La Cuba del recuerdo | La muralla que protegió La Habana

Desde su fundación a principios del siglo XVI La Habana ha sido ansiada por piratas y corsarios debido a que por su excelente posición geográfica, allí se reunían todos los galeones españoles que traían mercancías de las indias para juntos llevarlas a la madre patria, y esto era muy codiciado por los bucaneros.

Piratas y corsarios, ambos eran ladrones y asesinos, el pirata actuaba por su entera cuenta atacando a todos, el corsario tenía una patente de corso expedida por un país y atacaban a todos con excepción de aquellos que fueran del país que le dio la patente de corso.

Ambos eran ajusticiados en la circunstancia que fueran atrapados con excepción del corsario que era defendido por el país que le dio la patente de corso. Todas sus bolsas eran para ellos y muchos las enterraban en la callería que rodea la isla de Cuba.

Al principio fue el corsario francés Jaques de Sores, después vinieron los filibusteros ingleses con el temido Francis Drake y a principios del siglo XVII vinieron los corsarios holandeses con el famoso Cornelius Jolt conocido como “pata de palo”.

Esta situación inestable hizo que los capitanes generales pensaron en maneras de proteger La Habana y tuvieron la idea de construir una muralla que rodeara la ciudad. Pensaron en una que tuviera dos metros de ancho pero la idea fue abandonada debido que era incosteable, pensaron en una de madera con fosos lleno de agua, pero hubo que desecharla debido a la fragilidad de la madera y la insalubridad del agua estancada, más tarde cuando arreciaron los ataques a la ciudad el rey de España decidió construirla de cantería con metro y medio de ancho y rodeando toda la ciudad.

La muralla tenía puertas y garitos armados con soldados para defender la preciada Habana.

Esas puertas se cerraban a las nueve de la noche y para avisar a los que estaban fuera de la muralla a esa hora se diseñó el tirar un cañonazo a las nueve para que entraran.

Esa costumbre se siguió en la Cuba Republicana donde todos los habaneros chequeábamos nuestro reloj con el cañonazo para ver si se adelantaba o atrasaba y dio inspiración a la letra del danzón:Habanero que me oyesPon en hora tu reloj Que el tremendo cañonazoA las nueve ya se oyó.

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