Mundo 24 julio 2016

Tras luz verde de Obama, fuerzas afganas a la ofensiva

KABUL, Afganistán (AP) — Luego de dos años de grandes pérdidas, el ejército de Afganistán intenta retomar la iniciativa en la guerra contra los extremistas con una nueva ofensiva la próxima semana en contra de combatientes del grupo Estado Islámico, un ataque en el que las tropas estadounidenses volverán al campo de batalla para trabajar de manera estrecha con los soldados afganos.

El presidente afgano Ashraf Ghani anunció recientemente una gran ofensiva contra combatientes leales al grupo Estado Islámico, quienes a lo largo del último año capturaron posiciones a lo largo de la frontera este de Afganistán con Pakistán, especialmente en la provincia de Nangarhar. El objetivo es desterrar al EI de Afganistán, que ha retomado un nuevo nivel de urgencia tras el mortífero atentado suicida durante una manifestación el sábado en Kabul, en el que murieron al menos 80 personas.

La agencia noticiosa en línea del Estado Islámico, Aamaq, rápidamente se atribuyó el atentado, el primer ataque del EI en la capital afgana, y uno de los más letales en sacudir a Kabul. Ghani, en un discurso televisado tras el ataque, le dijo al país: "Les prometo que cobraré venganza contra los culpables".

Las inexpertas fuerzas afganas prácticamente se han estancado en su combate en contra de los extremistas islámicos desde que la mayoría de las tropas internacionales de combate se retiraron en 2014. Las fuerzas estadounidenses que permanecieron tomaron un papel de apoyo, y los ataques aéreos de Estados Unidos disminuyeron, permitiéndole al ejército afgano encabezar la lucha contra los extremistas.

Las fuerzas del Talibán han dominado el campo de batalla y el grupo Estado Islámico ha ido levantando una posición establecida, lo que significa el incremento de bajas en las tropas afganas. No se difunden de manera oficial los números de decesos, pero según cifras de funcionarios militares, al menos 5.000 soldados murieron en 2014 y la cifra aumentó a más de 6.000 el año pasado. En lo que va de 2016, las muertes de tropas afganas son 20% más altas que en el mismo lapso del año pasado.

Al reconocer la deteriorada situación de seguridad, el mes pasado el presidente Barack Obama dio luz verde para que las tropas estadounidenses tomen un rol más activo, aunque sin involucrarse en combate directo. Con dicho impulso, los afganos vuelven a la ofensiva.

La próxima operación en contra del EI que anunció Ghani, de nombre Shafaq, amanecer en Pashto, tendrá al jefe de las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN en Afganistán, el general John Nicholson, implementando una agresiva nuestra estrategia. Es posible que los ataques aéreos de Estados Unidos en Afganistán sean más frecuentes conforme la estrategia pase de utilizar exclusivamente una ofensiva aérea para defender posiciones estadounidenses y de la OTAN a atacar en respaldo a las ofensivas afganas.

Nangarhar es una de las provincias con mayor importancia económica de Afganistán, un gran productor de bienes agrícolas y una vía para la mayoría de las exportaciones del país hacia Pakistán y otros países.

"Es como una segunda capital", dijo el general del ejército afgano, Shir Mohammad Karimi, un ex jefe de operaciones del Estado Mayor, al referirse a la capital de la provincia, Jalalabad, ubicada a 125 kilómetros (76 millas) al este de Kabul.

"Es una puerta a Kabul", afirmó. "Si Nangarhar cae, Kabul se convertirá en el campo de batalla a diario".

Ghani dijo que la operación, que se espera inicie antes de que termine el mes, tiene como objetivo eliminar a combatientes del Estado Islámico en Nangarhar, en donde se han vuelto activos, principalmente en los distritos de Shinwar, Kot y Achin. Se cree que los leales al EI son, en su mayoría combatientes descontentos del talibán, así como miembros de grupos insurgentes pakistaníes, y que posiblemente sean financiados por el EI en Irak y Siria, subrayó Karimi.

Las directrices de Obama, emitidas en junio, permiten al ejército estadounidense trabajar de manera conjunta con las fuerzas afganas en el campo y en misiones de ataque contra insurgentes, aunque no en un papel de combate. Desde 2014, su rol fue confinado a batallas en las que el talibán representó una amenaza directa a fuerzas de Estados Unidos y la OTAN. También permiten el involucramiento de Estados Unidos cuando las fuerzas afganas enfrenten una "derrota estratégica, como ocurrió en Kunduz, capital de una provincia del norte y que cayó a manos del talibán durante varias semanas en septiembre pasado y estuvo en peligro nuevamente en abril.

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El periodista de Associated Press Rahim Faiez contribuyó con este despacho.

Fuente: Associated Press

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