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El Mundial cautiva los sueños de ecuatorianos pese a la sombra de la inseguridad

GUAYAQUIL, Ecuador (AP) — Ecuador necesita buenas noticias.

Muchas provincias están bajo estado de emergencia. Miles de militares y policías combaten un repunte del crimen impulsado por narcotraficantes. Los toques de queda nocturnos son frecuentes. La crisis de combustible ha provocado graves interrupciones. La situación en la frontera con Colombia es volátil.

Pero la ilusión por la selección de Ecuador en el próximo Mundial está por las nubes.

La Tri se clasificó como segunda en Sudamérica, detrás del campeón mundial Argentina, y perdió apenas dos veces en 18 partidos, ambos como visitante por un gol, en Argentina y Brasil.

Sus seguidores creen que el equipo tiene la calidad. para superar su mejor actuación previa en un Mundial: los octavos de final en 2006 en Alemania, donde Ecuador quedó eliminado por un tiro libre de David Beckham.

“Me saqué a crédito un televisor gigante para ver a Ecuador ganar en el Mundial”, dijo Mario Uquillas, un comerciante de 43 años del centro de Guayaquil. “Espero que, mínimo, la Tri llegue a cuartos de final, ya es hora, porque tenemos un equipazo”.

Hincapié alegró a los aficionados ecuatorianos esta semana cuando Arsenal se consagró campeón de la Liga Premier por primera vez en 22 años. Esos hinchas tendrán otra oportunidad de ver a figuras formadas en casa levantar un gran trofeo cuando Hincapié y Pacho se enfrenten en la final de la Liga de Campeones el próximo fin de semana.

El fútbol local no ha sido inmune a la violencia del país. Cinco jugadores fueron asesinados el año pasado y otros tres fueron víctimas de ataques armados.

El caso más dramático ocurrió en diciembre en el norte de Guayaquil, donde sicarios acribillaron a Mario Pineida, lateral izquierdo de Barcelona y ex jugador de la selección nacional.

Pineida estaba en una carnicería con su madre y una mujer identificada como su pareja, cuando dos atacantes les dispararon en repetidas ocasiones. La madre del jugador quedó herida y la mujer murió. Poco después la policía confirmó que detuvo a uno de los gatilleros, pero no se han esclarecido las causas del hecho.

Guayaquil ocupa el octavo sitio entre las ciudades más violentas de América, de acuerdo con el índice de criminalidad de la plataforma internacional Numbeo, mientras el país sumó 9.216 muertes violentas el año pasado, equivalente a una tasa de 50,1% por cada 100.000 habitantes, según el Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado, “la más alta de su historia reciente”.

Vivir en la ciudad más violenta del país ha llevado a las familias a tomar precauciones, especialmente en los extensos barrios marginales, donde antes los niños jugaban fútbol en las calles. Ahora, al caer la noche, a menudo se encierran en sus casas por temor a los frecuentes tiroteos, robos o ataques.

En medio de este, el fútbol sigue su marcha.

El Barcelona Sporting Club, el más popular de Ecuador, Ofrece el sueño de una vida mejor, empezando por la cantera que en su momento incluyó brevemente a Hincapié. Pero él no reconocería las instalaciones ahora: seguras y vigiladas para protegerse del crimen organizado.

La escuela de fútbol atiende a casi 300 jóvenes. Piero Ortega, de 10 años, lleva cinco años en la academia.

"Mi sueño es jugar en el PSG o en el Real Madrid”, dijo Ortega, de 10 años y cinco entrenando en la academia, tras una exigente sesión de ejercicio técnicos y tácticos. “Mi sueño es ser futbolista profesional”.

La escuela funciona en el complejo Samanes, del norte de Guayaquil, ciudad situada a 270 kilómetros al suroeste de Quito, bajo la conducción de Enrique Benavides, coordinador de las academias de Barcelona.

“La inseguridad nos ha puesto un límite, el miedo ha entrado a cada barrio, en cada ciudadela. Nadie está seguro”, dijo Benavides.

“Ante la inseguridad esta escuela es la oportunidad para que los niños puedan asistir a nuestras canchas y puedan entrenar con tranquilidad”, añadió. “Antes se jugaba en los parques y en las calles a cualquier hora, ahora ya no se puede eso por la inseguridad”.

En el complejo Samanes se oyen gritos con instrucciones de los entrenadores, los niños y jóvenes, hombres y mujeres, van detrás de la pelota y repiten acciones para corregir jugadas. No se cansan de correr.

Washinton Vera, un menudo jugador de 10 años, controla el balón con gran habilidad, elude rivales y proyecta pases precisos.

“Me gustaría jugar en la selección como extremo derecho”, dijo, dispuesto para algún día “hacer los goles para la selección".

El argentino Matías Oyola, hasta hace poco mediocampista de Barcelona y actual director deportivo de ese club, se suma a las aspiraciones de los ecuatorianos.

“El Mundial para Ecuador va a ser una continuación de lo que hizo en eliminatorias, va a ser excelente”, precisó, aunque también espera que Argentina ratifique su papel de campeón mundial.

Será el quinto Mundial de Ecuador, que forma parte del Grupo E junto Alemania, Curazao y Costa de Marfil.

La generalizada aspiración nacional es avanzar más lejos que nunca.

“Antes soñábamos en la clasificación, ahora pedimos que lleguen a cuartos o semifinales del Mundial”, resumió el abogado guayaquileño Daniel Sánchez.

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Cobertura de AP del Mundial: https://apnews.com/hub/mundial-de-futbol-fifa

FUENTE: AP

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