Mundo 29 agosto 2016

Rousseff se declara inocente ante el Senado

BRASILIA (AP) — En una sesión menos electrizante de lo previsto, la presidenta suspendida de Brasil Dilma Rousseff se declaró el lunes inocente, llamó "usurpador a su sucesor interino, describió como un "golpe" el intento para destituirla y advirtió a los senadores que la historia los juzgará con severidad si destituyen mediante acusaciones falsas a una mandataria elegida democráticamente.

El esperado discurso de Rousseff ante los legisladores que decidirán esta semana si la destituyen de manera definitiva se caracterizó por la misma actitud desafiante que ha mostrado durante el proceso del juicio político en su contra, el cual ha dividido al país de mayor población en América Latina.

Sin embargo, la sesión del lunes fue más civilizada que las tres anteriores relacionadas con el juicio político, en las que los legisladores de ambos bandos se enfrascaron en acaloradas discusiones.

Después de 12 horas, la mandataria suspendida continuaba respondiendo el lunes en la noche a preguntas de los senadores.

"Sé que seré juzgada, pero mi conciencia está limpia. No he cometido delito alguno", declaró Rousseff a los senadores que la escuchaban atentamente, en contraste con la estridencia habitual de esa cámara.

La presidenta izquierdista, que está en la mitad de su segundo período, está acusada de violar normas fiscales para ocultar problemas en el presupuesto federal. Ella sostiene que no ha violado norma alguna.

Rousseff recordó a los senadores que fue reelegida en 2014 por más de 54 millones de votantes, y añadió que en todo momento se atuvo a la Constitución y buscó hacer lo que era mejor para el país.

Rousseff, una ex guerrillera que fue encarcelada y torturada durante la dictadura del país, y que se convirtió en la primera mujer en ocupar la presidencia de Brasil, hizo una correlación entre su pasado y la situación actual.

"No puedo sino sentir la amargura de la injusticia", afirmó.

Durante su alegato de 30 minutos, ella sostuvo que a principios de 2015 la oposición en el Congreso empezó a generar un clima de inestabilidad al negarse a negociar y arrojar lo que llamó "bombas fiscales" en momentos que disminuían los ingresos a causa de la contracción económica del país, que antes estaba en auge.

Dijo que el proceso de juicio político ha exacerbado la recesión en la economía más grande de Latinoamérica, y culpó de ello a la oposición, la cual ha argumentado que la mandataria debe ser destituida a fin de mejorar el ambiente financiero.

Rousseff tachó al presidente interino Michel Temer de "usurpador". Temer, su vicepresidente convertido en enemigo, asumió la presidencia interina en mayo, cuando el Senado votó suspenderla durante 180 días mientras se preparaba el juicio. En caso de que sea destituida, él cumplirá el resto del período, que finaliza en 2018, pero todavía afronta el riesgo de que le cancelen el cargo en el Tribunal Superior Electoral.

En referencia a Temer, Rousseff dijo que los brasileños jamás habrían elegido a un hombre que nombró un gabinete exclusivamente de hombres blancos en un país en el que más de 50% de la población no es de esa raza. El gabinete instalado por Temer en mayo ha recibido fuertes críticas por su falta de diversidad, y tres de sus ministros tuvieron que renunciar menos de un mes después de haber asumido el puesto al ser acusados de corrupción.

Rousseff dijo que había pagado el precio de rehusarse a suprimir una investigación policial sobre sobornos millonarios en la compañía petrolera estatal Petrobras, y dijo que legisladores corruptos se confabularon para destituirla y descarrillar dicha pesquisa.

Debido a la investigación han ido a parar a la cárcel prominentes empresarios y políticos, algunos de ellos del Partido de los Trabajadores, al que pertenece la mandataria. Sin embargo, el asunto no para ahí: grupos independientes calculan que 60% de los 594 legisladores en ambas cámaras son investigados por irregularidades y muchos por corrupción relacionada con la pesquisa en Petrobras.

Rousseff dijo que era una "ironía de la historia" que gente acusada de crímenes graves la juzgara por delitos que no cometió.

"Les pido que sean justos con una presidenta honesta", dijo con voz alterada por la emoción. Asimismo su voz cambió cuando se refirió a "la traición, los insultos verbales y la violencia del prejuicio" que dice haber soportado.

Luiz Inácio Lula da Silva, mentor y predecesor de Rousseff, quien también está siendo investigado y afrontará después este año un juicio por presunta obstrucción de la justicia en la pesquisa sobre Petrobras, observó la audiencia.

"Ella dijo lo que tenía que decir", afirmó.

Al término del discurso de Rousseff, más de 50 senadores de oposición y de su partido comenzaron a hacerle preguntas, un proceso al que seguirá una votación en el Senado para destituirla permanentemente o no el martes o quizá el miércoles.

Para que Rousseff sea retirada definitivamente del cargo, cuando menos 54 de los 81 senadores tienen que votar a favor. Conteos efectuados por medios de comunicación locales encuentran que 52 senadores han dicho que planean votar para retirarla del puesto, mientras que 18 se oponen y 11 no han definido su posición al respecto. En mayo, la misma cámara votó 55-22 para suspenderla y hacerle un juicio político.

A medida que se prolongaban las preguntas a la gobernante suspendida, sólo algunos senadores prestaban atención a las respuestas de Rousseff, que tendían a ser largas.

Ella compareció el cuarto día del juicio, después de sesiones en las que ha habido insultos, gritos y una declaración del presidente del Senado, Renan Calheiros, de que "la estupidez es infinita".

El proceso del juicio político comenzó a finales del año pasado y fue aprobado por la cámara baja en abril antes de que pasara al Senado en mayo.

Este drama ha consumido a Brasil durante todo el año, y el procedimiento continuó incluso durante los Juegos Olímpicos disputados del 5 al 21 de agosto en Río de Janeiro.

El lunes, varios cientos de partidarios se manifestaron frente al Congreso y aclamaron a Rousseff a su llegada al lugar. Se erigió un gran muro para separar a partidarios de la presidenta de los activistas que desean la destitución.

En Sao Paulo, otra protesta que bloqueaba una de las principales arterias de la ciudad fue disuelta por la policía con granadas aturdidoras.

Antes de que la presidenta suspendida hablara, el titular de la Corte Suprema, Ricardo Lewandowski, quien preside el juicio, le advirtió a los senadores y a los espectadores que guardaran silencio.

Cuando Roussef terminó de decir sus declaraciones preparadas, muchos senadores aplaudieron, y Lewandowski suspendió temporalmente la sesión.

"Esto es un juicio, no un debate político", dijo.

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Mauricio Savarese reportó desde Brasilia y Prengaman desde Río de Janeiro.

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Mauricio Savarece está en Twitter como: www.twitter.com/MSavarese

Peter Prengaman está en Twitter como: www.twitter.com/peterprengaman

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Esta historia ha sido corregida para mostrar que el Senado votó 55-22 para suspender a la presidenta en mayo.

Fuente: Associated Press

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