Associated Press 11 marzo 2016

Trump y Rubio batallan por voto hispano en Florida

ORLANDO, Florida, EE.UU. (AP) — Muchos votantes en Florida expresan cada vez más una opinión común sobre el precandidato presidencial republicano Donald Trump: "Dice lo que piensa".

Trump alardea que puede ganar el voto hispano en las elecciones generales y, en ese sentido, la próxima semana enfrenta su primera prueba importante en las primarias del partido en Florida, en las que el ganador se llevará todos los delegados en juego. Este es un estado con un gran número de electores hispanos y en el que ninguna fuerza política tiene predominio.

Los comentarios de Trump sobre construir un muro en la frontera con México y sus acusaciones de que muchos mexicanos en Estados Unidos son "delincuentes, narcotraficantes y violadores" han indignado a muchos hispanos estadounidenses y provocado que se alejen de los republicanos. Pero su dura postura hacia la inmigración no autorizada encuentra eco entre los conservadores latinos en Florida. En especial, muchos cubano-estadounidenses ven a la inmigración sin permiso de ingreso a través del mismo prisma que los republicanos blancos, que consideran la inmigración un logro, no un derecho, que no debe darse por sentado por los que llegan sin autorización a Estados Unidos.

Los hispanos republicanos quieren impuestos más bajos, menos regulaciones federales y límites a la extensión del gobierno. La seguridad nacional, la deuda pública y la preservación del Seguro Social y el Medicare —el apoyo médico gubernamental para los ancianos— son algo importante en su mente.

Por ello, Trump ha subido en las encuestas en el estado antes de estas primarias cruciales, pese a que dos senadores cubano-estadounidenses —Marco Rubio, de Florida, y Ted Cruz, de Texas— tratan de aprovechar su herencia hispana como ventaja. Especialmente para Rubio, quien al solamente haber logrado dos victorias hasta ahora —una de ellas en Puerto Rico_, la contienda en Florida pudiera ser el final de su campaña si no triunfa.

Rubio dijo a la prensa el viernes en West Palm Beach que las elecciones primarias del martes serán "muy reñidas", pero "vamos a ganar".

Él dependerá de los cubano-estadounidenses para vencer a Trump y obtener los 99 delegados que otorgan las primarias en el estado. Pero el hecho de que el senador forme parte del grupo de ocho legisladores que promovieron la reforma a las leyes que regulan la inmigración le ha metido en tantos problemas con los hispanos conservadores aquí como en el resto del país.

La composición demográfica en Florida es muy diferente a la de gran parte de Estados Unidos. El estado es hogar de 479.000 electores hispanos registrados que apoyan al Partido Republicano y representan aproximadamente 11% de todos los votantes de esa fuerza política.

La mayoría de los electores latinos en Florida no están a favor de los demócratas. Los republicanos e independientes representan más de 60% de los votantes hispanos registrados en el estado. Aproximadamente dos terceras partes de todos los electores latinos en Florida son cubano-estadounidenses o puertorriqueños, mientras que el resto son de origen venezolano, colombiano y de otros países latinoamericanos.

Muchos cubanos son indiferentes al asunto de la inmigración no autorizada porque los cubanos que logran llegar a suelo estadounidense automáticamente reciben permiso de permanencia hasta por un año. Y como los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses por nacimiento, la inmigración tampoco es una de sus principales preocupaciones.

En el ámbito de la inmigración lo que más bien interesa a los puertorriqueños es la imposición de normas más estrictas contra los inmigrantes dominicanos que se establecen sin permiso en Puerto Rico.

En el más reciente sondeo de la Universidad Monmouth, dado a conocer el lunes, Trump aventajaba a Rubio por 8 puntos porcentuales en Florida. Pero en la parte sur del estado, donde los cubanos dominan las filas republicanas, Rubio encabezaba por 9 puntos.

Trump ve a Florida como una oportunidad para dejar a Rubio fuera de la contienda. En un acto político efectuado el fin de semana en Orlando, el multimillonario reiteradamente hizo escarnio del senador, al que llamó "pequeño Marco" y censuró su historial de asistencia al Senado.

"Si ganamos Florida, créanme, se acabó", dijo Trump ante una multitud que lo aclamó ruidosamente cuando hizo referencia a la posibilidad de ganar la elección presidencial.

El equipo de campaña del magnate tiene previsto gastar unos dos millones de dólares en mensajes televisivos en Florida el día de las elecciones primarias. Entre los contenidos figura un mensaje en el que se describe a Rubio como un "político corrupto, hablador, y sin capacidad para actuar en la práctica".

El comité de acción política Conservative Solutions, un grupo que impulsa a Rubio, tiene previsto destinar más de cuatro millones de dólares a propaganda contra Trump. También están armando mensajes en español: uno que promueve a Rubio y otro que critica a Trump. Otros grupos contrarios al magnate tienen previsto gastar en conjunto cuatro millones de dólares.

El encuestador Patrick Murray, de la Universidad Monmouth, dijo que "el voto hispano podría ser determinante para que Rubio gane o pierda Florida".

Pero cuando sólo faltan unos días para las elecciones primarias del 15 de marzo, muchos creen que la campaña de Rubio podría terminar donde comenzó.

Orlando y el sur de la Florida —zonas importantes de electores hispanos— tienen votantes latinos republicanos que comparten la ira contra el gobierno actual que Trump ha sabido evocar como precandidato ajeno a la corriente política convencional.

Electores como Oscar Amor, cubano-estadounidense de 74 años de Miami, votaron por Rubio en 2010, pero él dijo que el senador de Florida "es demasiado joven y demasiado perteneciente al grupo dirigente" como para que ahora él le dé su voto como precandidato presidencial.

Amor no es el único que piensa así.

Yesmira Saldaña, de 38 años y madre de dos hijos en el centro de Florida, dijo que desearía quitarle el voto que dio a Rubio para el Senado en 2010 porque "él no se presenta a trabajar".

Saldaña, que es puertorriqueña y republicana de mucho tiempo, señaló que ella votará por Trump.

"Trump no muestra remordimientos y dice lo que piensa", afirmó.

Sin embargo, cuando falta menos de una semana para la votación en Florida, la disputa interna es todo menos predecible. Muchos continúan leales a Rubio y reiteran lo que otros republicanos contrarios a Trump afirman sobre el extrovertido multimillonario.

"Trump carece de historial (político) y no está preparado para llevar las riendas del país", dijo Herminio Orizondo, cubano-estadounidense que vive en Orlando y es simpatizante de Rubio. "Lo único que hace es hablar, hablar y hablar".

Fuente: Associated Press

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