Mundo 01 enero 2017

Sao Paulo y Río juramentan nuevos alcaldes

SAO PAULO (AP) — Las dos ciudades más grandes de Brasil juramentaron el domingo a alcaldes que no son políticos de carrera y cuyas victorias fueron vistas como un reflejo de la profunda frustración pública con la corrupción en el gobierno.

Joao Doria, un empresario multimillonario que fue el presentador del programa "The Apprentice Brasil", prestó juramento a la alcaldía de Sao Paulo, la capital financiera del país. Doria derrotó a un candidato aliado del presidente y al alcalde saliente. El obispo evangelista y senador Marcelo Crivella fue juramentado como alcalde de Río de Janeiro, tras derrotar también a un aliado del presidente.

Las victorias de esos candidatos inusuales reflejan el enorme descontento de los brasileños con los políticos. Aunque muchos en el país consideran a los políticos como corruptos, una investigación sobre sobornos en la compañía estatal Petrobras ha revelado una corrupción de tal magnitud que ha sacudido incluso a los más cínicos. Los arrestos de políticos y empresarios parecen suceder ahora cada semana.

En una muestra de lo generalizada que está la corrupción en Brasil, sólo 10 de 15 concejales elegirían a un alcalde interino para Foz de Iguaçu, ya que los otros cinco han sido arrestados bajo cargos de corrupción. La elección de alcalde se realizará porque la corte electoral rechazó al ganador de las elecciones locales debido a que fue declarado culpable de delitos como servidor público. Una nueva elección local se realizará en los próximos meses.

Tras su juramentación, Doria habló sobre las preocupaciones de los votantes acerca de corrupción y mala administración por los políticos en general. Prometió "una adherencia estricta a la ética en la administración pública en todos los niveles del poder ejecutivo".

Prometió además un Sao Paulo mejor administrado, más limpio y seguro para todos los residentes, una tarea enorme en una ciudad que simboliza las enormes desigualdades, donde una familia pobre puede vivir en una choza improvisada y los ricos viajan a sus oficinas en helicópteros.

"Soy un administrador y voy a priorizar la administración para la ciudad de Sao Paulo", dijo.

Crivella enfrenta un trabajo especialmente difícil en Río, que está esencialmente en quiebra y ha pasado apuros para pagarle a policías y otros empleados públicos, al tiempo que batalla una ola constante de delitos. Muchos residentes de Río atribuyen los problemas de la ciudad a la corrupción, mientras que otros dicen que el gobierno municipal se extralimitó para realizar las olimpiadas del 2016.

En un discurso el domingo, Crivella dijo que los distintos departamentos tendrán que demostrar que tienen fondos suficientes antes de anunciar nuevos gastos. "El gasto está prohibido", dijo.

Más tarde explicó que ya empezó a hacer recortes, reduciendo a la mitad el número de jefes de departamento en su gobierno, y apuntó que seguirá reduciendo empleos en el sector público.

"Tendremos que hacer más con menos", dijo durante la ceremonia a la que acudieron varios líderes evangélicos, incluso algunos que se oponían a su candidatura.

Además de sus implicaciones políticas, la elección de Crivella es también un síntoma del aumento del evangelismo en Brasil. Aunque la mayoría de los 200 millones de brasileños son católicos, la comunidad evangélica supone ya una quinta parte de la población del país.

Las revelaciones de corrupción generalizada durante el año pasado agravaron la ya complicada situación política en el país, cuya economía atraviesa serios problemas. La última presidenta, Dilma Rousseff, fue apartada del cargo a mediados de 2016 y enfrenta un juicio político por supuesta violación de las leyes presupuestarias.

Su sucesor, Michel Temer, asumió la presidencia con la esperanza de que impulsaría reformas más duras y rescataría una economía en profunda recesión. Pero las dudas sobre su legitimidad y sobre su agenda reformista lo han perseguido desde su llegada al poder. Recientemente fue acusado de abuso de poder, algo que niega.

Con todo, el enfado hacia la clase política aumentó en Brasil. Las manifestaciones congregan a gente de todo el espectro político que buscan una salida a su malestar.

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La periodista de The Associated Press Sarah DiLorenzo informó desde Sao Paulo y Mauricio Savarese desde Río de Janeiro.

Fuente: Associated Press

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