La Cuba del recuerdo | Las Guaguas y el servicio de comunicaciones urbano en La Habana antes del 1959

Antes de empezar quiero aclarar que el cubano le llama Guaguas a los ómnibus usados para dirigirse de un punto a otro. Las primeras guaguas usadas en La Habana eran hechas en USA y tenían un letrero que decía “wagon”, de ahí viene el nombrete de guagua que se ha quedado para siempre.

El sistema de guaguas en La Habana estaba dirigido por la Compañía de ómnibus Aliados (COA) y tenía más de 2,000 unidades que entrelazaban toda La Habana y barrios adyacentes. Tan completo era que cuando yo quería ir a donde estaban todas las tiendas importantes en la calle Galiano, me paraba en la esquina de San Lázaro y Espada, tomaba cualquier guagua que se dirigiera hacia el mar y ella me dejaba en La esquina del pecado, Galiano y San Rafael. A esta intersección le pusimos así por la gran cantidad de cubanas lindas y elegantes que pasaban por allí.

Las primeras guaguas eran de carrocería de palo (madera) y de cambio mecánico, los operadores eran un chofer que manejaba y un conductor que cobraba, el pasaje costaba seis centavos, la transferencia dos centavos, y había un sistema: cuando era una dama para tomar la guagua el chofer paraba en seco y cuando era un hombre joven disminuía la marcha lentamente, y tomabas la guagua con un movimiento suave y varonil de torero; había en la guagua un cable que iba del fondo hacia delante y allí había una campanita, ese cable perdía la cubierta con el uso existiendo el dicho cubano “estás más pelado que un timbre de guagua” para significar que no tenías dinero. Cuando te querías apear en la próxima parada le señalabas al conductor y este si tú eras un joven halaba el cable tocando la campana una vez, el chofer disminuía la velocidad a ir despacio sin parar y tú haciendo acoplo de habilidades de maromero te tirabas suavemente y con una carrerita disminuída en la acera terminando la operación de abandonar la guagua, si eras una dama o un señor mayor entonces el chofer (que también se llamábamos el guagüero) paraba en firme la guagua. Esta costumbre fue desapareciendo cuando llegaron guaguas más modernas con frenos de aire, puertas automáticas, con un sonido electrónico en vez de campana y ahí ya se cobraban ocho centavos por el pasaje y se paraba en seco siempre.

Las guaguas eran centro de entretenimiento y tienda de compras, estabas viajando en la guagua y de buenas a primera subía un tipo con una guitarra y te cantaba un bolero y después “pasaba el cepillo”, un recipiente para que le tiraras una monedita diciendo la frase “coopere con el artista cubano”, cuya frase quedó grabada en el dicharachero cubano diciéndolo cuando tú querías que las personas ayudaran a una causa. También subían todo tipo de vendedores: maniceros, billeteros para la lotería, caramelos pirulíes, yo tengo una prima que compró un perrito a un vendedor en una guagua.

Cuando se eliminaron los tranvías en La Habana estos fueron sustituídos por los ómnibus de Autobuses Modernos”, las bien llamadas enfermeras, no por ser de color blanco sino porque los choferes eran muy malos y te arrollaban fácilmente mandándote al hospital.

Cuando Fidel Castro tomó el poder en Cuba criticó duramente el sistema de transporte en La Habana y le robó a sus dueños todo diciendo que iba a traer de Rusia ómnibus superiores para suplantar los de la COA y Ómnibus Modernos, a los tres meses los ómnibus rusos se rompieron sin poder ser arreglados y tuvieron que sacar otra vez los antiguos.

Hoy en día, el exquisito sistema de transporte urbano de La Habana del año 1958 con más de 2,000 unidades, se encuentra reducido a menos de quinientas con un paupérrimo servicio al habanero, en las esquinas hay colas para tomar el ómnibus, cuando antes del 1959 nunca las hubo y hay que tener mucho cuidado con los delincuentes y rascabucheadores que pululan en los atiborrados ómnibus.

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