El tabaco es originario de América.

Cuando los descubridores llegaron a Cuba se asombraron al ver a los “indios” echando humo por la boca y nariz, era algo nunca visto en la civilización europea. Después de entender la manera de usarlo lo llevaron en su regreso a España para sorpresa de sus habitantes y muy pronto tomó fuerza su uso allí.

Antes de seguir adelante quiero explicar que los cubanos le llamamos tabaco a lo que en otros lados le llaman cigarro o puro y le decimos cigarro a lo que en otros lados llaman cigarrillos.

Cuba tiene una combinación de clima y terreno muy propicio para el cultivo del tabaco, sobre todo en la provincia más occidental, Pinar Del Río.

La exquisita semilla de tabaco cubana germina excelentemente en esa zona dando unas hojas de tabaco inigualables. Las cuales se recogen a mano y son colocadas en unas varas para que se sequen en las casas de tabaco, construcciones originadas por los indios cubanos desde antes de la colonización. Estas construcciones llamadas “vara en tierra” están echas con estructura de madera y techo de guano de manera que el aire pueda circular por debajo pero aguantan grandes temporales. El proceso se toma varios meses hasta que después de secas se empiezan a recoger y seleccionar las hojas, unas para la capa del tabaco, otras para la tripa y otras para la confección de cigarrillos.

Todos los trabajadores del tabaco en Cuba tenían grandes ventajas salariales y de trabajo. Dos amigos de mi familia trabajaban haciendo cigarrillos para la marca Competidora Gaditana, ellos trabajaban por la mañana y cobraban el día entero. Tenían un mes de vacaciones pago más el “Arturito” que era un mes extra pagado en Diciembre. O sea trabajaban once meses al año y cobraban trece.

Tenían muchas ventajas laborales más y también en referencia a Salud.

En Cuba habían marcas de cigarros centenarias tales como Partagas, H Upman, Competidora Gaditana, Regalías el Cuño, Trinidad y Hermanos, etc., que fabricaban tabacos ( cigarros) y cigarrillos a los cuales se le daban diferentes nombres de acuerdo con la forma y y tipo de hoja de tabaco que usaban en su confección. Entre los modelos de tabaco habían el Churchill, grueso y largo, mandado a hacer por el y para el por famoso primer ministro británico de donde tomó su nombre, el Torpedo con esa forma, los panetelas más pequeños y delgados, etc., y el los cigarrillos habían los finos, extra finos, redondos y ovalados, estos últimos tenían forma ovalada en un corte transversal y se adaptaban perfectamente a la comisura de los labios. Todos estos cigarrillos eran más fuertes que sus homólogos norteamericanos, pero teníamos una marca confeccionada en Cuba que era suave como los americanos y se llamaba Club con un envoltorio de papel suave de color azul oscuro. Todos los demás cigarrillos venían en “ cajetillas” de cartón duro.

Cuando pequeños, mis amigos y yo, hacíamos pelotas con las cajetillas duras de cigarrillos y jugábamos pelota con leyes especiales dándole con la mano libre y sin guantes.

Una cajetilla con veinte cigarrillos cubanos valía diez centavos con excepción del Club que valía veinte. Los paquetes de veinte cigarrillos americanos valían cuarenta centavos. Como dato curioso y muy cubano se vendían los cigarrillos americanos al menudeo, en los bajos de mi casa había una pequeña cafetería llamada El Guayabal donde yo pedía “un café y dos kilos de Chester” (Chesterfield), y me iba pars mi cine Florencia todo hecho un emperador, todo era por cinco centavos pues en Cuba al centavo le llamábamos un kilo y el café cubano valía tres centavos en todos los lugares del territorio nacional.

Los cigarrillos se hacían con modernas máquinas pero los tabacos ( puros o cigarros) se hacían a mano, en lugares donde podían estar 20 o 30 tabaqueros haciéndolos, ese es un trabajo muy interesante pero puede hacerse tedioso y al efecto habían en esos lugares los lectores de tabaquería que leían las noticias, libros interesantes, poemas, etc., convirtiéndose así los tabaqueros en personas cultas que sabían de todo, nuestro apóstol José Martí fue lector de tabaqueros y como me hubiera gustado a mi ser uno de esos tabaqueros a los cuales Marti los educó con su prisa y verbo,

La industria del tabaco con su aporte mantenía muchas instituciones benéficas.

Hasta el año 1958,

Cuba y su tabaco, estaban ligados en el mundo entero como un sinónimo de excelencia hasta el año 1959 donde Fidel Castro la destruyó con sus ideas. Esa industria sigue viva por empresarios cubanos que han sembrado la excelente semilla de tabaco cubana en países tales como Nicaragua, Honduras, República Dominicana, etc. haciendo otra vez el paralelo entre el mejor tabaco del mundo y Cuba.

Fuente:

¿Qué te ha parecido esta noticia?

Notas Relacionadas

Deja tu comentario