Associated Press 16 septiembre 2016

Símbolos patrióticos dividen a los estadounidenses

SAN FRANCISCO (AP) — La organización hispana de derechos civiles más Antigua de Estados Unidos inicia cada sesión con el Pledge of Alliance, un juramento de lealtad instituido como parte de una prolongada batalla para demostrar que los hispanos son parte integral del país.

En San Francisco, un hombre blanco dice que jamás les exigiría a sus dos hijas que hagan ese juramento para demostrar su patriotismo.

Y en North Dakota, manifestantes cuyos antepasados estaban aquí mucho antes de la creación de Estados Unidos hacen ondear la bandera estadounidense mientras combaten la construcción de un oleoducto que atravesaría tierras sagrada para los pueblos originarios. Algunos hacían ondear la bandera invertida como señal de desasosiego.

La negativa del quarterback de los 49ers de San Francisco Colin Kaepernick a ponerse de pie durante la ejecución del tema patriótico "The Star-Spangled Banner" en protesta contra la opresión racial y la brutalidad policial sacó a la luz profundas y a veces sorprendentes diferencias en la forma en que los estadounidenses ven la bandera, el himno y el juramento de lealtad.

Los símbolos inspiran escepticismo y sufrimiento, orgullo y alegría, a veces todos juntos en una misma persona. Muchos miembros de las minorías, en particular, tienen sentimientos encontrados en torno a los símbolos patrios de un país que no siempre ha tratado a la gente con igualdad.

"La bandera es importante para nosotros porque tenemos muchos familiares en las fuerzas armadas", expresó Justin Poor Bear, de 38 años y miembro de la tribu Oglala Lakota en Allen, South Dakota. "También hay mucho sufrimiento".

Siguiendo el ejemplo de Kaepernick, deportistas profesionales y estudiantiles de todo el país están colocando una rodilla en el piso o tomándose de los brazos cuando se ejecuta el himno nacional antes de un evento deportivo.

Todo este revuelo hace que se reconsidere lo que significa ser un patriota.

Jason Pontius, de 46 años, de Alameda, California, dice que Estados Unidos más que ningún otro país debería comprender que la devoción ciega no es su forma de hacer las cosas. A veces, cuando deja a su hija en la escuela, donde cursa segundo grado, se queda por ahí un rato y la ve haciendo el juramento de lealtad junto con sus compañeros, pero él no se suma a la ceremonia.

"Lo que hace de Estados Unidos un gran país", sostuvo, "es que siempre hemos cuestionado la noción de lo que significa ser estadounidense".

Sin embargo, hay organizaciones que respetan la bandera precisamente porque la consideran una forma de decir que sus miembros son estadounidenses.

La Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos --la organización hispana de derechos civiles más antigua del país, fundada en Texas por veteranos de la Primera Guerra Mundial-- históricamente ha iniciados todos sus encuentro con el Pledge of Allegiance y una oración parecida a una que se dice recitó George Washington.

Dennis W. Montoya, director estatal de la liga en Nuevo México, dijo que el orgullo de ser estadounidense está relacionado con la larga lucha de los hispanos para demostrar que son parte de esta nación.

"Si alguien no se pone de pie durante el juramento de lealtad en nuestros encuentros, probablemente sea sacado de una patada", afirmó Montoya. "Es una falta de respeto hacia los rituales y las tradiciones" de la liga.

Los afroamericanos se han sentido en la necesidad de crear símbolos que reflejan mejor su historia.

El himno nacional, por ejemplo, fue escrito por alguien que tenía esclavos e incluye una dura referencia a la esclavitud en una estrofa poco conocida, que generalmente no se entona. La Asociación Nacional por el Progreso de la Gente de Color adoptó su propio himno nacional en 1919, llamado "Lift Ev'ry Voice and Sing".

El himno es parte del repertorio de todos los cantantes afroamericanos y es tan importante para esa comunidad que el sacerdote que bendijo al presidente Barack Obama al asumir por primera vez en el 2009 recitó algunas líneas de ese tema.

Luego de que Kaepernick comenzó su protesta en agosto, C.C. Washington, de Waco, Texas, leyó todas las estrofas de "The Star-Spangled Banner", incluida la que alude a los esclavos que pelearon con los británicos a cambio de su libertad.

Esta mujer de raza negra de 65 años, jubilada, que la semana pasada visitó la Estatua de la Libertad, se sintió traicionada.

"Todos estos años escribí en Facebook que hay que respetar la bandera y el himno. Ahora eso cambió totalmente", expresó visiblemente conmovida. "Me voy a poner de pie por respeto a la gente que está a mi lado, pero no porque crea en eso".

Poor Bear dijo que comenzó a ver el himno con otros ojos después de llevar a un grupo de estudiantes de Oglalal Lakota a un partido de ligas menores de hóckey sobre hielo el año pasado. Un hombre gritó insultos y les tiró cerveza a los muchachos, furioso porque uno de ellos no se puso de pie para el himno, según dijo. El estudiante no lo hizo porque estaba cambiando las baterías de su cámara.

"Me sigo poniendo de pie para el himno", indicó Poor Bear. "Pero ya no me pongo la mano en el corazón".

Linda Tamura, profesora de educación jubilada de Portland, Oregon, no tenía objeciones al himno ni a la bandera, a pesar de que su familia fue parte de las decenas de millones de estadounidenses de origen japonés enviados a campamentos de concentración por el gobierno estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial.

Su padre se había enrolado voluntariamente en las fuerzas armadas, lo mismo que su tío y otros japoneses que sintieron era su deber defender el país. Cuando ve las estrellas y las barras de la bandera, dice que se siente orgullosa porque sus padres le enseñaron que "había que creer en nuestro país".

Al mismo tiempo, respeta el creciente movimiento que cuestiona los símbolos patrios y espera que genere un análisis profundo sobre cómo mejorar las relaciones entre las comunidades.

"Fue para eso que mi padre se enroló. Por eso somos parte de Estados Unidos y creemos en el país", afirmó. "Porque tenemos derecho a decir en lo que creemos".

___

Contreras informó desde Albuquerque, Nuevo México.

En este despacho colaboraron los reporteros de AP Deepti Hajela (desde Nueva York), Errin Haines Whack (Filadelfia), y Jesse J. Holland y Noreen Nasir (Washington). También hizo aportes la colaboradora Rachelle Blidner desde Nueva York.

___

Janie Har está en www.twitter.com/byjaniehar

Fuente: Associated Press

¿Qué te ha parecido esta noticia?

Notas Relacionadas

Deja tu comentario