Mundo 25 mayo 2020

Argentina estrecha medidas en barrio pobre ante contagios

BUENOS AIRES (AP) — El gobierno argentino aisló el lunes una barriada empobrecida en las afueras de Buenos Aires mientras intensificaba acciones para detectar a personas con el coronavirus ante un fuerte incremento de los contagios los últimos días.

Los operativos se enfocaron en el barrio de Villa Azul, que se reparte en los municipios bonaerenses de Quilmes y Avellaneda, y que fue completamente aislado con vallados. Allí, según las autoridades, se han detectado hasta ahora a más de 50 personas con síntomas del virus, mientras que otra cifra similar está en estudio, lo que convirtió a la humilde barriada en el primer foco de contagios en el cinturón urbano de Buenos Aires.

Personas que residen en Villa Azul se mostraron de acuerdo con la medida de aislamiento luego de denunciar que vecinos del lugar se juntaban durante la cuarentena a jugar durante horas al fútbol en una pequeña cancha del barrio.

Un comité de emergencia integrado por autoridades sanitarias y de seguridad realizaba un control total de entradas y salidas, y dos centros logísticos se encargan de la distribución de alimentos y artículos de higiene.

Argentina registra 11.620 contagios y 456 fallecidos. Un total de 5.500 casos se detectaron en la ciudad de Buenos Aires y 4.060 en la provincia homónima, donde los municipios populosos de las cercanías de la capital son los más afectados.

A su vez, la ciudad de Buenos Aires se preparaba para volver desde el martes a una cuarentena más restrictiva después de que las autoridades decidieron cerrar comercios a los que se les había permitido abrir sus puertas días atrás.

El lunes por la tarde, decenas de personas se congregaron en la Plaza de Mayo de Buenos Aires, donde está la sede del gobierno, en reclamo del levantamiento de la cuarentena vigente desde el 20 de marzo. Aprovechando la celebración de aniversario de la revolución del 25 de mayo que en 1810 inició el proceso en el que Argentina se independizó de España, los congregados que se saltaron las medidas de aislamiento gritaron “queremos ser libres” y “queremos trabajar”.

En Bolivia, en tanto, algunas ciudades flexibilizaban la cuarentena que se extiende hasta fines de mes ante la presión del sector informal que representa más del 60% de la economía, y a pesar que la pandemia está en pleno auge con 6.013 infectados y 250 decesos.

En la jornada se observaba a más gente en las calles, como en la ciudad El Alto, vecina de La Paz.

Las autoridades advertían que el mayor pico de casos podría darse a fines de junio y enfilaban sus esfuerzos en atender la crisis en Beni, que junto a Santa Cruz son las provincias del oriente del país donde se concentran el 80% de los contagios.

En Beni la precariedad del sistema de salud disparó los contagios y el gobernador Fanor Amapo lanzó desesperados pedidos de ayuda. Según medios locales, más de 80 médicos se contagiaron con el virus, obligando a reclutar a galenos de otras ciudades para atender a Trinidad, la capital de Beni.

En Chile, el sistema hospitalario del país, con 2.400 camas de uso crítico, seguía al límite por el incesante incremento de nuevos contagiados, que en la última jornada rozó los 5.000, mientras que sólo disponía de 332 ventiladores mecánicos, la menor cantidad desde marzo.

Para enfrentar la complicada situación, con 73.997 infectados y 761 muertos, el subsecretario de Salud, Arturo Zúñiga, informó que se busca una mayor reconversión de catres en camas de uso intensivo que sumarán otras 400. También anunció la llegada de más ventiladores.

Para dificultar más las cosas, 2.400 funcionarios de la salud están contagiados y en cuarentena, agregó. Unos 8.000 fueron contratados para reforzar a los equipos que trabajan turnos de hasta 24 horas.

Colombia, con 21.981 casos y 750 muertos, también se preparaba para entrar en una nueva fase de flexibilización de las actividades a partir del 1 de junio y que involucra la reapertura de los centros comerciales, aunque a un 30% de su capacidad.

