Mundo 31 marzo 2016

Últimos 5 rehenes de avión de EgyptAir recuerdan su temor

LARNACA, Chipre (AP) — Primero el secuestrador dijo que las mujeres podían salir. Todos los niños, también. Luego el hombre con el chaleco suicida acordó que a todos los egipcios y otros de origen musulmán se les permitiría escapar del avión.

Eso dejó a cinco hombres occidentales, al menos uno de los cuales pensó que estaba a punto de morir.

"Nos miramos unos a otros a los ojos y dijimos: Aquí estamos. Hemos llegado al final. Se acabó", recordó el italiano en el grupo, Andrea Banchetti, un día después de que un hombre egipcio tomara el control de un breve vuelo de EgyptAir con destino a El Cairo. El secuestrador, que llevaba un chaleco de explosivos falso, hizo que la aeronave se desviara a través del Mediterráneo para llegar a Chipre.

Seif Eddin Mustafa, de 59 años, fue detenido el martes por la policía sin haber hecho daño físico a nadie. Los últimos cinco viajeros de Gran Bretaña, Italia y Holanda fueron liberados en última instancia como los demás. Un día después, los pasajeros se preguntaban si hicieron lo correcto al sentirse aterrorizados, escépticos o algo intermedio.

"Estaba fuera de mí", afirmó Banchetti, un mecánico de 47 años de la ciudad italiana de Génova, al recordar esos minutos finales confusos y angustiosos en los que el avión se vaciaba hasta que sólo quedaron cinco hombres a bordo. Habían sido seleccionados luego que el secuestrador confiscara sus pasaportes.

No todos expresaron abiertamente sus temores. El holandés a bordo, el empresario de 56 años Huub Helthuis, dijo que cuando habló con Mustafa tras el aterrizaje, el egipcio le respondió en inglés: "No se preocupe, nada sucederá". Observó el chaleco de Mustafa con misteriosos bolsillos y los cables enredados y se preguntó si eran reales.

"Las bombas eran falsas", recordó el miércoles en una entrevista telefónica desde Ámsterdam, "pero no había forma de saberlo".

Los tripulantes del avión dijeron que cuando el avión estaba todavía en el aire, habían intentado hablar de manera informal con Mustafa, ofrecerle bebidas y darle algo de conversación. El piloto, Amr Al-Gammal, dijo que el secuestrador incluso le dejó elegir si quería aterrizar en Turquía, Grecia o la opción más cercana, Chipre.

El ambiente se puso lo suficientemente distendido y relajado como para que uno de los pasajeros ingleses, el inspector de salud y seguridad de 26 años Ben Innes, posara para una foto sonriendo al lado del secuestrador.

"No estoy seguro de por qué lo hice. Simplemente olvidé la precaución y traté de poner buena cara ante la adversidad Me acababa de lanzar la precaución al viento mientras intentaba permanecer alegre de cara a la adversidad. Pensé que si la bomba era real tampoco tenía mucho que perder", contó Innes al diario The Sun en Londres.

"Una de las personas de la tripulación de cabina tradujo para mí y le preguntó si podía tomarme una selfie con él. Se encogió de hombros y dijo está bien, así que me quedé junto a él y sonreí a la cámara mientras una azafata hizo la foto", relató Innes.

Mustafa había amenazado con hacer explotar el cinturón si la policía intentaba "neutralizarlo", apuntó Lambrianou, pero finalmente se rindió tras liberar a los pasajeros y la tripulación.

En el cinturón no se hallaron explosivos, salvo un recipiente lleno con un líquido no identificado, agregó. La policía encontró además un líquido no identificado en la mochila del sospechoso y numerosos documentos escritos en árabe.

Las autoridades chipriotas pedirán ayuda a la Interpol para determinar cómo hizo el sospechoso para pasar el chaleco bomba falso por la seguridad del aeropuerto en Egipto, explicó el fiscal

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Magdy informó desde El Cairo. Los periodistas de The Associated Press Frances D'Emilio en Roma, Maggie Michael en El Cairo, Frank Jordans en Berlín y Shawn Pogatchnik en Dublín contribuyeron a este despacho.

Fuente: Associated Press

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