Mundo 03 octubre 2016

Tras derrota de acuerdo expectativa por posición de las FARC

BOGOTA, Colombia (AP) — A medida que las conversaciones de paz avanzaban miles de combatientes de las FARC comenzaron a moverse por meses de sus campamentos con la esperanza de que sus compatriotas colombianos, cansados de medio siglo de guerra, les extendieran los brazos.

Pero la derrota de los acuerdos de paz en un plebiscito el domingo no solo dejó incertidumbre en el país sino generó expectativas sobre los siguientes pasos que tomarán las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que hace pocos días habían ratificado los convenios bajo los cuales pasarían a la vida civil.

En un mensaje de video de corta duración el líder de las FARC, Rodrigo Londoño, conocido como "Timochenko" reiteró el lunes la disposición de la guerrilla de cumplir el compromiso de alto el fuego permanente y recordó que el plebiscito no es una consulta jurídicamente vinculante. "No tiene efecto legal alguno", argumentó.

Consideró que el acuerdo "final" ya fue entregado al Consejo Federal Suizo en Berna como un acuerdo humanitario especial entre partes en conflicto en el marco de la Convención de Ginebra. "Esto le confiere innegable e irrevocable efecto jurídico", remarcó Timochenko.

Por su parte, el presidente Juan Manuel Santos envió el lunes sus negociadores, incluyendo al jefe de su delegación de estos cuatro años, Humberto De la Calle a Cuba para tratar de salvar los acuerdos. Junto a él fueron la canciller María Ángela Holguín y el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas.

"Tendremos que actuar con prontitud y poner límite de tiempo pues la incertidumbre y la falta de claridad sobre lo que sigue ponen en riesgo todo lo que hasta ahora se ha construido", dijo Santos en un breve mensaje al Senado.

El deseo de los rebeldes, plasmados en el documento de los acuerdos de 297 páginas que les hubiera permitido evitar muchos tiempo en la cárcel, dejar las armas, formar un movimiento político con escaños en el Congreso y obtener muchos de sus históricos reclamos de tierra para los campesinos pobres o programas para desplazados, está ahora en riesgo

Ante la incertidumbre, también todos los ojos están puestos en el antiguo jefe y principal rival de Santos: el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010) que fue el principal impulsor de la campaña por el "no" y el más agresivo opositor a las negociaciones de paz que se desarrollaron con la guerrilla en Cuba.

En lugar de ganar por el margen de dos contra uno que habían anunciado las encuestas los partidarios del acuerdo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) perdieron por un estrecho margen, 49,8% de los votos frente a 50,2% de los que se oponen.

Uno de los motivos de la inesperada derrota fue la baja participación: sólo 37% del electorado concurrió a votar. Algunos analistas interpretaron el dato como un indicio de que el ambicioso acuerdo no había despertado mucho entusiasmo entre los colombianos.

Las fuertes lluvias del huracán Matthew afectaron especialmente la participación en la costa caribeña, donde la maquinaria electoral del gobierno es más fuerte y el "sí" ganó por un cómodo margen de dos dígitos.

La derrota del gobierno fue aún más llamativa dado el enorme apoyo internacional al acuerdo. Muchos jefes de gobierno, el secretario de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, estaban presentes cuando Santos y "Timochenko" firmaron el pacto hace menos de una semana en una ceremonia llena de emoción.

Noruega y Chile, garantes de la mesa de diálogo en Cuba, expresaron el lunes su compromiso de seguir contribuyendo en el nuevo escenario y el secretario de la ONU exhortó a los colombianos a "mantener la calma y evitar un retorno a la violencia".

Pero si las FARC fue políticamente debilitada por el plebiscito, no está claro cuántas concesiones está ahora dispuesto a hacer.

A falta de flexibilidad por parte de la guerrilla para renegociar —algo que los rebeldes insistieron que no sucederá y el propio negociador De la Calle calificó de "catastrófico"— las opciones de Santos pueden ser: ratificar el acuerdo en el Congreso, dando el paso impopular de desconocer los resultados del plebiscito o llamar a una Asamblea Constituyente.

A pesar de la fuerte retórica, las FARC, después de haber llegado tan lejos en su transición hacia un movimiento político, puede no querer sabotear el progreso realizado durante cuatro años de arduas negociaciones.

Existe un precedente en la historia de Colombia: En 1989, otro grupo rebelde, el M-19, llegó a un acuerdo de paz con el gobierno.

El senador Antonio Wolff, uno de los líderes del extinto M-19, dijo que sus compañeros rebeldes decidieron seguir adelante de todos modos y renegociar el acuerdo.

"Puede ser que la guerrilla (de las FARC) haya pasado al punto de no retorno y decidido de todas maneras van a la vida civil y acepten por lo tanto una renegociación de los acuerdos pactados".

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El periodista César García en Bogotá y Michael Weissenstein en La Habana contribuyeron a este despacho.

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Fuente: Associated Press

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