OPINION | El régimen sigue a la espera de Joe Biden

De dientes para afuera, Estados Unidos es, en el discurso oficial del régimen castrista, el eterno enemigo imperialista. 

Pero en los círculos internos de la dictadura empiezan a desesperarse, cuando han pasado 100 días desde que Joe Biden llegó a la Casa Blanca y hasta ahora no ha movido ni un dedo para regresar las relaciones con La Habana a los tiempos de Barack Hussein Obama.

Aunque durante su campaña electoral Biden prometió revertir la política de Donald Trump hacia Cuba, el anciano mandatario intenta no cometer los mismos errores de su ex jefe, quien, tras restaurar las relaciones en 2017, concedió casi todos los pedidos del régimen a cambio de nada.

De hecho, ha dejado en claro que él no es Obama, mientras que el Departamento de Estado dice que, por el momento, Cuba no es una prioridad para la actual administración.

El ex embajador de Cuba en Washington José Ramón Cabañas, quien ahora dirige el Centro de Investigaciones de Política Internacional, se quejó de que Biden no ha hecho nada para desmantelar las políticas de Donald Trump contra La Habana.

Según reseña la oficialista agencia Prensa Latina, Cabañas participó en un evento virtual sobre la política estadounidense hacia América Latina durante los 100 primeros días del gobierno de Biden, donde aseguró que Cuba mantiene abierta una invitación a Estados Unidos para trabajar de manera conjunta en temas sensibles para ambos países.

“Hasta ahora, la administración de Biden no ha respondido a los llamados de la sociedad civil, el Congreso, organizaciones no gubernamentales e instituciones de Estados Unidos a revisar la política hacia Cuba ”, se quejó Cabañas.

“Por la decisión de no actuar está en vigor la directiva presidencial de Donald Trump del 16 de junio de 2017 que dejó sin efecto otra de Barack Obama del 14 de octubre de 2016, que recogía los principios básicos de la postura hacia la Isla. A finales de 2014, Obama impulsó un proceso para la normalización de las relaciones entre los dos países, pero Trump revertió los pasos emprendidos y aplicó más de 240 medidas anticubanas”, continuó el ex embajador en su plañidera declaración.

Y con la prepotencia habitual del régimen, dueño y señor de la verdad absoluta, envió un mensaje a Washington: “El actual gobierno puede rectificar, hacerlo es de sabios”.

El funcionario no dejó pasar la oportunidad para criticar el embargo, que calificó de política errada, que impide a importantes empresas norteamericanas tener relaciones con Cuba, como si fuera eso lo que le interesa realmente a La Habana.

La ansiedad de la dictadura es evidente. La situación interna es una olla de presión a punto de estallar, entre la pandemia del coronavirus fuera de control, el incremento del descontento popular y la subsecuente represión policial y el fiasco de la llamada Tarea Ordenamiento, que no ha sido otra cosa que un desgarrador grito de ¡Sálvese quien pueda!

“Biden conoce bien todo lo que se avanzó en la época de Obama en la agenda bilateral para beneficio de las dos partes”, agregó Cabañas en su súplica, sabedor de que “La Habana no aguanta más”.

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