Conocido como el “Ferry de Leonardo”, el mecanismo del llamado ferry de reacción fue diseñado hace cinco siglos e inmortalizado por el propio genio del Renacimiento en un dibujo que se conserva en la Colección Real del Castillo de Windsor, a las afueras de Londres.
Es el último que queda de su tipo a lo largo del río Adda, que se extiende desde los Alpes hasta el río Po en la región de Lombardía.
“Es un medio de transporte que ha estado aquí durante 500 años y siempre ha conectado las dos orillas del Adda”, afirmó Massimo Zoia, uno de los barqueros voluntarios que opera la embarcación. “Y ahora ha vuelto a su propósito original: conectar a dos poblaciones que viven en orillas distintas de un río”.
Pese a su nombre, sigue sin estar claro si Leonardo realmente diseñó el ferry. Lo que sí es seguro, sin embargo, es que lo dibujó en 1513, como parte de sus célebres estudios sobre vías fluviales, incluido el sistema de canales de Milán. Leonardo fue uno de los más grandes polímatas de la historia y llenó cuadernos con diseños en una amplia gama de disciplinas, incluidas máquinas voladoras que no se harían realidad hasta varios siglos después.
El principio de funcionamiento del ferry es tan simple como ingenioso, y completamente respetuoso con el medio ambiente.
“El río nos empuja corriente abajo. Tenemos un cable que nos sujeta y, al descomponer las fuerzas según la regla del paralelogramo, que estudiamos en la secundaria, la fuerza se descompone y una parte se convierte en resistencia y la otra la usamos para el movimiento lateral”, detalló Zoia.
“El timón se utiliza para ajustar la inclinación del ferry, de modo que absorba mejor la corriente que nos golpea y nos hace mover”, agregó.
El ferry es gestionado por el municipio de Imbersago y llega hasta el pueblo de Villa d’Adda, al otro lado. Estuvo a punto de desaparecer en 2023, cuando su operador renunció a la concesión. Decidido a salvarlo, el alcalde municipal, Fabio Vergani, obtuvo él mismo una licencia de barquero y, junto con la asociación local de turismo, reunió a un equipo de voluntarios.
Desde 2024, han transportado principalmente a visitantes de fin de semana de una orilla del Adda a la otra.
Pero esta primavera añadieron un servicio para viajeros diarios después de que un puente cercano se cerrara por mantenimiento, para ayudar a aliviar la congestión del tráfico. Ahora funciona de 7 de la mañana a 7 de la tarde, con una pausa de dos horas para el almuerzo al mediodía. Los pasajeros pagan 1,50 euros (unos 1,75 dólares) si van a pie, 2 euros (2,30 dólares) con bicicleta, 2,50 euros (2,88 dólares) con motocicleta y 3,50 (alrededor de 4 dólares) por un automóvil.
Gianpaolo Graffagnino vive en Villa d’Adda y trabaja al otro lado del río. Ha empezado a ir en bicicleta al trabajo, usando el ferry como atajo.
“Ahora mismo, este es el sistema más rápido, pero sobre todo el más agradable, porque tienes tres minutos de paz”, comentó.
Mauro Carnati subió su Maserati al ferry para llevar a su hija a la escuela al otro lado, evitando un largo desvío provocado por el cierre del puente.
“Es cierto que gastamos un poco de dinero y no es posible todos los días, pero el romanticismo y el valor añadido del Adda y del ferry son realmente increíbles. Hace que el día empiece mejor”, afirmó.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP