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El último rescate mundialista de Javier Aguirre: el bombero de México lucha con viejos fantasmas

CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Javier Aguirre ha pasado toda una vida siendo el bombero por excelencia del fútbol mexicano, contratado a mitad de ciclo para salvar a la selección nacional de una crisis tras otra.

A sus 67 años, el “Vasco” Aguirre encabeza su tercera —y última— selección para un Mundial en 2026, y su gran desafío reflotar al equipo en las eliminatorias. Podrían ser, simplemente, los fantasmas de sus propios errores tácticos del pasado.

Aguirre dirigió al Tri en los mundiales de 2002 y 2010, y regresa para el torneo en casa, coorganizado con Estados Unidos y Canadá. En las tres ocasiones, lo contrataron a mitad de ciclo para rescatar a un equipo en apuros.

En 2001, sustituyó a Enrique Meza después de que una derrota ante Honduras puso en peligro la clasificación de México. En 2009, Aguirre repitió la hazaña al reemplazar a Sven-Göran Eriksson para enderezar otra accidentada eliminatoria.

“Javier fue muy listo porque supo sacarle lo mejor al grupo", dijo Jared Borgetti, ex delantero de la selección y actual analista de ESPN. "Entendió bien la situación en la que estábamos y logró hacer una gran combinación de jugadores”.

Fantasmas

Pese a clasificar al equipo al Mundial dos veces, y alcanzar los octavos de final en ambas ediciones, los aficionados mexicanos todavía le guardan rencor por sus tropiezos tácticos.

“Es de las peores (derrotas) porque la cagué al cambiar el sistema de juego", comentó Aguirre recientemente en una entrevista con el influencer Jorge Van Rankin sobre la derrota de México por 2-0 ante Estados Unidos en la ronda de octavos de Corea-Japón 2002. "Yo me puse nervioso, el problema fue mi visceralidad, teníamos que haber mantenido lo que sabíamos, me salió lo novato”.

Críticas similares se repitieron 2010, cuando México perdió ante Argentina en los octavos, un partido en el que Aguirre, de forma controvertida, puso de titular a un Adolfo Bautista que no estaba en condiciones por encima de Cuauhtémoc Blanco, un ídolo de México.

“Estaba un poco molesto con Javier porque me iba a meter, pero cambió y metió al ‘Bofo’. Yo pensé que iba a entrar en el segundo tiempo", contó Blanco. "Yo me asomaba para que me viera y me metiera, pero no lo hizo. Yo estaba muy ilusionado por jugar contra Argentina, y no me dio la oportunidad”.

La misión de 2026: sanar un plantel fracturado

Para esta tercera etapa que, según ha dicho, será la última, Aguirre volvió a heredar un equipo en desorden. Sustituyó a Jaime Lozano, quien fue destituido tras la decepcionante eliminación de México en la fase de grupos de la Copa América 2024.

Sin embargo, a diferencia de sus rescates anteriores, Aguirre no tuvo que soportar una sufrida eliminatoria, ya que México aseguró automáticamente su boleto como coanfitrión. Lo esperaba otro tipo de presión. En lugar de pelear por puntos, la misión principal de Aguirre era reunir y revitalizar a un plantel que aún acusaba el golpe por su derrumbe en la fase de grupos del Mundial 2022 en Qatar.

“Quiero jugadores que se sientan orgullosos compitiendo. Que en el campo dejen todo por el país", afirmó Aguirre. "Si encima juega bien, es polivalente, suma, pero que tenga ganas de venir y representar a su país”.

Aguirre inspira como un “verdadero guerrero”

Hay una razón por la que Aguirre exige un compromiso tan feroz a sus jugadores: es exactamente la forma en que él forjó su propio camino hacia la primera división y, finalmente, hacia el Mundial de 1986.

“Es un gran líder y un buen amigo cuando eras jugadores era un auténtico guerrero que no se daba por vencido”, expresó Manuel Negrete, el retirado volante que fue compañero de Aguirre en el equipo de 1986.

“Como entrenador es exigente, él tuvo buenos maestros gente que no solo hacia ejercicios sino que se aplicaba en lo que necesitan los jugadores”, añadió.

Hijo de inmigrantes españoles que llegaron a México huyendo de la Guerra Civil española, Aguirre empezó a destacar en el fútbol no por una técnica impecable, sino porque siempre era el que más corría y el que más luchaba.

Esa garra define su estilo como entrenador. En la Liga española, se forjó una reputación por convertir en equipos ferozmente competitivos a clubes amenazados por el descenso, como Osasuna y Mallorca. Aunque se adapta tácticamente, su formación base 4-2-3-1 prioriza la organización defensiva, la presión alta y transiciones rápidas y letales.

“A mi ni me gusta como juegan sus equipos", dijo Miguel Herrera, quien dirigió a México en Brasil 2014. "Pero lo amo como entrenador porque tiene sus convicciones claras y cree en lo que hace además de que sus equipos saben perfectamente lo que tienen que hacer en el campo”.

Ayudar a México a cambiar el rumbo una vez más

Aunque su tercera etapa con el Tri tuvo un inicio errático, Aguirre fue incorporando poco a poco a jugadores más adecuados para su exigente propuesta. Los resultados llegaron en 2025, cuando México conquistó tanto la Liga de Naciones de la CONCACAF como la Copa Oro.

México llega entonado al partido inaugural del Mundial ante Sudáfrica, inmerso en una racha de ocho partidos sin perder.

“Conmigo y con todos los demás es como una figura paterna, te hace sentir querido y admirado", manifestó el mediocampista Érik Lira. "Además de que te da enorme confianza y todo eso se nota dentro del campo”

Un maestro en el manejo del grupo y de los medios

Fuera de la cancha, Aguirre suele decir que su mayor motivación es su esposa, Silvia Carrión, con quien tiene tres hijos: André, Mikel e Iñaki. La menciona con frecuencia en conferencias de prensa, y bromea al afirmar que “quería retirarme como entrenador a los 50, pero Silvia me dijo que todavía tenía que comprar algunas cosas, y aquí estoy a los 67”.

Aguirre ha señalado que aún no sabe qué hará después del Mundial 2026, pero hablará con ella sobre sus próximos pasos.

Otro sello distintivo del veterano director técnico es su manejo experto de los medios. En las conferencias de prensa, llama por su nombre a los reporteros habituales, y las bromas son comunes. Cuando se siente cómodo, suelta groserías y, con frecuencia, utiliza su carisma para esquivar preguntas directas y difíciles.

“Javier sabe un poco de todo, es un entrenador que sabe cómo manejar el grupo, la prensa y la presión. Tiene la piel muy gruesa y aquí todos creemos en él, eso es muy importante en un grupo”, señaló el portero Guillermo Ochoa, quien estuvo en el equipo con Aguirre en 2010 y regresa al plantel en 2026.

Quienes han conocido al entrenador desde hace más tiempo reconocen cuánto ha evolucionado y aprendido de sus tropiezos.

“Yo lo conocí hace 22 años cuando apenas iniciaba como entrenador y con el paso de los años su ética de trabajo se ha transformado en una búsqueda de la excelencia", contó Borgetti. "El hace lo que dice y lo hace con la misma pasión que antes, aunque se ha refinado un poco. Pero te da todas las herramientas para que juegue bien la selección y creo que eso nos puede ayudar a lograr algo histórico”.

En última instancia, ese salto histórico es exactamente lo que millones de mexicanos esperan.

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Mundial AP: https://apnews.com/hub/mundial-de-futbol-fifa

FUENTE: AP

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