Mundo 03 agosto 2016

Seis muertos en operación antidrogas en Filipinas

MANILA, Filipinas (AP) — Comandos de la policía filipina se enfrentaron el miércoles con guardaespaldas armados de un alcalde vinculado con narcotráfico, matando a seis personas, como parte de una violenta batida que el presidente Rodrigo Duterte dijo no suspendería incluso a riesgo de perder la presidencia.

El jefe de la policía regional Elmer Beltejar informó que agentes patrullaban cerca de la casa del alcalde Rolando Espinosa en la ciudad central de Albuera cuando los guardaespaldas del alcalde comenzaron a dispararles. La policía respondió al ataque, matando a seis guardaespaldas, relató.

El choque se produjo un día después que Espinosa se entregó al jefe de la policía nacional Ronald de la Rosa. Las autoridades dicen que el alcalde había estado protegiendo a narcotraficantes, incluyendo su hijo Erwin, a quien llamó a rendirse.

Espinosa se entregó dentro del plazo de 20 horas que le había dado Duterte antes de que se emitiera una orden de "disparar primero" contra él y su hijo. Dela Rosa advirtió que Espinosa hijo "morirá" si decide enfrentarse con la policía.

El portavoz de la policía nacional Dionardo Carlos dijo que las autoridades analizan reportes de que Espinosa hijo se fue del país.

Al tiempo que el número de presuntos narcotraficantes y consumidores de drogas muertos en la batida superó los 400, Duterte dijo que no va a frenar su batalla antidroga aunque le cueste la presidencia. Dijo que pidió la apertura de centros de rehabilitación en diversas regiones del país para recibir a miles de consumidores de drogas que se entreguen.

"Si esa es la única forma de asustarme, con un juicio político, adelante", dijo Duterte. "Es una guerra, no una crisis. No es fácil cobrar una vida humana, pero lo siento".

Duterte asumió la presidencia el 30 de junio y desde entonces 402 presuntos narcotraficantes han muerto en choques con la policía, de acuerdo con documentos de la policía nacional. Al menos 4.418 otros se han entregado.

Como ex fiscal y alcalde de la sureña ciudad de Davao, ganó reputación por sus duros métodos contra el delito, triunfó en las elecciones presidenciales este año con la promesa de poner fin al crimen y la corrupción en los primeros meses en el cargo.

Alentó a la policía y los ciudadanos comunes a disparar contra presuntos narcotraficantes si se resisten y prometió recompensas a quienes entreguen a jefes de la droga.

Las medidas han desatado alarma entre grupos de derechos humanos en el mundo.

Fuente: Associated Press

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