Deportes 14 agosto 2016

Sin oro, Del Potro deja Río con juego de top 10

RIO DE JANEIRO (AP) — No se irá bañado en oro, pero sí con la certeza de sentirse uno de los mejores del mundo otra vez.

Juan Martín Del Potro, el tenista argentino al que una serie de lesiones en ambas muñecas le truncaron la carrera en su mejor momento, cerró su inolvidable actuación en los Juegos OIímpicos de Río de Janeiro con una medalla de plata —algo impensable al inicio del campeonato.

En buena ley, el británico Andy Murray ganó el oro 7-5, 4-6, 6-2, 7-5 el domingo en una final de cuatro horas.

Penas al margen, el gigante de 1,98 metros regresa a su Tandil natal habiendo exorcizado el dolor. Y otra vez poderoso en el saque y golpe con la derecha, aquella que lo llevó al cuarto lugar del ranking mundial.

"El tenis es mi vida, he sufrido cuando no podía jugar y hoy el tenis me hace feliz de nuevo", dijo Del Potro, el único tenista argentino con dos medallas olímpicas, junto al bronce de Londres 2012. "Después de todo lo que dejé en la cancha, me voy satisfecho con esta", comentó señalándose la presea de plata en su cuello. "Andy tiene muy merecido el oro".

El propio Murray elogió el juego de su rival argentino y vaticinó que con este nivel "definitivamente es posible" que vuelva a estar entre los cinco mejores del mundo.

"Ha jugado asombrosamente esta semana", resaltó el nacido en Escocia, primer jugador en la historia del tenis en ganar dos medallas de oro en individuales.

No hace mucho, a principios de febrero de este año, Del Potro les anunciaba a sus seguidores que volvería a jugar en el torneo de Delray Beach.

"Uno llegó a pensar en bajar los brazos. Ojalá mi vuelta sea con éxito. Estar en una cancha de tenis de nuevo para mí ya es un gran logro", había dicho tras la última de una seguidilla de cuatro operaciones de muñeca, tres de ellas en la izquierda.

El 141 del mundo, con apenas un puñado de partidos en el circuito, llegó a Río con una invitación especial de la Federación de Tenis Internacional (ITF, por sus siglas en inglés) obtenida a último momento gracias a ranking protegido y la participación en la serie ante Italia por cuartos de final de la Copa Davis en julio.

Había planeado una reunión con asado cuando el sorteo sentenció que debutaría nada menos que con su amigo y mejor tenista del mundo, Novak Djokovic. La "Torre de Tandil" se deshizo de él en dos tie-break. Después pasaron el portugués Joao De Sousa, el japonés Taro Daniel y el español Roberto Bautista-Agut.

En semifinales se cruzó a Rafael Nadal, tercer favorito. Otra vez de punto, Del Potro pudo con el español en una batalla de tres horas.

"Estuve al borde de nunca volver a jugar, y en una semana jugué siete u ocho partido, algo que no hacía en los últimos cinco años", destacó el argentino de 27 años.

¿Qué le falta para escalar posiciones en el ranking y volver a meterse entre los diez mejores?

"Muchas cosas me faltan, tenemos que seguir trabajando. Lo que me deja tranquilo es la actitud", dijo. "Cuando enfrento a los mejores y me juegan inteligentemente todavía tengo una debilidad que es mi revés. Es muy difícil ganarles a los mejores sin hacer un win (punto ganador) con el revés".

"Cuando esté sano, el tenis me pondrá donde me tenga que poner", afirmó.

El domingo, el segundo game de 14 minutos —en el cual Murray quebró servicio— dio cuenta de la final que se venía. Puntos largos, con el tres del mundo tomando la iniciativa y moviendo al argentino de un lado al otro de la cancha, buscando gastarle las piernas y apuntándole a la izquierda operada.

Con la mirada al cielo pidiendo fuerzas a su hermana mayor Guadalupe, fallecida en un accidente cuando ambos eran pequeños, Del Potro metió 11 tiros ganadores, tres de ellos con el revés, para igualar la partida, una especie de antesala de serie ante Gran Bretaña por las semifinales de la Copa Davis en Glasgow, Escocia, del 16 al 18 de septiembre.

El británico, ganador de tres Grand Slams, embolsó el tercer set con 89% de puntos ganados con primer saque e imbatible cada vez que fue a la red ante un rival que no enfrentaba desde 2013.

Quiebre va y quiebre viene, el aliento ensordecedor de los argentinos al grito de "olé, olé, Delpo, Delpo" y el ondear de las banderas albicelestes impulsó la reacción de Del Potro para ponerse 5-4 arriba y con saque para ganar el cuarto set. El británico, apoyado por los brasileños en las tribunas, sobrevivió al mal momento y con más resto físico le bajó el martillo a la final.

El abrazo que le dio el británico en la red no fue un saludo de cortesía, sino de bienvenida al tenis grande otra vez.

Fuente: Associated Press

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