Mundo 03 abril 2016

Tras visita de Obama, aumentan las expectativas en Cuba

LA HABANA (AP) — En el garage de su vivienda en un barrio de La Habana, Rolando Alfonso arregla su Oldsmobile de 1960 con la esperanza de que le abra las puertas a un futuro mejor, transportando turistas alrededor de la capital.

Tras la visita del presidente estadounidense Barack Obama la semana pasada, se siente más optimista que nunca.

"El horizonte de prosperidad está mucho más cerca", expresó Alfonso, de 46 años, casado y con dos hijos. "Antes era un horizonte, una línea. Ahora la luz está un poco más cerca".

Millones de cubanos se preguntan qué impacto tendrán en sus vidas el viaje de Obama y el acercamiento entre La Habana y Washington. Muchos han empezado a pensar en el futuro de una forma distinta, convencidos de que los lazos amistosos con el poderoso vecino del norte y el surgimiento de un sector privado en la economía van a resultar en una mayor prosperidad económica.

Si no hay resultados concretos pronto, es previsible que los cubanos seguirán yéndose de la isla, como han estado haciendo en crecientes números desde que las dos naciones comenzaron a normalizar sus relaciones.

Mientras pinta su auto, Alfonso también contempla la posibilidad de una vida en Miami, donde su padre le tiene un empleo en un taller de reparación de autos viejos y espera poder ayudarlo a emigrar al amparo de un programa de reunificación familiar apenas saque la ciudadanía estadounidense.

"Esto no va a ser de un día para otro. Va a llevar su tiempo" dijo Alfonso. "Ya tendría más edad" para cuando llegue el momento, agregó con cierta preocupación.

Analistas dicen que el Congreso del Partido Comunista a efectuarse este mes revelará hasta qué punto el gobierno está dispuesto a acelerar las reformas que comenzó hace algunos años. Los líderes cubanos han mostrado poca inclinación a implementar cambios profundos en la dirección que al mandatario estadounidense le gustaría ver y expresaron escepticismo en torno a las razones por las que Estados Unidos quiere normalizar las relaciones.

El lunes, en un ensayo publicado por medios locales, Fidel Castro le dijo a Obama que no se meta en los asuntos cubanos. "No necesitamos que el imperio nos regale nada", expresó. Hasta sus admiradores, no obstante, consideraron el comentario fuera de lugar.

"Fidel para mí es un padre", dijo Lourdes Pérez, una exenfermera de 46 años que ahora tiene un pequeño negocio en el que vende café y algunos platillos fritos. "No se puede vivir en el pasado".

En entrevistas con la Associated Press, muchos cubanos dijeron que quieren que el gobierno implemente cambios profundos y, sobre todo, abra la economía. Alfonso quisiera que los pequeños comerciantes puedan importar materiales directamente, sin tener que comprárselos al estado.

Al amparo de las reformas económicas del presidente Raúl Castro que han permitido el funcionamiento de pequeños negocios privados por primera vez en años, Alfonso obtuvo una licencia para abrir un taller de autos. Pero dice que le cuesta encontrar repuestos en las tiendas del gobierno. Hubo meses en los que no pudo hacer nada, pero de todos modos debía pagar por la licencia. Al final cerró el taller porque no ganaba lo suficiente para alimentar a su familia.

"No es un problema de que el socialismo es mejor que el capitalismo", dijo Alfonso. "Es poder cubrir las necesidades básicas".

En el barrio Mónaco de La Habana, Frank Gómez, de 27 años, sueña con ser un artista exitoso y llevar su trabajo al exterior. Dice que vio el discurso de Obama con algunos amigos el 22 de marzo y que le quedó una impresión positiva.

Una semana después seguía hablando bien de Obama, diciendo que intentó hacer "lo que nadie había hecho antes".

"Le doy un año para que se empiecen a ver los cambios, mínimo", declaró Gómez.

Comentarios como ese parecen marcar un punto de inflexión, según algunos observadores que dicen que por décadas los cubanos pensaron que la única forma de mejorar sus vidas era yéndose del país. Es un cambio que se gestó a lo largo de años. La pequeña apertura económica de Raúl Castro combinada con un creciente turismo de personas de todas partes del mundo --y ahora de algunos estadounidenses-- y los 2.800 millones de dólares que los cubanos del exterior envían por año han generado una nueva clase de isleños que tienen negocios rentables y pueden viajar, comer en restaurantes caros y vivir en hermosas casas restauradas.

La visita de Obama alentó más esperanzas de mejorar sus vidas todavía.

"Puede generar un cierto nivel de activismo en torno al futuro de la gente que antes no existía", dijo Christopher Sabatini, profesor de la School of International and Public Affairs de la Columbia University.

Al mismo tiempo, esas novedades ponen de manifiesto las disparidades que están surgiendo en un país donde la igualdad es un pilar fundamental del sistema socialista.

"Hay una brecha cada vez más grande entre lo que el cubano común quiere y la realidad", opinó Ted Piccone, del grupo de estudios Brookings Institution. "Creo que el viaje subió las tensiones a un nuevo nivel".

A pesar de su optimismo, Alfonso teme que las mejoras económicas no lleguen lo suficientemente rápido. Sus padres en Miami están envejeciendo y no quiere perderse los años que podrían pasar juntos. Le frustra el que, como jefe de la familia, apenas pueda mantener a su gente.

Una tarde reciente, Alfonso y su esposa se sentaron en su gastada motocicleta azul en una plaza para usar una nueva conexión pública de Wi-Fi y hacer una videollamada a Miami. En la pantalla apareció el rostro sonriente de su padre, que le dio la buena noticia: acababa de hacerse ciudadano estadounidense.

___

Christine Armario está en http://www.twitter.com/cearmario

Fuente: Associated Press

¿Qué te ha parecido esta noticia?

Notas Relacionadas

Deja tu comentario