OPINION | Dios los cría y el Diablo los junta

Carlos Tabares fue un peloterito de medio palo que llegó hasta la selección nacional gracias a que los buenos peloteros de Cuba decidieron irse a buscar un mejor futuro.

Entonces, suplía sus carencias deportivas con lo que en la isla llaman “actitud combativa” y se vanagloriaba públicamente de usar bates enviados directamente desde el Imperio por Gerardo Hernández, el espía jefe de la Red Avispa.

¡Menudas condiciones de encarcelamiento se gastaban los cinco espías, cuando podían mandar a Cuba artículos tan frívolos como bates de béisbol!

No es que los bates-espías fueran mágicos y conectaran la pelota por sí solos, pero con semejante alarde, Tabares garantizaba su estatus de “confiable” para sus viajecitos al exterior en busca de baratijas.

Cuando llegó el retiro y se acabaron los viajes, el ahora ex pelotero se montó en la ola de Obama y consiguió visa para visitar Miami a cada ocasión que se le presentara.

Después de alabar a los cuatro vientos a la dictadura y sus acólitos, Tabares venía a chupar la sangre de sus antiguos colegas, los que sí tuvieron el valor de romper las cadenas.

Pero la visa expiró y con Donald Trump no se pudo renovar. Ahora espera que Yobaiden, el nuevo santo al que le rezan en la isla, vuelva a abrirse de par en par.

Pero mientras tanto, hay que volver al papel de combatiente revolucionario y retomar viejas amistades con Gerardo, el ex espía convertido en jefe supremo de los CDR.

Tabares ha vuelto a los jardines, pero no a los del estadio Latinoamericano, sino a los de su cuadra, donde fue premiado nada menos que con una regadera de aluminio por su destacado trabajo en el programa “Cultiva tu pedacito”, ese que promueve el régimen para sembrar una piña o una lechuga por cuadra.

¿Y quién le entregó el premio? ¿Quién, sino? El mismísimo que le enviaba bates desde la cárcel. Dios los cría y el Diablo los junta.

Asimismo, se hizo merecedor de una pegatina en la puerta de su vivienda que dice: “Mi casa contribuye con la producción de alimentos para minimizar los efectos del bloqueo”.

El periódico capitalino Tribuna de La Habana reseña el momento en que el ex pelotero levanta la regadera como si se tratara de un trofeo de campeón en la Serie Nacional y resalta el programa de siembra, como si fuera la salvación para el hambreado pueblo cubano.

Fuente: www.americateve.com

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