Bielorrusia 03 diciembre 2021

Cubano relata el infierno que vivió tras quedar atrapado en la frontera entre Bielorrusia y Polonia

'He pasado una pesadilla que no acaba y no deseo a nadie. Nos han tratado como si la vida humana no existiera', dice un joven que pese a la odisea se niega a regresar a Cuba

Desde el 30 de octubre, Daniel y otros seis cubanos han deambulado como nómadas por los montes de Bielorrusia y Polonia intentando llegar sin éxito a Alemania. Por el camino han sido víctimas de mafias que trafican emigrantes y han recibido golpizas y abusos de policías bielorrusos, publica BBC Mundo.

El cansancio se nota en Daniel, joven de 29 años que acaba de dormir, comer y ducharse en condiciones por primera vez en casi un mes. Una tos irritada que delata noches de frío y hambre interrumpe repetidamente su diálogo con el medio británico. Dice que ha perdido decenas de libras.

"He pasado una pesadilla que no acaba y no deseo a nadie. Nos han tratado como si la vida humana no existiera", declara.

Los siete cubanos emprendieron el camino por vías separadas, pero simultáneas, y al final acabaron formando un grupo en un campamento donde aguardan miles de emigrantes en la frontera entre Bielorrusia y Polonia, epicentro de una crisis migratoria agravada por las tensiones entre Occidente y el Gobierno de Aleksander Lukashenko.

La mayoría de migrantes procede de países en conflicto en Oriente Medio como Yemen, Siria, Irak o Afganistán que intentan llegar a la Unión Europea (UE) a través de Bielorrusia. Países a miles de kilómetros de Cuba, pero con un claro nexo común: la necesidad de un futuro que guerras, penurias económicas y dilemas políticos han negado, señala BBC Mundo.

Desde el viernes pasado, tres de los cubanos, incluido Daniel, permanecen en la casa desde la que han hablado con el medio británico en Minsk. Unas mujeres vinculadas a la comunidad cubana en Bielorrusia pudieron recogerles gracias a las gestiones de un contacto en España.

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Los otros cuatro cubanos se han entregado a las autoridades y tramitan su deportación a Cuba. Es la historia del duro viaje que empezó en la Isla, pasó por Rusia, continuó por Bielorrusia y Polonia y ahora espera evitar la deportación y cumplir el sueño de una vida mejor.

Daniel, residente en la provincia de Matanzas, decidió abandonar Cuba cuando rebasó el límite del hartazgo. Trabajaba como chófer para una empresa. Disfrutaba su trabajo, pero la remuneración era insuficiente.

"Ganaba 2.400 pesos cubanos al mes. Pero al final todo lo mueve el dólar. Los precios han subido y el dólar también. Si antes era poco, ahora es cada vez peor", dice el joven, quien tiene a su cargo a su madre, un hijo de siete años y una hija de seis de su expareja.

Vivía en un pequeño cuartico con un baño y una cocina. Cada mes, después de retenciones fiscales y la manutención de sus hijos, el salario volaba en pocos días. Por delante avistaba un mes difícil, con el precio de alimentos y bienes básicos disparado que sufre la Isla tras el fracasado "ordenamiento monetario".

"Y podría inventar algo extra como hace la mayoría, pero eso en Cuba solo trae desgracias", cuenta.

No hay muchas opciones para un cubano que decide migrar. Con su pasaporte apenas puede entrar sin visado en una treintena de países. Rusia es uno de ellos y por eso Daniel eligió Moscú, como muchos otros que utilizan la capital rusa para intentar llegar a la UE.

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