enfatizan la necesidad de mantener la información en secreto.

Allen dijo que la lista de síntomas sobre los que se informó a los diplomáticos salientes no se acercaba a lo que estaba sucediendo y omitió detalles clave, incluido que sus propios hijos habían sufrido síntomas durante y después del incidente del 1 de junio de 2017 cuando escucharon un "chirrido metálico" en su casa.

Lo que causó los misteriosos síntomas experimentados por los diplomáticos canadienses y estadounidenses sigue siendo un misterio hasta el día de hoy, aunque varios informes recientes de medios estadounidenses que citan fuentes de inteligencia sugieren que la atención se centra cada vez más en Rusia.

Con respecto a estos incidentes el Gobierno de Cuba ha elogiado la postura del Gobierno de Canadá en las investigaciones y el manejo de las declaraciones en torno al tema.

En septiembre de 2017 el Gobierno de EEUU decidió retirar de su Embajada en Cuba a todo el personal no esencial y sus familias debido a que varios diplomáticos experimentaron síntomas como mareos, vértigo, confusión mental, sordera parcial y lagunas de vocabulario básico, supuestamente provocados por la exposición a sonidos persistentes de origen desconocido en sus casas o habitaciones de hotel.

La hipótesis del ataque cobró fuerza tras la difusión de una grabación de audio, realizada por personal diplomático estadounidense en La Habana y publicada por Associated Press (AP), en la que se escuchaba un molesto zumbido agudo semejante al de un grillo.

Las autoridades cubanas, quienes llevaron a cabo su propia investigación, aseguraron en 2017 que las pesquisas demostraron "la inexistencia de evidencias que indiquen la ocurrencia de los alegados ataques acústicos".

A finales de 2018, un artículo publicado por la prestigiosa revista estadounidense The New Yorker vinculó a Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro y hasta entonces jefe de la Comisión de Defensa y Seguridad Nacional, que asesoraba a su padre, con los presuntos ataques acústicos que afectaron a dos decenas de diplomáticos estadounidenses y canadienses en La Habana.

El reportaje, titulado "The Mystery of the Havana Syndrome", señala que el departamento del Ministerio del Interior cubano que dirigía Castro Espín habría sido desmantelado en fecha cercana a marzo, justo cuando su no inclusión entre los nominados a sustituir a su padre al frente del Gobierno cubano levantó especulaciones.

Fuente: diariodecuba.com

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