Mundo 19 septiembre 2016

Surgen dudas de plan argentino para recibir 3.000 refugiados

BUENOS AIRES (AP) — Recién llegada tras escapar de la guerra civil en su país, la siria Nairouz Baloul espera que Argentina abra sus puertas a muchos más compatriotas que como ella esperan iniciar una nueva vida.

El presidente Mauricio Macri ha anunciado un plan para recibir a 3.000 sirios que huyen de la guerra, aunque debido a que no se tiene claridad sobre cómo operará, organizaciones civiles temen que termine por naufragar.

"Si tiene la llave, que creo que la tiene, no debería dudar en abrir la puerta" para dar a otros refugiados "la oportunidad de una nueva vida", dijo la mujer de 29 años a The Associated Press, al manifestar lo que le pediría al presidente si lo tuviera delante.

Baloul es de la ciudad de Latakia y desde hace un mes reside con su hermano Ibrahim en Buenos Aires, donde se gana la vida impartiendo clases de inglés.

Otro hermano murió al estallar una bomba en Damasco en 2014, aunque ella prefiere no hablar sobre eso. "

"Me siento segura ahora, pero no estoy totalmente feliz porque quiero que otros estén seguros también", dijo.

La canciller argentina Susana Malcorra dijo desde Nueva York que el gobierno mantiene el "compromiso" de recibir 3.000 refugiados sirios, pero puntualizó que "esto no va a pasar de un día para otro".

"Estamos trabajando con las (distintas) provincias para que eso sea así", señaló a Radio Continental.

Reconoció, además, que el gobierno está "ampliando el plan" lanzado por el gobierno de Fernández "haciendo que haya asociaciones, iglesias, otro tipo de posibilidades a los llamantes para poder hacer que este goteo de ingresos sea más importante".

Se prevé que Macri se refiera al asunto durante su intervención el martes en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Organismos civiles y representantes de la comunidad siria desconfían que el Ejecutivo cumpla su palabra y consideran que lo que ha hecho hasta el momento es prolongar el Programa Siria implementado por el gobierno de Cristina Fernández en 2014.

El plan flexibilizó la entrada de sirios que son recibidos por familias y organismos que los ayudan con vivienda y trabajo.

Mientras se espera la concreción del proyecto gubernamental, decenas de familias argentinas han manifestado su deseo de recibir a refugiados.

Una de ellas es la de Mariano Winograd, un mayorista de productos frutales y hortícolas que mantiene en su hogar en las afueras de la capital a una pareja de jóvenes recién casados y que lidera la organización no gubernamental Refugio Humanitario Argentino.

Explicó que su experiencia personal dio lugar al nacimiento de "nodos" de personas que desde distintas provincias del país manifiestan su intención de recibir a sirios. Hasta ahora hay 19 receptores inscritos en la página de internet de la organización.

"Lo único que tenemos que tenerle miedo es al miedo... Nosotros votamos un gobierno que se llama Cambiemos, no se llama congelemos", dijo sobre lo que consideró una excesiva prudencia del Ejecutivo a la hora de concretar su proyecto.

Winograd trabaja con el sacerdote argentino David Fernández, radicado en Alepo, quien envía información sobre las familias deseosas de escapar de la guerra. Organismos católicos se han movilizado dentro y fuera de Argentina para poner el hombro.

Amnistía Internacional encabezó el lunes un acto para concientizar sobre la crisis humanitaria. La organización recreó en una de las galerías del metro de Buenos Aires una vivienda de ese país de Oriente Medio devastada por el conflicto.

Leah Tandeter, directora de justicia internacional de la filial argentina de Amnistía Internacional, dijo a AP que el gobierno "ha generado mucha expectativa internacional" con su anuncio y cuestionó que lo hiciera "sin dar detalles sobre cómo se iba a llevar a cabo".

La expectativa es que los distintos Estados "establezcan o amplíen los programas de reasentamiento" de refugiados con un involucramiento estatal que permita una verdadera integración, dijo Tandeter, quien advirtió que "lo que está proponiendo Argentina es otra cosa, es tercerizar esta respuesta" en los civiles que actúan como receptores de sirios.

"Yo creo que el Estado argentino tiene la buena intención de ayudar, se ve limitado y para nosotros la excusa de la limitación económica no es válida", dijo sobre las versiones de que el país espera recibir apoyo financiero de naciones occidentales para llevar adelante el plan.

Baloul es una de las 350 personas que han llegado a Buenos Aires tras pasar engorrosos trámites burocráticos en el marco del Programa Siria.

Solamente en la provincia de San Luis, en el oeste, unas 40 familias han mostrado su disposición a recibir sirios, dijo a AP el diputado opositor Luis Lusquiños.

Tamara Lalli, de la Asociación Cultural Siria, señaló que la percepción reinante es "que el proyecto de traer a 3.000 personas va a estar anclado al Programa Siria", que ya recibió a varios cientos de personas, y por ello irán llegando de a poco más refugiados.

El director nacional de Migraciones, Horacio García, señaló día atrás que "hay 150 solicitudes en este último mes que se están poniendo en marcha y se están verificando condiciones para hacer posible la llegada de sirios. Agregó que "la idea" es "que no exista un desembarco masivo ni una ola de reasentamiento" y crear "un sistema para hacer fluida la llegada de migrantes".

El gobierno dijo asimismo que agilizará los trámites para la entrada de huidos de la guerra y dará una mano en materia de educación y salud a los recién llegados. También admitió que es importante tener el beneplácito de las autoridades de seguridad e inteligencia para ampliar el número de ingresos.

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El periodista de The Associated Press Paul Byrne colaboró en esta nota.

Fuente: Associated Press

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