OPINION | Nunca antes habíamos estado tan cerca de la libertad de Cuba como en la era de Trump

Durante el último semestre del 2020 la administración Trump aplicó sistemáticamente un grupo de sanciones económicas que lograron debilitar la dictadura castrista e hicieron evidentes muchas contradicciones que apuntaban hacia un cambio gradual en los círculos cubanos de poder, creando así las hendiduras necesarias para una posible revuelta detonada por las masas.

El cambio que necesitan los cubanos pudiera ser menos dramático y menos sangriento si contara con presiones económicas de potencias extranjeras. Por supuesto que el pueblo cubano será el factor activo, eso nadie lo duda, a mi también me gustaría creer que algún día “el pueblo enardecido se rebelará”, pero para ser sincero no lo creo posible.

Muy pocas veces en la historia el poder se pierde por presiones de abajo hacia arriba, las estadísticas demuestran que cuando un grupo pequeño logra consolidarse en el poder, es casi imposible que lo pierda por presiones de las mayorías, hasta el propio régimen comunista dejó ver claramente que su “continuidad” dependía de los resultados de los resultados electorales en Estados Unidos.

No voy a caer en la trampa retórica de comparar que hizo cada presidente cuando tuvo las oportunidad de hacer lo justo…ese es un recurso muy manido que solo pretende ocultar las evidencias del último semestre.

La conclusión más obvia es que al elegir a Bidem volveremos a la época de Obama y se eliminaría la presión que estaba ejerciendo Trump durante el último semestre, lo que equivaldría a postergar la libertad del pueblo cubano por un tiempo indefinido. Es posible entenderlo de una manera diferente?

El próximo 20 de enero Bidem cargará con la responsabilidad de haber interrumpido un claro proceso de cambio para Cuba y América Latina y la historia puede condenarlo por detener ese proceso.

Está de moda la frase “Cuidado con lo que pides, porque tal vez te lo den”

Los que “ganaron” acaban de convertirse en la Diana de todos los dardos, los que “perdieron” lograron una alternativa muy cómoda, ahora tienen la opción de repetir…”ves te lo dije”…a veces ganar es perder.

Es inevitable opinar sobre asuntos que nos involucren, pero para entender el suceso en su justa medida, es bueno intentar verlo desde una perspectiva cosmológica para poder preguntarnos…lo que pasó fue bueno o malo?.

Según pronósticos (que están en el rango de lo posible) la cuarta singularidad (1) ocurrirá en el 2045, ustedes pueden imaginarse alguien en Cuba hablando de “continuidad” en un momento en que será difícil distinguir entre un ser humano y una maquina (IA)? Test de Turing

Todo está sujeto al cambio, entonces… que está defendiendo el Socialismo cubano de siglo XXI...la continuidad?...ese concepto no es posible, no es real....para esos tiempos una escoba de palmiche ya habrá barrido con todos los escombros de un socialismo tardío, porque la desaparición del proletariado es segura, lo que elimina su esencia y su razón de ser.

Y vuelvo a la perspectiva histórica…cómo se evaluaría en el futuro que Estados Unidos haya detenido el proceso de cambio que se venía gestando en América en el 2020?

No sé, para poder ofrecer una respuesta coherente habría que saber con certeza por cuanto tiempo la interrupción de las presiones económicas del último semestre le extenderían la vida a algunas ideas socialistas?...y poder contabilizar cuanto sufrimiento le aportaría a los afectados y al propio pueblo americano.

He tenido la curiosidad de preguntarle a votantes sobre su decisión electoral y su respuesta fue : “Era la mejor opción para el pueblo americano”… ¿Estás seguro? …no creo.

Eduardo Cáceres-Manso

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