COVID-19 18 enero 2021

Limitadas las dosis de la vacuna contra el COVID-19 ante el alto interés en la población

Desde el arribo del primer cargamento el 14 de diciembre pasado, se anticipaba que esta disparidad podría ocurrir, ya que no se han recibido las cantidades esperadas

Cinco semanas después de la llegada de las primeras vacunas contra el COVID-19 a Puerto Rico, la cantidad de dosis enviadas no ha logrado saciar la alta demanda de este producto en la isla.

Desde el arribo del primer cargamento el 14 de diciembre pasado, se anticipaba que esta disparidad podría ocurrir, ya que no se recibieron las 350,000 vacunas de Pfizer (205,725) y Moderna (147,400) que se esperaba llegarían al país en ese entonces.

La directora del programa de vacunación de COVID-19 del Departamento de Salud, Iris Cardona, ha insistido en que la raíz del problema -y lo que sigue siendo un gran reto- es el bajo suplido de vacunas que ha llegado al país.

“Estoy supercontenta y tranquila de que la gente se quiere vacunar. El factor limitante es la cantidad (de dosis disponibles). El reto mayor ha sido los ajustes (que se han tenido que hacer) en la distribución (de las vacunas). Las 300,000 dosis asignadas a Puerto Rico fueron reducidas. Nos ha llegado una tercera parte (de lo esperado). Lo supimos (los dilemas que habrían con la oferta y demanda del producto) desde diciembre”, expresó Cardona.

La infectóloga pediátrica reconoció que han tenido que hacer malabares en la distribución de la vacuna, para lo cual tienen el apoyo de la Guardia Nacional.

“Aunque hay menos dosis (de las esperadas), está garantizada una cadencia regular de 40,000 dosis a la semana”, subrayó.

Sin embargo, explicó que 11,300 de ellas llegan directamente a Walgreens y CVS, cadenas de farmacias que tienen contrato con el gobierno federal para la vacunación de adultos mayores que viven en instituciones de cuidado de larga duración.

La vacunación de adultos mayores congregados en esas instalaciones, que es parte de la fase 1-A delineada por el gobierno para dar prioridad a poblaciones en alto riesgo de contagio o de complicaciones relacionadas al virus, comenzó el 4 de enero y debe extenderse hasta mediados de febrero, estimó la funcionaria, quien resaltó que esto también incluye el personal de estos centros que interese vacunarse.

Según Cardona, hasta el 12 de enero, se habían vacunado 4,000 personas en 127 de estas instituciones.

Mientras, de las cerca de 40,000 vacunas que llegan al país semanalmente, la Guardia Nacional almacena 10,000 para administrarlas en sus centros regionales de vacunación y para otras iniciativas. Las restantes 20,000 se reparten entre proveedores de salud autorizados para administrarlas. Hasta el viernes, había unos 300 proveedores certificados para administrar la vacuna en Puerto Rico, aunque solo 175 habían recibido el producto, según datos del Departamento de Salud.

La fase 1-A, recordó Cardona, abarca también a unos 150,000 profesionales y empleados de la salud. La expectativa, dijo, es que la vacunación a esta población, que comenzó el 15 de diciembre, se extienda hasta finales de mes o principios de febrero, con las dos dosis requeridas.

Enorme reto la fase 1-B

El reto actual, resaltó, es la fase 1-B por lo abarcadora que es, ya que incluye a unas 600,000 personas mayores de 65 años, además de unos 60,000 trabajadores de primera respuesta, que incluye a policías, bomberos y personal de emergencias médicas. Estos comenzaron a vacunarse la semana pasada en un proceso de integración gradual que debía darle prioridad a los adultos mayores de 75 años, pero que, por la alta demanda del producto, se optó por implantar en personas a partir de los 65.

Y, dentro del desafío de vacunar a una población tan amplia con cantidades limitadas del producto, se suma que esta semana comienza la vacunación de personal docente y no docente de educación, tanto a nivel público como privado. Según Cardona, este sector debería vacunarse en unas cuatro a cinco semanas, mientras la expectativa es que todo lo que comprende la fase 1-B demore entre ocho y 12 semanas. Anticipó que, entre la semana ocho y 10 de la fase 1-B, podría comenzar a integrarse la 1-C.

