Mundo 22 marzo 2016

Visita de Obama: retorna sintonía entre Argentina y EEUU

BUENOS AIRES (AP) — Después de varios años de frías relaciones, Argentina y Estados Unidos están dispuestos a iniciar una etapa de buena sintonía que se plasmará en la visita que el presidente Barack Obama realizará desde el miércoles al país gobernado por Mauricio Macri, un conservador ávido por atraer inversiones y que apunta a dar un giro en la política exterior del país austral.

El principal interrogante de esta nueva etapa, según analistas, es si la apuesta de Macri por dejar atrás doce años de kirchrnerismo, caracterizados por un distanciamiento ideológico y político con Estados Unidos, la búsqueda de una mayor integración sudamericana y la cercanía con Venezuela, originará un alineamiento automático con la potencia del norte lo que, a su vez, avivaría las suspicacias de sectores políticos argentinos tradicionalmente críticos con Washington.

Macri está convencido de que comienza una etapa de "relaciones maduras e inteligentes". Así se lo expresó días atrás a The Associated Press en una entrevista exclusiva al señalar que su gobierno está "enfilado a (construir) un país con reglas de juego claras" en alusión a los inversionistas extranjeros y que Argentina vuelva a ser un actor relevante en la escena internacional.

"A partir de ahí esperamos que haya muchas empresas americanas que crean que con el talento argentino y los recursos naturales que tenemos puede haber oportunidades para invertir", dijo este tecnócrata que asumió hace tres meses y ansía la llegada de capitales para que el país salga del actual estancamiento económico.

La visita de Obama a Argentina el 23 y 24 de marzo, acompañado de su familia y una comitiva de más de 800 personas, revela que Estados Unidos pone de nuevo su mirada en el lejano país sudamericano, con el que históricamente tejió un vínculo pendular que osciló entre el amor y el odio.

Obama es el primer presidente estadounidense que realiza una visita bilateral desde 1997, cuando vino Bill Clinton.

Según la Casa Blanca, tras el viaje de Obama a Cuba, la decisión de recalar en Argentina muestra el interés del mandatario de empezar un nuevo capítulo "de mejores relaciones".

Washington ha elogiado las "transformaciones" de Macri tras haber revertido las políticas de fuerte intervención estatal en la economía y su "su aporte a la defensa de los derechos humanos en la región", en alusión a las críticas del mandatario argentino al gobierno del venezolano Nicolás Maduro por el encarcelamiento de disidentes políticos.

Durante las presidencias de los peronistas Cristina Fernández (2007-2015) y su antecesor y fallecido marido Néstor Kirchner (2003-2007) hubo cooperación con Washington en algunas áreas, pero también se produjeron fuertes momentos de tensión, como cuando en 2005 Argentina y Venezuela encabezaron el grupo de países sudamericanos que rechazaron la conformación del Área de Libre de Comercio de las Américas (ALCA), que defendía el presidente George W. Bush en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata.

En 2011, Obama hizo una gira latinoamericana que incluyó Brasil y Chile pero evitó Argentina. El entonces canciller Héctor Timerman declaró que Estados Unidos, "más que amistades, tienen intereses". Un mes antes el funcionario había incautado material transportado por un avión militar norteamericano en el aeropuerto internacional de Buenos Aires, lo que desencadenó un conflicto diplomático.

Argentina y Estados Unidos se habían trenzado además en críticas cruzadas por las trabas a las importaciones aplicadas por el país latinoamericano y el proteccionismo norteamericano a la hora de comprar alimentos argentinos.

La última etapa de Fernández se caracterizó por la frialdad, debido al alineamiento de Argentina con la Venezuela chavista y la profundización de los lazos con China y Rusia a partir de proyectos en infraestructura y cooperación nuclear, y también por el conflicto con acreedores norteamericanos que le exigen al país saldar una deuda millonaria.

Pero la Argentina que espera a Obama está lejos de parecerse a la que recibió a Bush.

Además de cuestionar al gobierno venezolano, Macri eliminó las restricciones a la compra de dólares, liberó el mercado de cambios, eliminó impuestos a las exportaciones en varios sectores y comenzó a hacer recortes en el sector público con miles de despidos en un intento de reducir un abultado déficit. También acordó con los acreedores más duros la solución del conflicto de la deuda.

Eran cambios largamente esperados por la Casa Blanca. Para Gabriel Salvia, fundador del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina, la visita de Obama es un "gesto político" de apoyo a un país que acometió transformaciones que Washington avala pero que los detractores del mandatario en Argentina rechazan como un ejemplo de una vuelta a las políticas de ajuste de los 90.

Según Salvia, el estilo conservador de Macri, junto con la derrota de Evo Morales en el referéndum con el que buscaba habilitarse para un cuarto mandato y el traspié del oficialismo venezolano en las legislativas "han despertado de alguna manera optimismo (en Washington) en que haya un giro en América Latina para una mayor racionalidad económica y política".

Federico Merke, director de las carreras de Ciencia Política y Relaciones Internacionales en la Universidad de San Andrés, dijo a la AP que no cree que con Washington se teja "una relación carnal" como se la que se produjo en los años noventa gobernados por Carlos Menem, quien se alineó de forma automática con los intereses de la Casa Blanca.

"Es más bien un intento de recomposición de la agenda bilateral", señaló el analista.

Según el gobierno, se prevé profundizar la cooperación en políticas contra el narcotráfico y de defensa de la seguridad internacional, así como de desarrollo de la energía, la infraestructura, la tecnología de punta y el comercio.

Merke señaló que Macri no "abandonará la relación con China pero siente que tiene que recomponer el frente de Estados Unidos y Europa. Es del Norte industrializado de donde va a venir la inversión".

María Victoria Murillo, profesora de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Columbia, dijo que "hay una jugada política" del kirchnerismo que responde a Fernández de "vincular a Macri con los años 90". En esa época Menem "intentó mostrar un cambio dramático respecto a Ricardo Alfonsín (1983-1989)", un socialdemócrata que mostró una política más conflictiva" con Estados Unidos.

Para esta analista, Macri afronta limitaciones a la hora de tejer un vínculo estrecho con Estados Unidos ya que tiene "una audiencia interna en Argentina bastante antiamericana" y "se mueve muy a la derecha" perdería el apoyo de sectores peronistas contrarios al kirchnerismo y de otros centristas que hoy lo respaldan en el Congreso.

En cuanto a la resistencia que la visita de Obama había generado entre organismos de derechos humanos al coincidir con el 40 aniversario del golpe de Estado que instauró la última dictadura, una etapa oscura que dejó decenas de miles de desaparecidos y ante la que Washington cerró los ojos durante la presidencia de Gerald Ford (1974-1977), se aflojó al saberse que el estadounidense anunciará la desclasificación de nuevos archivos secretos para determinar cuál fue el papel de su país en esos años.

Las entidades humanitarias, que habían pedido esa medida, denominaron la decisión de Obama de "gesto histórico" que "recupera la mejor tradición de solidaridad" con Argentina mostrada por el presidente Jimmy Carter (1977-1981).

A vistas del futuro, Macri dio a entender que para Argentina no importa si la era demócrata se extenderá con Hillary Clinton o por el contrario llegarán cambios con el republicano Donald Trump.

A ambos dijo conocerlos personalmente y destacó a la AP que "este compromiso por estrechar relaciones" continuará, gane quien gane.

Fuente: Associated Press

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