La columna de Jorge Morejón 23 diciembre 2020

OPINION | ¿Vacuna rusa? Niet, tovarich

La vacuna rusa desarrollada por el Centro Nacional de Epidemiología y Biología Gamaleya, no consigue levantar vuelo, a pesar de su nombre simbólico de Sputnik V.

Ni siquiera los médicos y enfermeros rusos, quienes están en la primera línea de combate contra el Covid-19, quieren vacunarse.

De hecho, ni el propio presidente Vladimir Putin ha recibido la inyección, al alegar que la Sputnik V no es efectiva para personas de su edad (68 años), cuando se supone que el mandatario esté en el grupo de mayor riesgo de contraer la enfermedad.

Desde hace dos semanas se abrieron en Moscú 70 centros de vacunación, pero hasta ahora, sólo unos pocos interesados se han presentado a recibir la vacuna.

En las primeras dos semanas se abrieron 70 centros. Sin embargo, apenas se presentan interesados.

“En esta etapa, no estoy lista para vacunarme, ya que la vacuna rusa no es transparente y su efectividad no ha sido probada”, explicó a la CNN la doctora rusa Viktoria Alexandrova. “Quizás en dos años”, agregó.

Se estima de que los 12 millones de personas que viven en la capital rusa, apenas 15 mil han ido a vacunarse.

Ello ha obligado a desechar miles de vacunas, pues cada vez que se descongela un frasco –que contiene cinco dosis- hay que botar el sobrante, si no se usa en su totalidad.

Con esos truenos no hay quien duerma. Los rusos se enfrascaron en la búsqueda del fármaco con la misma intensidad que décadas atrás la desaparecida Unión Soviética le metió a la carrera espacial, en medio de la Guerra Fría contra Estados Unidos.

Pero esta vez, el Sputnik se estrelló en el despegue.

Fuente:

¿Qué te ha parecido esta noticia?

Notas Relacionadas

Deja tu comentario