La Cuba del recuerdo | Las panaderías en Cuba antes del 1959

En Cuba, no importa dónde tú estabas, siempre tenías varias panaderías en un círculo de dos cuadras de distancia y abarrotadas con todo tipo de pan.

Voy a hablar de las que conocía y estaban a un par cuadras de mi casa.

En Hospital y San Lázaro se encontraba la panadería La Candeal, todos los días a la hora de almuerzo mi padre me daba una peseta (25 centavos) para que fuera a La Candeal a comprar pan polaco, me acuerdo que a esa hora ellos lo vendían más rápido de lo que lo horneaban. Tres polacos por cinco centavos. El polaco es un pan redondo de seis pulgadas de diámetro, con un doblez en forma de cruz en la parte superior y liso en la parte inferior, es crujiente y tiene una masa interior suave y blanda. Acabadito de hornear es adictivo, yo compraba 15 panes polacos y en el trayecto de una cuadra a mi casa me comía ocho, mi madre me preguntaba: que pasó? Y yo le decía: ay mami, un viejito con hambre me pidió pan y yo le di. Claro que ella no me creía y se reía mucho.

En San Lázaro y Bazarrate, estaba El Biki, donde hacían un pan de queso espectacular; tenía 24 pulgadas de largo y te lo podías comer completo acabadito de hornear, y si le ponías lascas de dulce de guayaba, lo convertías en un bocado de faraón. No se la razón pero ahora El Biki está en Infanta y Neptuno, al doblar de donde estaba antes.

En Neptuno y Espada, a dos cuadras de mi casa estaba una panadería la cual no me acuerdo su nombre, pero ellos transformaban el pan de molde viejo en lascas tostadas que le hacían un proceso que le daba un sabor medio dulce. Lo vendían a tres por un centavo. Era un pecado no comérselo todo.

La Barra de pan cubano se encontraba en todas las panaderías y siempre estaban amontonadas en suculentos grupos, se vendían y se comían todas.

Mi desayuno todas las mañanas era un vaso de café con leche y buen pedazo de barra de pan con mantequilla. Creo que ese era el típico desayuno del cubano, por lo menos era así en mi entorno.

Mi costumbre era, después de la cena por la noche, habiendo comido mi postre, cortar un buen pedazo de barra de pan, abrirlo por el medio, poner lascas de queso amarillo o embarrarlo de queso crema y después cubrirlo con lascas finas de dulce de guayaba y

comérmelo mientras miraba la televisión. Que buen recuerdo!

La barra de pan es un elemento necesario e importantísimo en el sanguchi cubano, tan importante como la plancha utilizada para calentarlo bajo presión.

Con el pan viejo mi mamá hacía torrejas, un postre catalán que se hace con pan mojado en leche, pasado por huevo y frito en aceite, se hace una almíbar con azúcar y canela la cual se le hecha por encima al pan frito y ya tienes un bocato di cardinale.

En mis primeros 20 años de vida en mi patria Cuba querida, nunca vi que faltara el pan, ni tuve que hacer una interminable línea para comprarlo; siempre era delicioso; habiendo competencias entre las panaderías para hornear el mejor y más rico pan que se pudiera comer.

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