Ataque 24 febrero 2016

Sobrevivientes de Hermanos al Rescate no olvidan

Han pasado veinte años del mortal ataque de cazas MiG cubanos

Han pasado veinte años, pero los sobrevivientes del ataque de cazas MiG cubanos contra tres avionetas de Hermanos al Rescate no pueden olvidar "el miedo en los huesos" que sintieron durante la persecución de casi una hora que convirtió un día soleado en el Estrecho de Florida en un infierno.

Cuatro personas, entre ellos un piloto y un copiloto, sobrevivieron al ataque con misiles ocurrido el 24 de febrero de 1996, pero cuatro pilotos de la brigada humanitaria perdieron la vida a consecuencia del derribo de dos de los tres Cessna Skymaster.

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"El ruido del silencio era ensordecedor, yo saqué un rosario de dedo de la cartera agarré la mano de Andrés y me puse a rezar. Me despedí en silencio de mis hijos dentro de esa motoneta (motocicleta) aérea", expresó hoy a Efe Sylvia Iriondo.

"Son aviones chiquitos, desarmados, indefensos, en los que apenas cabíamos en los asientos", expresó la exiliada cubana, presidenta de Madres y Mujeres contra la Represión (MAR).

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Ese sábado, en un lapso de siete minutos, fueron fulminadas las dos avionetas en el espacio aéreo internacional por misiles aire-aire disparados por cazabombarderos MiG de la Fuerza Aérea de Cuba, que argumentó que hubo violación de su espacio aéreo.

"Presentí que algo horrible había pasado, pero no queríamos admitir que fuera de tal magnitud", recordó Iriondo.

La exiliada cubana, su esposo Andrés, el copiloto Arnaldo Iglesias y el piloto José Basulto, fundador de la organización de rescate de balseros cubanos, se salvaron "por suerte" de morir ese día.

Pero el ataque sorprendió a los pilotos Mario Manuel de la Peña, de 24 años, Carlos Acosta (29), Armando Alejandre (45) y Pablo Morales (29), "cuatro muchachos excepcionales" miembros de "Hermanos al rescate", brigada que llegó a tener una decena de aviones.

Fue un "crimen horrendo" que enlutó al exilio cubano en Miami (Florida), que pide desde entonces "justicia" para las familias de los pilotos, manifestó Iriondo.

Basulto recuerda que ellos vivieron por lo menos una hora de persecución por parte de dos aviones MiG en un día bastante despejado.

"Duró una eternidad, Sylvia y Andrés estuvieron a la altura; era una situación para propiciar el terror, pero hubo mucha tranquilidad", manifestó Basulto a Efe.

Todo empezó, narró Basulto, cuando los cuatro divisaron un MiG que les pasó por delante, luego vino la pérdida de las comunicaciones entre las avionetas y vimos humo de una "bengala" a la izquierda nuestra, "eso nos metió miedo en los huesos".

"Sabíamos que había pasado algo catastrófico, y simplemente no podíamos creerlo", explicó a Efe Iglesias, quien estaba consciente de que ellos eran los próximos.

Hasta entonces ninguno de los cuatro sobrevivientes sabía que la bengala había sido realmente la explosión de la avioneta de Carlos Acosta.

Iglesias recordó que Acosta les alcanzó a avisar por radio del MiG en el aire. "Fueron las últimas palabras de Carlitos, porque ya estaba en captura y en los próximos segundos lo pulverizaron en el aire", lamentó el copiloto de "Hermanos al rescate".

Fuente: cubanet.com / Pedro Sevcec / Rolando Nápoles

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