La columna de Jorge Morejón 14 diciembre 2020

OPINIÓN | La cultura de la cancelación llega a MLB

La cultura de la cancelación llegó a las Grandes Ligas con toda su carga de ignorancia y revisionismo.

El equipo de béisbol de Cleveland, conocido como Indios desde hace 105 años, anunció su decisión de cambiar de nombre por considerarlo ofensivo hacia los nativos americanos.

De hecho, este peligroso fenómeno alentado por la ultraizquierda internacional ya había dos años antes, cuando el equipo decidió suprimir de sus uniformes en 2018 la figura del Chief Wahoo, el muñequito que representaba a un cacique indio, para sustituirlo por una aburrida C de Cleveland.

Lo más significativo de quienes impulsan este movimiento de cancelación y se erigen en dueños absolutos del derecho a dictar supuestos preceptos morales es su ignorancia supina, su desconocimiento absoluto de la historia y su intención deliberada de reescribirla a su conveniencia para sus oportunistas fines.

Lejos de ser ofensivo, el nombre de Indios es un homenaje.

El equipo de Cleveland debutó en las Mayores en 1901 con el nombre de Blues y un año después fue rebautizado como Bronchos.

Para 1903, la gran estrella del conjunto era el futuro miembro del Salón de la Fama Nap Lajoie, quien a partir de 1905 asumió la dirección como manager-jugador.

Entonces, el equipo pasó a ser nombrado Cleveland Naps, hasta que en 1915 Lajoie fue canjeado a los Atléticos de Filadelfia y ya no tenía sentido seguir llamando de esa manera a la novena.

Fue entonces que se adoptó el de los Indios, en honor a Louis Sockalexis, el primer nativo americano en jugar en Grandes Ligas.

Sockalexis, de la tribu Penobscot, fue el jardinero derecho de Cleveland entre 1897 y 1899, cuando el equipo se llamaba Spiders y jugaba en la desaparecida Asociación Nacional.

Su presencia en el terreno, si bien fue celebrada por los cronistas especializados de la época por sus habilidades deportivas, fue también objeto de burlas y ofensas por parte de fanáticos.

Sockalexis falleció en 1913 y dos años después de su muerte tuvo su venganza de aquellos racistas que le gritaban desde las gradas, cuando el equipo adoptó en su honor el nombre de Indios.

Esa es la historia, pero dudo que los cuatro gatos que de vez en cuando se manifiestan frente al Progressive Field, el estadio de los Indios en Cleveland, se hayan tomado el trabajo de averiguarlo.

Lo curioso es que los manifestantes no son en su mayoría nativos americanos, sino blancos anglosajones, como los que lograron eliminar el nombre de los Pieles Rojas de Washington en la NFL y que de rojo sólo tienen su atrofiado cerebro.

Este es el primer paso. Ya vendrán los defensores de los animales a demandar que borren los nombres de los Tigres de Detroit, por aquello de que es una especie en peligro de extinción y le seguirán los Cachorros (Chicago) o los Marlins (Miami), sin olvidar a los Azulejos de Toronto, los Cardenales de San Luis y los Orioles de Baltimore.

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