La secretaria designada de Educación, Elba Aponte, informó que el martes comenzará la operación de los primeros tres centros de vacunación para personal del sistema público y de colegios privados de toda la isla. Los primeros tres centros abrirán en Bayamón (Coliseo Rubén Rodríguez), Mayagüez (Palacio de Recreación y Deportes) y San Juan (Escuela Pretécnica Federico Asenjo). La meta es abrir más centros de vacunación para inmunizar a unas 55,000 personas de este sector.

“El sector de educación es un grupo de interés (en vacunar), pero hay que permitir también la (continuidad de) vacunación a primeros respondedores y adultos mayores. La pregunta es, ¿cómo lo hago con 30,000 dosis (a la semana)?”, cuestionó Cardona, quien señaló que esta semana también comienzan a vacunar a unos 63,000 residentes y empleados de hogares de personas con discapacidad intelectual.

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Atención para la población encamada

El desafío de continuar y asegurar la vacunación de una población cada vez más grande incluye, además, la coordinación para inmunizar a adultos mayores encamados. Para ello, indicó la funcionaria, cuentan con el apoyo de personal del Colegio de Médicos Cirujanos y del Colegio de Enfermería Práctica de Puerto Rico.

Julio Irson, portavoz del Colegio de Enfermería Práctica, informó que, en la vacunación a esta población, participará la Corporación de Amas de Llaves y la Asociación de Hospicio y Home Care.

Víctor Ramos, presidente del Colegio de Médicos, dijo que ese proceso comenzó la semana pasada, e incluye la vacunación del cuidador principal. Los interesados en vacunar a una persona encamada, se informó, deben escribir a vacunacioncovidencamados@salud.pr.gov.

Durante la entrevista, Cardona insistió en que, ante la limitada cantidad de vacunas que han llegado, son distribuidas utilizando conceptos de “ciencia, logística y equidad” para asegurar que haya cobertura en todos los puntos de la isla. Reconoció, sin embargo, que existen quejas respecto a la falta de vacunas en ciertos lugares y áreas geográficas, como la montaña y el oeste del país.

“El número de vacunas que llegan semanalmente es finito, y no llegan todas el mismo día. Por ejemplo, nos dijeron que el lunes que es feriado (hoy, día de Martin Luther King) no se entregará nada (de vacunas)”, dijo, al resaltar que eso causa retrasos en la distribución, como ocurrió durante los días festivos navideños.

Advirtió que, si siguen llegando cantidades limitadas, la vacunación podría extenderse más de lo esperado. “Si sigue finita (la llegada de vacunas), estaré con estos grupos (1-A y 1-B) hasta mayo. Ahora, si llegan más, el proceso se acelera”, dijo.

La esperanza, añadió, es que en febrero aumente la fabricación de dosis y lleguen más, además de que otras vacunas contra el COVID-19 sean aprobadas por el gobierno federal y hayan más disponibles. Entre las próximas a aprobarse, mencionó la de Johnson & Johnson, la cual, según dijo, solo requiere una dosis, lo que aumentaría la cobertura en menos tiempo.

“Si llegan más (dosis), la prioridad van a ser los adultos mayores”, enfatizó.

Mientras, comentó que las instalaciones y proveedores certificados para almacenar y administrar la vacuna deben tener la capacidad para manejar la rigurosa cadena de frío requerida. Y, a pesar de la limitación de dosis, opinó que el proceso está fluyendo de forma ordenada, especialmente con más lugares vacunando.

Informó, no obstante, que en una de las instalaciones, la cual no identificó, fueron almacenados 40 frascos de la vacuna en un congelador, en lugar de en una nevera, lo que provocó la pérdida de 200 dosis de la vacuna. Esto, pues tras consultar con el fabricante, este indicó que dichas dosis no debían ser utilizadas. No precisó qué medidas, si alguna, se tomaron con relación a ese proveedor.

En cuanto a denuncias de que, en algunas clínicas se han inmunizado personas no incluidas en la fase actual de vacunación, Cardona resaltó que esa acción “no está mal” si es que las dosis están en peligro de dañarse, considerando que una vez preparadas tienen una duración de solo seis horas.

Sobre las 68 reacciones adversas a la vacuna reportadas hasta el 1 de enero, informó que una fue una anafilaxia o reacción alérgica grave que requirió que la persona fuera hospitalizada dos días. Todas estas reacciones, dijo, se reportaron tras la primera dosis, y 25 requirieron visitas a salas de emergencia.

Fuente: elnuevodia.com

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