Por la tarde, las autoridades reportaron que entre el 20 de marzo y el 25 de mayo se registraron 1.321 homicidios en comparación con los 2.012 del mismo periodo del año anterior, lo que equivale a una reducción del 34% y se atribuye al aislamiento por la pandemia. Los hurtos, las lesiones personales y la violencia intrafamiliar también bajaron, según la policía.

En el norte del continente, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador dijo que en esta semana anunciará medidas de cara a la “nueva normalidad” en el país, que incluye el regreso a clases y las actividades deportivas en algunas regiones.

Las medidas de reducción de movilidad y que restringían las actividades económicas a sólo las esenciales adoptadas para mitigar la propagación del coronavirus terminarán el 31 de mayo, y a partir del 1 de junio el país operará con un sistema de semáforos de cuatro colores que determinará qué tipo de actividades están permitidas de acuerdo con el número de contagios en cada estado.

México atraviesa por el momento más crítico de la epidemia con más de 71.100 casos confirmados y al menos 7.633 muertos. Por eso el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell subrayó que “no hay nada que festejar” porque “todavía nos falta mucho” para acabar con la crisis.

En Cuba, y pese a una considerable disminución en los contagios confirmados cada día y una mortalidad baja, las autoridades decidieron cerrar la entrada a Varadero para reforzar las medidas de movilidad limitada vigentes.

A partir del lunes sólo pueden ingresar al principal balneario de la isla –ubicado a unas 150 kilómetros del a capital—los trabajadores que laboran en los centros hoteleros para dar los mantenimientos con vistas a una futura reapertura. La alargada península que sólo tiene 6.000 habitantes permanentes, pero a la cual llegan millones de vacacionistas cada año, cuenta con una sola ruta de acceso que la policía puede controlar fácilmente.

En las últimas semanas, con el descenso en los casos confirmados y las aerolíneas internacionales mencionando posibles fechas de vuelo, se planteó la idea de que podría reabrirse la frontera, pero las autoridades desestimaron la medida. Desde que comenzó la epidemia se han detectado en la isla 1.865 casos y 82 personas fallecidas. Hay 161 contagiados activos en completo aislamiento.

En Venezuela, la cifra de infectados se incrementó a 1.167 tras confirmarse 56 nuevos casos positivos, ocho de ellos focalizados en un mercado municipal de la ciudad occidental de Maracaibo, dijo el ministro de Información y Comunicación, Jorge Rodríguez, en una declaración televisada. Se han recuperado 302 personas y sigue habiendo sólo 10 fallecidos.

En Guatemala, el ministro de Salud Hugo Monroy informó que en el país hay 3.701 casos positivos más 59 muertos.

El gobierno mantiene un toque de queda de las 5 de la tarde hasta las 5 de la mañana. Durante los horarios en que está autorizada la movilidad, los guatemaltecos realizan una actividad casi normal a pesar de que no hay transporte público, usando mascarillas obligatorias.

El presidente Alejandro Giammattei ha anunciado que, de continuar en alza los contagios, podría cerrar el país, con un toque de queda de 24 horas durante 15 días.

En América Latina se registraba a la fecha casi 565.000 contagios y más de 31.500 muertos. Brasil tiene la mayor cantidad de infecciones y decesos.

A nivel mundial se han infectado más de 5,4 millones de personas y muerto más de 345.000, según el Centro de Ciencias e Ingeniería de Sistemas de la Universidad Johns Hopkins, que basa sus datos en los informes de los gobiernos y las autoridades de salud de cada país.

En la mayoría de la gente este virus provoca síntomas leves o moderados que desaparecen en dos a tres semanas. Pero en algunas personas, sobre todo los adultos mayores y quienes padecen trastornos de salud subyacentes, puede causar enfermedades más graves e incluso la muerte.

Fuente: Associated Press

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