Cuba 29 mayo 2021

La Cuba del Recuerdo / El Parque Maceo en La Habana antes del 1959

Si un lugar en La Habana tiene una belleza, encanto y significación histórica es El Parque Maceo.

Situado en un lugar privilegiado, donde estaba la Batería de la Reina, frente al mar y al bulevar del Malecón, con una enorme extensión de aproximadamente tres manzanas de terreno. Situado a lo largo de este a oeste, la calle Jovellar lo bordea por el lado sur, junto con el parque Colón, que se encontraba en una isla de terreno con la Avenida San Lázaro al sur y después la Casa de Beneficiencia y Maternidad..

Así lo recuerdo yo, tuve el privilegio de nacer y crecer a cuatro cuadras del Parque Maceo y el me vio crecer hasta mi plena edad juvenil de los 20 años. Pues allí me llevaba mi papá a aprender a montar bicicleta, jugué muchísimo con amiguitos, y ya de adulto joven era asiduo del parque para conocer amiguitas paseando por el.

En su centro tiene un colosal monumento de Treinta pies de alto con la estatua del Mayor General del Ejército Libertador Cubano Antonio Maceo y Grajales, el Titán De Bronce en su tope. Se ve a todo galope, machete en la mano. Como dato curioso está situado de espaldas al mar pues era cubano y su caballo está parado en las patas traseras significando que murió en combate. Si hubiera muerto en la cama estuviera con las cuatro patas en el suelo y si hubiera sido herido en combate tuviera solo una pata delantera en el aire. Esa es la etiqueta.

El monumento está hecho de granito con las figuras de bronce y en el se ve a su madre Mariana Grajales, haciendo que sus hijos juraran fidelidad a la patria, también figuras de varios de sus combates como Peralejos , Carajícara, la Protesta de Mangos de Baraguá y en los cuatro ángulos de la base están representados la acción, el pensamiento, la justicia y la ley.

El lado oeste, próximo al torreón de San Lázaro, es redondeado con una enorme fuente con su tazón de cincuenta pies de diámetro con agua fluyendo e iluminada de noche.

El monumento está en el centro y en el lado este hay una gran fuente rectangular de bajo fondo la cual yo la encontraba siempre sin agua y los muchachos corríamos por ella. En el lado norte De la Fuente se encuentran emplazados varios cañones de La Batería de la Reina apuntando al mar, no recuerdo cuantos, nunca los conté, pero cuando chico si me encantaba encaramarme en ellos y le pasaba la lengua a los cañones para saborear la sal marina que se impregnaba en ellos, que rica yo la sentía. En muchas ocasiones cuando venía un cambio de tiempo, el mar se embravecía, y yo he visto olas enormes saltar el muro del Malecón, brincar la ancha avenida y caer estrepitosamente en el parque bañando de salitre a los cañones y el monumento al Titán de Bronce.

Estaba rodeado de árboles y habían muchos bancos donde el habanero se podía sentar a ver a los niños jugar y disfrutar de la sabrosa brisa marina.

Mi padre me enseñó a montar bicicleta en el parque Maceo. En frente, por la calle San Lázaro, había un lugar donde se alquilaban bicicletas para montar en el parque, costaba $0.25 la hora, mi papá la alquilaba y me dio las primeras clases allí, me enseñó a manejarlas pero se le olvidó enseñarme como frenar, la primera vez me acuerdo que yo iba a toda velocidad muy contento, pero de pronto vi que se acababa el parque y no sabía como parar, pues la bicicleta brincó sobre un banco y en el aire le di a un árbol, mi padre vino corriendo me ayudó a levantarme y me preguntó cómo me sentía, y yo le dije: “ tengo ganas de llorar”. Todavía me acuerdo del miedo que sentí cuando vi que no sabía doblar ni parar y el parque se terminaba. Eso pasó en la esquina sureste del parque. En frente había un restaurante muy famoso y se daba la vuelta para seguir por el Malecón hacia el Morro o doblabas en U para ir rumbo oeste bordeando el parque.

Otro de los deportes que practicábamos en el parque era el patinaje, los famosos patines Winchester que corrían muchísimo, y se partían muchos brazos. A mi me compraron primero unos que iban más despacio, pero te caías igual.

Los pisos del parque son de mármol blanco de superficie anti resbalabre y así y todo te caías, y ese mármol es duro.

Abundaban los vendedores de helados, granizado, churros, maní, sanguchitos, tamales, pirulíes y otras delicadezas epicúreas que hacían más deleitables tu estancia en el Parque Maceo.

Que recuerdos! Como extraño la sal de los cañones de la Batería de la Reina!.

Ahora vi con tristeza una foto de como está el parque, pues está sin árboles y se encuentra totalmente rodeado de una cerca de hierro de más de seis pies de alto, es que acaso a el habanero le tienen prohibida la entrada y disfrute del parque Maceo?

También vi que le pusieron una bandera cubana delante, es que acaso hay que recordar que Maceo era cubano?

Es completamente ridículo la figura de la bandera. He viajado y he visto muchos parques conmemorando héroes nacionales y ninguno he visto con la bandera del país de origen.

Ya no se estudian en los colegios las figuras de héroes cubanos, sin embargo fuerzan a los niños a aprender Marx, Lenin y de los sanguinarios asesinos y ladrones que se apoderaron de la patria de una manera maliciosa, para aumentar su peculio personal; golpeando, matando y aprisionando al cubano.

Fuente: Dr. Ramon Sanchez 5-28-2021

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