Sólo cuatro personas figuraban como desaparecidas en los registros oficiales en las provincias del sur cercanas a donde el sismo de magnitud 7,8 sacudió la zona la mañana del lunes, pero la Oficina de Defensa Civil reconoció que varios edificios derrumbados y gravemente dañados deben inspeccionarse a fondo para buscar posibles sobrevivientes o víctimas.
El terremoto, cuyo epicentro se ubicó frente a Mindanao, la segunda isla más poblada de Filipinas, dejó casi 500 heridos y desplazó a más de 20.000 personas, la mayoría de las cuales huyó a refugios de emergencia.
Muchas personas que abandonaron sus hogares temían un tsunami. En Filipinas se midieron olas de hasta 1,4 metros (4,6 pies) por encima del nivel de la marea, pero el único daño por tsunami reportado fue en seis chozas sobre pilotes en una aldea costera. Olas más pequeñas llegaron a la costa en Indonesia y Palaos y hasta el sur de Japón.
Aludes de tierra y derrumbes de edificios causaron varias muertes El terremoto dejó un rastro de destrucción, incluso en General Santos, una animada ciudad costera de más de 700.000 habitantes conocida como la capital del atún del país, donde al menos 13 personas murieron en edificios derrumbados y por la caída de escombros.
Al menos 18 personas murieron en la provincia de Sarangani, en su mayoría por un deslizamiento de tierra que sepultó viviendas en el poblado montañoso de Glan, según Rafaelito Alejandro, de la Oficina de Defensa Civil.
Las otras muertes se reportaron en las provincias sureñas de South Cotabato y Davao Occidental, y en la isla de Balut, informaron funcionarios de respuesta ante desastres.
Unas 2.000 viviendas y 117 edificios e instalaciones gubernamentales resultaron dañados en varias provincias, de acuerdo con una evaluación inicial de daños del gobierno. El aeropuerto internacional de General Santos permanecía cerrado, lo que obligó a cancelar 63 vuelos nacionales, excepto los de misión humanitaria.
Unos 6.000 edificios de escuelas públicas en las provincias afectadas por el sismo deben ser evaluados antes de que puedan reanudarse las clases. El terremoto ocurrió el primer día de clases en todo el país tras un receso de verano de dos meses, y muchos de los lesionados fueron estudiantes jóvenes que se habían reunido con entusiasmo para las ceremonias matutinas de izado de la bandera.
Las autoridades han advertido que los edificios que presentaron grietas podrían colapsar debido a las réplicas, algunas de ellas peligrosamente fuertes.
“No podemos forzar la reapertura inmediata de las escuelas porque tenemos que garantizar la integridad de los edificios”, manifestó Alejandro.
El sismo más fuerte en Filipinas desde 1976 El terremoto del lunes tuvo su epicentro en el mar a una profundidad de 33 kilómetros (20 millas), a unos 32 kilómetros (20 millas) al suroeste del municipio de Maasim, en la provincia de Sarangani.
Se produjo por el movimiento en la Fosa de Cotabato, el más fuerte desde que esa misma depresión submarina desencadenó un sismo de magnitud 8,1 que levantó olas de tsunami el 17 de agosto de 1976, indicó Teresito Bacolcol, director del Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología.
Unas 8.000 personas murieron por aquel terremoto y por olas de tsunami de hasta 8 a 10 metros (26 a 33 pies) que inundaron varias localidades y provincias, señaló Bacolcol.
El instituto sismológico filipino tenía previsto conmemorar el aniversario del terremoto y tsunami de 1976 en agosto mediante la instalación de marcadores para recordar a pueblos y ciudades vulnerables la necesidad de una vigilancia constante, le dijo Bacolcol a The Associated Press.
Un terremoto de 1990, que también tuvo una magnitud de 7,8, dejó más de 1.000 muertos, hirió a miles y causó daños extensos en provincias y ciudades del norte.
El presidente, Ferdinand Marcos Jr, desplegó desde Manila a altos funcionarios de mitigación de defensa para ayudar a supervisar la búsqueda y el rescate, la distribución de decenas de miles de paquetes de alimentos y materiales de construcción para las víctimas del sismo, y evaluar los daños en puentes, carreteras y otra infraestructura.
Estados Unidos, aliado de Filipinas mediante un tratado, dijo que estaba coordinando con Manila y que estaba listo para apoyar los esfuerzos de respuesta filipinos. Francia, Japón y Nueva Zelanda también expresaron su apoyo.
Filipinas suele verse afectada por terremotos y erupciones volcánicas debido a su ubicación en el “Anillo de Fuego” del Pacífico, un arco de fallas sísmicas alrededor del océano.
El archipiélago también es azotado por unos 20 tifones y tormentas tropicales cada año, lo que lo convierte en uno de los países más propensos a desastres del mundo.
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Gomez informó desde Manila, Filipinas. Los periodistas de AP Basilio Sepe en General Santos, Filipinas, y Haruka Nuga en Bangkok contribuyeron a este despacho.
FUENTE: AP