La Habana el 29 de Septiembre del 1876.

Fue planeada y diseñada por el arquitecto gallego educado en Madrid, Calixto Arellano Loira y Cardoso, el cual fue su primer ocupante pues murió unos meses antes de inaugurarse.

Loria lo diseñó en forma cuadrangular con dos grandes avenidas:

La Avenida Colón de norte a sur Y La avenida Fray Jacinto de este a oeste, en forma de cruz y cortándose las dos en el centro. Donde se unen, Loria construyó una iglesia con la misma arquitectura del Duomo en Florencia. De ella salen las anchas avenidas y calles cuadriculando el cementerio, haciendo más fácil su orientación y localización de las tumbas dentro de él. Incluso, Loria creó un sistema de varios costos de la tierra, haciendo posible que todas las clases sociales pudieran enterrar a sus muertos allí.

Se puso como condición, el que las tumbas estuvieran formadas con mármol blanco de Carrara, pizarra y granito, ellas están compuestas de una cámara donde se entierran los fallecidos recientes y a los pies otra cámara más pequeña, llamada el osario, donde se colocan los huesos de los ya fallecidos por tres años, para dejar espacio a los recientes, pudiendo así una tumba alojar a varios miembros de una familia.

Tiene una extensión de 57 acres y aloja a más de 500 mausoleos, 800,000 tumbas y un millón de fallecidos.

Posee un enorme número de obras arquitectónicas y esculturas todas desarrolladas en exquisito mármol blanco de Carrara, lo cual lo hace el primero en importancia mundial artísticamente.

La enorme puerta del cementerio, de estilo Neobizantino, diseñada por Loria, está formada por una estructura de mármol de Carrara con de tres Arcos, de 34 metros de largo y 21 metros de alto; en el tope y centro una escultura con las tres virtudes teologales: la Caridad, la Fe y la Esperanza, obra del escultor cubano José Vilalta de Saavedra.

La idea del Cementerio data del 1850, cuando el Marqués de la Pezuela , gobernador de la isla en aquel entonces, decidió la construcción de él, debido a que el antiguo Cementerio Espada se consideraba ineficiente y obsoleto. Como dato curioso les diré que el edificio donde yo vivía se encuentra encima de una parte del cementerio Espada, precisamente en Espada entre San Lázaro y Jovellar y que nunca en mi casa salió ningún muerto de los que habían enterrado allí. Lo digo pues habían leyendas que decían lo contrario.

Volviendo al cementerio de Colon, allí se encuentran muchas bellas obras esculturales, hechas por artistas famosos, todas esculpidas en bello mármol de Carrara. Una de ellas es la tumba de los bomberos que murieron en un enorme fuego que hubo en La Habana a fines del siglo XIX, con una torre central de diez metros de alto, maravillosamente esculpida, la cual se encuentra franqueada por esculturas de tamaño natural de los bomberos que murieron en ese fuego, todas menos una tienen la cara de los que murieron, hubo un bombero que no se pudo encontrar vestigio de como era y el escultor gallego Agustín Querol, puso la de él como un homenaje a todos los que cayeron en la línea de trabajo cumpliendo con su obligación, haciendo al conjunto más interesante.

Por doquier hay antorchas invertidas, relojes de arena alados y ramas de laurel marcando lo irreversible que es la vida.

También hay muchos panteones de compañías y sociedades que enterraban sus muertos allí, el panteón de los dentistas, médicos, Bacardí, gastronómicos, abogados, arquitectos, deportistas, etc.. En esos mausoleos se enterraban aquellos que no tenían dinero para tener su tumba propia. Mi familia tiene su mausoleo allí con una arquitectura Art Deco, toda en mármol de Carrara, con figuras poligonales, allí están mis abuelitos por parte de madre, Melchor y Elena, mi padrino Restituto Sánchez y el resto de la familia por lado materno. Mis abuelitos por parte de padre, Sabina y Ramón se encuentran en otra tumba, artística también en zona apartada del cementerio.

La tumba más visitada es la de Amelia Goria de la Hoz, llamada la milagrosa. Cuentan que en el año 1902, Amelia, dama de alta sociedad, se enamoró de un cubano de clase pobre abogado, su familia se opuso al principio, al fin se casaron y ella cayó en estado inmediatamente, tuvo su niño y los dos murieron al momento del parto, ella fue enterrada con su niño a sus pies y tres años después, cuando la tumba se abrió encontraron al niño en los brazos de Amelia. Inmediatamente se corrió la noticia del milagro y mujeres que estaban ansiosas de caer en estado sin poder, empezaron a visitar la tumba a pedirle a “ la milagrosa” el milagro de un hijo. Poco a poco se hizo famosa y empezaron a visitarla cubanos para pedirle todo tipo de milagros, siendo ahora el más frecuente el de poder salir de Cuba para los EEUU.

El cementerio se encuentra en el Vedado, en la esquina de Zapata y 12.

Mis padres me llevaban y me acuerdo muy bien de que tomábamos una guagua Ruta # 23 que nos dejaba en 23 y 12. Las pocas cuadras de la calle 12 que faltaban para la entrada del cementerio estaban colmadas completamente de florerías a ambos lados, siempre compraba mi mamá las flores después de las consabidas preguntas y averiguaciones de si estaban “frescas”. Entonces entrábamos a través de la puerta grande y caminábamos por la avenida Colón hasta las tumbas de nuestros muertos, allí me mandaban a buscar agua para poner las flores en jarrones de mármol con cubetas metálicas, eso no me gustaba mucho pues tenía que caminar, pero tenía que hacerlo. Entonces venía lo más desesperante, mi mamá se sentaba a rezar en voz silente y yo a mirar alrededor, hasta que terminaba y venía lo que más me gustaba a mi, me llevaba al restaurante Carmelo en 12 y 23 a comer un Elena Ruz y un helado tostado de chocolate. El Carmelo era famoso por esas delicias.

A varias cuadras del cementerio de Colón, por la calle Zapata, está el cementerio chino, la costumbre de los chinos es llevarle comida a sus muertos; me acuerdo que una vez yo me puse a relajear al chinito Ramón, tocayo mío, al cual yo quería mucho; le dije: por qué le llevas comida a tus muertos si ellos no se la comen?, a lo que el me respondió: y tú crees que tus muertos huelen tus flores?.

El cementerio Habanero de Colón es el más bello, elegante e importante del mundo por sus riquezas en arte por doquier.

Desgraciadamente, después de la toma de Cuba por el ladrón, y sanguinario asesino de Fidel Castro, está con tumbas que han sido desecradas, rotas y abandonadas, con robos de huesos para fines oscuros. Es una triste verdad.

Ay, mi Habana!

Fuente: Dr Ramon Sanchez 09/05/2021

¿Qué te ha parecido esta noticia?

Notas Relacionadas

Deja tu comentario