Puerto Rico23 mayo 2019

Baja de 43% en beneficiarios del WIC

La migración y la merma en natalidad reajustan el sector de alimentos para madres e infantes

La migración ha reducido en alrededor de un 43% el número de participantes del Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres Embarazadas, Lactantes, Posparto, Infantes y Niños de 1 a 5 años (WIC, por sus siglas en inglés), y esto —a su vez— ha incidido en el cierre de comercios autorizados para el despacho de alimentos. Algunos negocios se han reinventado para permanecer en operación.

Jeanette Canino, directora del WIC en la Isla, confirmó que al presente la cantidad de participantes fluctúa en los 109,000 y hace cinco años el número era de 186,000 personas, entre madres e infantes. Eso muestra que las proyecciones de participación se han acelerado, toda vez que para el 2025 se espera que la cantidad de participantes sea de 103,000.

Canino dijo a EL VOCERO que desde 2012 hay una tendencia a la baja —en un principio— por el Zika, ante el temor de madres embarazadas de contraer el virus y su decisión de abandonar la Isla, y otras que evitaron embarazarse. Pero, el mayor factor ha sido la amplia migración de familias jóvenes.

Dejó entrever que la caída pudo haber sido mayor si no hubiesen funcionado las campañas de educación sobre el Zika y acerca de los beneficios del WIC. En adelante mejoraron un poco los datos sobre la baja natalidad, el principal detonante en Estados Unidos para registrar menos beneficiarios.

Los fondos del WIC llegan mediante resolución congresional, que se reparte entre todas las jurisdicciones según la proyección de participantes anuales. La Isla tuvo en 2014 $224.3 millones, y en 2018 bajó a $202.9 millones.

Los beneficiarios del WIC reciben hasta $200 mensuales en productos, en caso de que el infante requiera el consumo de leche fórmula, y también se les brinda la asistencia de un nutricionista y referidos a médicos especialistas y enfermeras, o a servicios del Departamento de la Familia o Medicaid. Además de alimentos, las madres lactantes pueden recibir la máquina para extraerse la leche.

“Muchos de estos servicios individualizados pueden ser muy costosos y aquí los reciben gratis. Hay fórmulas de bebés que pueden costar sobre $40 la lata y nosotros las proveemos, la ayuda tiene que verse como un paquete completo”, destacó Canino, al hablar del impacto del WIC en la salud de la población y en la economía.

Acciones para enfrentar la situación

Para enfrentar la baja participación, Canino informó que identifican áreas de oportunidad y ya se consiguió autorización del gobierno federal para definir como residencia a toda la Isla, y esto permite al participante redimir su cheque en cualquier comercio WIC autorizado en todo Puerto Rico.

También se han establecido clínicas satélites, con horarios extendidos y abiertas los fines de semanas. Eso incluye la ubicada en Plaza Las Américas, una nueva en Mayagüez, pronto habrá otra en Caguas y tienen en agenda una en Plaza Carolina.

“A ello sumamos dos unidades móviles que ofrecerán la oportunidad de brindar el servicio en áreas remotas y participar también en ferias, universidades y otros lugares”, agregó Canino, y mencionó que los participantes ya puedan recibir su educación nutricional compulsoria en línea y mediante mensajes de texto les recuerdan la fecha para recoger el cheque.

“Aquí los alimentos se prescriben como una receta, por lo que las opciones son limitadas, pero hemos logrado revisar la lista y agregar alimentos de mayor gusto y preferencia de nuestros beneficiarios”, dijo Canino.

Golpe a los negocios autorizados

Acorde con el presidente de la Asociación de Comerciantes del WIC, José Díaz, el sector de los negocios autorizados bajo el programa se ha reducido en alrededor de 18%.

En la entidad quedan unos 238 comercios socios, de casi 300 que tenían. Explicó que entre los negocios que pertenecen a la asociación y los que operan independientes promedian los 700 establecimientos, de casi 900 que hubo en el pico más alto en la última década.

Como muchos de los comercios estaban especializados en los servicios al programa, Díaz explicó que la alternativa ha sido reinventarse como estrategia para sobrevivir. Esto hizo que ahora los concesionarios WIC también incluyan bajo el mismo techo panaderías, colmados tradicionales y tiendas de conveniencia, entre otros.

“Antes yo vivía solo del WIC, pero ante la caída que ha ido experimentando el sector tuve que redirigir mi negocio para poder vivir. La caída ha sido de tal magnitud, que en 2017 yo cerré mi año con ventas ascendentes a los $400,000 y más de un 50% de esas ventas respondieron a WIC. En 2018, esas ventas apenas alcanzaron los $223,000 en total. Antes, yo podía vender unos $30,000 mensuales de WIC. Hoy sólo vendo $2,000 mensuales”, detalló Díaz.

Destacó que hay asociados que han visto reducir sus ventas en más de un 50%, pero igualmente mencionó que la competencia para los comercios es cada vez mayor con la entrada al mercado de grandes comercios. Cadenas como Walmart, Amigo, Walgreens, Econo, Selectos y otras, igualmente están autorizadas a despachar productos a beneficiarios del WIC.

Díaz resaltó que el trato inadecuado a los solicitantes de servicio a la hora de cumplir con los requisitos ha hecho que algunos posibles participantes declinen la ayuda. Comentó que muchas madres entienden que hay demasiadas exigencias para recibir una ayuda limitada.

Al respecto, Canino explicó que han establecido un sistema de querellas para que los participantes que hayan recibido un mal servicio presente sus quejas.

Fuente: elvocero.com

¿Qué te ha parecido esta noticia?

Deja tu comentario